Los resultados de la evaluación internacional muestran dificultades persistentes en las aulas del país, aunque el área de ciencias presenta un ligero avance. La reciente expansión de la cobertura escolar explica parte de las variaciones, planteando un reto fundamental sobre la calidad del aprendizaje en las regiones.

Este 8 de septiembre de 2026, la OCDE publicó los resultados de las pruebas PISA 2025, evidenciando que el desempeño de los estudiantes colombianos de 15 años se mantiene por debajo del promedio global en competencias clave. La medición, que evaluó a 7.268 jóvenes en el país, revela un panorama que exige repensar los procesos pedagógicos, especialmente frente a la integración de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de la educación regional.
El núcleo del déficit
Las áreas fundamentales continúan siendo el mayor obstáculo para el sistema educativo nacional. En matemáticas, apenas el 29 % de los estudiantes en Colombia logró alcanzar el nivel básico de competencia (nivel 2), una cifra que contrasta drásticamente con el 65 % promediado por los países de la OCDE. Prácticamente ningún joven colombiano logró ubicarse en los niveles de desempeño superior (5 o 6), mientras que en el resto del mundo evaluado un 8 % alcanza estos estándares. La puntuación nacional en esta área cayó levemente de 383 en 2022 a 381 en 2025.
La comprensión lectora tampoco escapa a esta tendencia. Solo el 46 % de los alumnos nacionales alcanzó el nivel básico, frente al 69 % de la OCDE, y el puntaje general retrocedió de 409 a 399 puntos. Estas cifras representan un riesgo transversal, ya que un estudiante con dificultades para identificar ideas principales o seguir instrucciones enfrentará barreras insuperables en el resto de sus asignaturas.
Ciencias: el respiro
En medio de este escenario, las ciencias mostraron un comportamiento más estable. El 50 % de los estudiantes colombianos logró el nivel básico y la puntuación subió de 411 en 2022 a 414 en 2025. Aunque la brecha con el promedio de la OCDE (74 %) sigue siendo amplia, representa un avance.
Es fundamental leer estos datos desde una perspectiva constructiva. La OCDE subraya que el descenso aparente en otras áreas está ligado a la ampliación del acceso a la educación secundaria. Entre 2018 y 2025, el país logró incluir en el sistema escolar a más jóvenes provenientes de poblaciones históricamente marginadas. Esto significa que, al evaluar a sectores que antes no tenían acceso a la educación, los promedios tienden a ajustarse, pero refleja un avance invaluable en equidad social. De hecho, el 9 % de los estudiantes de entornos desfavorecidos logró ubicarse en el cuarto superior de rendimiento en ciencias, demostrando una notable resiliencia académica.
Clima escolar
El desafío educativo no se limita al pizarrón. El ambiente en las instituciones es un factor determinante:
Alrededor del 30 % de los alumnos confesó haber faltado a clases al menos un día en las dos semanas previas a la prueba, superando el promedio internacional del 22 %.
El 52 % reportó llegadas tarde en ese mismo periodo.
El 34 % de los jóvenes percibe que el desorden y el ruido interrumpen constantemente sus clases.
A esto se suma la irrupción de las nuevas tecnologías. El 56 % de los estudiantes colombianos ya utiliza chatbots de inteligencia artificial semanalmente para apoyar su aprendizaje, superando el promedio de la OCDE del 46 %. Utilizan estas herramientas principalmente para investigar (45 %), resumir textos (39 %) y redactar borradores (39 %). El sistema educativo tiene ahora el reto de transformar este uso en pensamiento crítico, enseñando a verificar fuentes en lugar de reemplazar el esfuerzo intelectual.
La realidad para el Huila
En el contexto de América Latina, Colombia mantiene una posición intermedia: supera a países como Argentina y Perú en todas las áreas evaluadas, pero se ubica por debajo de Chile y Uruguay.
Si bien PISA es una medición nacional y no elabora rankings departamentales, sus conclusiones son un espejo de la realidad en regiones como el Huila. Los retos relacionados con la infraestructura, la conectividad rural y la retención escolar son el día a día de nuestro territorio. El objetivo a largo plazo no es solo matricular a más jóvenes en las instituciones, sino asegurar que adquieran las habilidades necesarias para ser ciudadanos analíticos y profesionales competentes.
Los resultados de PISA 2025 nos invitan a trascender el debate sobre la simple cobertura para enfocarnos en lo que realmente sucede dentro de las aulas. Cerrar las brechas socioeconómicas y adaptar la enseñanza a la era de la inteligencia artificial son tareas inaplazables. Te invitamos a seguir conectado con la red de plataformas de ENREDIJO para continuar analizando cómo estos desafíos transforman el futuro del sur de Colombia.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








