Foto: Suministrada
Pitalito continúa creciendo. No solamente en extensión urbana, en infraestructura o en indicadores económicos. Crece también en aquellos aspectos que resultan más difíciles de construir. La confianza ciudadana, el sentido de pertenencia y la capacidad de entender que los bienes públicos son patrimonio de todos.
Cada nueva obra destinada al bienestar colectivo representa mucho más que una inversión presupuestal. Es una manifestación concreta del Estado Social de Derecho consagrado en la Constitución Política de Colombia de 1991, que reconoce la obligación de las instituciones de promover condiciones reales de igualdad, inclusión y participación para todos los ciudadanos.
Por ello resulta satisfactorio observar cómo nuestro municipio dispone de la casa de la mujer dotada para actividades de cocina, modistería, formación tecnológica, recreación infantil y encuentro comunitario. Este escenario constituye mucho más que una simple edificación, es una herramienta para el desarrollo humano y la construcción de tejido social.
Lo verdaderamente valioso, sin embargo, no es únicamente la existencia de este espacio, sino la manera ejemplar como muchas mujeres laboyanas los han asumido. Han demostrado que lo público también puede ser querido, respetado y protegido. Han comprendido que un computador, una máquina de coser, una cocina comunitaria o un parque infantil no pertenecen a una persona en particular, sino a toda una comunidad que tiene derecho a beneficiarse de ellos.
Esa actitud representa una de las formas más elevadas de cultura ciudadana. La Constitución establece en su artículo 95 que son deberes de la persona y del ciudadano proteger los recursos culturales y naturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano. Pero más allá del mandato legal, existe una dimensión ética que merece ser resaltada: cuando una persona cuida aquello que es de todos, está contribuyendo a construir una sociedad más justa y solidaria.

En este contexto cobra especial relevancia la reciente presencia en Pitalito de la Secretaría de la Mujer, Familia e Inclusión Social del Departamento del Huila, a través de la profesional Leonor Saavedra, quien brindó a través de una amena charla asistencia técnica al Consejo Consultivo Municipal de Mujeres.
La jornada permitió socializar programas que reflejan los avances normativos alcanzados por Colombia en materia de equidad de género y participación femenina. Iniciativas como Mujer Participativa, Mujer Protegida y Mujer Huilense Participativa encuentran sustento en principios constitucionales como la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, así como en disposiciones legales orientadas a prevenir la discriminación y fortalecer la autonomía económica femenina.
Particular importancia reviste el apoyo a las mujeres rurales asociativas mediante proyectos productivos sostenibles. Durante décadas, las mujeres campesinas han desempeñado un papel fundamental en la economía familiar y en la conservación de los saberes ancestrales, muchas veces sin el reconocimiento que merecen. Hoy el país avanza hacia el reconocimiento de su aporte como actoras estratégicas para el desarrollo territorial.
La profesional enfatizó que son igualmente valiosos son los procesos de capacitación adelantados en alianza con el SENA y la Fundación del Alto Magdalena, orientados a fortalecer emprendimientos y actividades productivas independientes. La formación para el trabajo no solo mejora los ingresos de las familias; también fortalece la autoestima, la autonomía y la capacidad de participación en la vida comunitaria.
No se trata únicamente de programas institucionales. Se trata de una visión de sociedad. Una sociedad donde las mujeres no sean vistas como beneficiarias pasivas de ayudas estatales, sino como protagonistas del desarrollo social, económico y cultural.
Cuando las instituciones cumplen su función, cuando los ciudadanos responden con responsabilidad y cuando las mujeres encuentran espacios reales para ejercer liderazgo y autonomía, se está construyendo algo mucho más importante que una obra física. Se está construyendo ciudadanía. Este el mayor logro de todos y por el cual Pitalito se siente orgulloso, porque las leyes pueden crear derechos y las administraciones pueden destinar recursos, pero solamente una comunidad comprometida puede convertir esas oportunidades en bienestar colectivo y en verdadera transformación social.








