Foto: X @IvanCepedaCast
A escasos dos meses de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, se consolida en el primer lugar de las encuestas en Colombia. Impulsado por una ambiciosa estrategia de despliegue en las regiones y nuevas alianzas políticas con sectores de centro, el aspirante de izquierda busca asegurar su victoria definitiva, mientras sus rivales de la derecha intentan acortar distancias en un escenario altamente polarizado.
El panorama electoral
La más reciente fotografía del ajedrez político colombiano no deja lugar a dudas: la candidatura oficial de la izquierda mantiene un liderazgo robusto y consistente. Según el último sondeo de Guarumo y Ecoanalítica (publicado el 28 de marzo de 2026), Iván Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué, ostentan un 37,5 % de intención de voto. Este crecimiento sostenido demuestra que la campaña ha logrado movilizar a sus bases más allá de los centros urbanos tradicionales.
En el retrovisor, la disputa por el codiciado segundo lugar y el pase al balotaje se libra en un intenso cabeza a cabeza entre dos figuras representativas de la derecha. Por un lado, el abogado Abelardo de la Espriella alcanza el 20,2 %, mientras que la senadora conservadora Paloma Valencia le respira en la nuca con un 19,9 %. Entretanto, el centro político, representado por figuras como Sergio Fajardo (3,9 %) y Claudia López (2,3 %), se ha diluido frente a un electorado que está prefiriendo las posturas más definidas y contundentes.
La estrategia territorial
El éxito actual de Cepeda no es producto de la inercia. Tras los resultados positivos de las recientes elecciones legislativas de marzo, donde el Pacto Histórico demostró un sólido poder de movilización ciudadana, la campaña entendió que las elecciones no se ganan únicamente en Bogotá. La verdadera batalla se está librando en la Colombia profunda, bajo la premisa de impulsar una transformación estructural desde los territorios.
Dentro de su plan de gobierno, titulado ‘El poder de la verdad’, la candidatura progresista expone la necesidad de implementar una “revolución territorial” pacífica. Más allá de la retórica, esta plataforma se está utilizando en plazas públicas, coliseos y calles de todo el país para conectar directamente con el ciudadano de a pie. La promesa de una cruzada ética contra la macrocorrupción, sumada a una agenda enfocada en superar la pobreza de los departamentos marginados, está encontrando un eco innegable en poblaciones históricamente alejadas de las decisiones estatales.
Las directrices del partido son precisas: los congresistas electos y las figuras clave del movimiento se han desplegado para organizar asambleas populares, escuchar a comunidades campesinas e indígenas, y traducir la indignación local en un apoyo electoral organizado.
Alianzas estratégicas
Para asegurar la Presidencia en 2026, los estrategas matemáticos saben muy bien que rozar el 38 % no es suficiente para garantizar gobernabilidad o evitar sobresaltos. Por ello, la campaña presidencial de Cepeda ha dado un pragmático giro en las últimas semanas. El hito más representativo de esta madurez política fue el acuerdo sellado el pasado 24 de marzo con el exministro Juan Fernando Cristo, consolidando la primera gran alianza por fuera de las fronteras naturales del Pacto Histórico.
Este movimiento no solo envía un claro mensaje de tranquilidad institucional y moderación a los mercados y a los indecisos, sino que le abre a Cepeda las puertas de poderosas redes electorales regionales. Sumar fuerzas liberales, sectores independientes y cuadros técnicos en provincias donde la izquierda tiene un “techo” histórico de votos, es la táctica elegida para neutralizar el eventual crecimiento de la derecha más radical.
Antioquia y el Caribe
Si existe una región que pondrá a prueba el alcance real de esta campaña, es Antioquia. Siendo un departamento históricamente reticente a las propuestas de izquierda, se ha convertido en el principal foco de acción. A mediados de marzo, toda la bancada del Pacto Histórico aterrizó en Medellín para protagonizar un evento multitudinario, enviando un mensaje directo a sus competidores: no darán por perdido ningún centímetro del mapa.
En paralelo, el esfuerzo se intensifica en el Caribe colombiano y la costa Pacífica, donde el liderazgo de Aída Quilcué juega un papel fundamental para aglutinar el voto étnico, rural y femenino. La estrategia descentralizada de Iván Cepeda parte de la base de que los sufragios que restan para garantizar la entrada a la Casa de Nariño se encuentran en la periferia.
A esto se suma la complejidad del debate público reciente. Pese a las fricciones generadas con sectores de la oposición por debates sobre la memoria histórica en Antioquia, el equipo progresista ha optado por encarar la situación organizando encuentros frontales con gremios empresariales y sociales para plantear propuestas de desarrollo económico incluyente y productivo.
Segunda vuelta
A pesar del evidente triunfalismo que podría suscitar liderar cómodamente todas las mediciones de primera vuelta, la sala de guerra de Cepeda tiene claro que el sendero aún guarda obstáculos. El dato periodístico más revelador del último sondeo es la proyección para la segunda vuelta. Mientras que Cepeda derrotaría con holgura a Abelardo de la Espriella (44,9 % frente a 36,4 %) y a Sergio Fajardo (44,8 % frente a 28,4 %), el escenario se estrecha peligrosamente si su contrincante final es Paloma Valencia.
Frente a la candidata del Centro Democrático, Iván Cepeda registra un 43,3 % frente a un 40 % de Valencia. Si tenemos en cuenta el margen de error del 2,2 % del estudio, estamos frente a un claro empate técnico.
Este panorama es exactamente lo que justifica la maratónica gira territorial de estas semanas. Para evitar que la polarización beneficie a la derecha en un balotaje, el candidato necesita fidelizar su voto rural y terminar de convencer a los centros urbanos indecisos. Cada voto arañado en la periferia será el oxígeno necesario para desempatar una elección que, desde ya, promete un desenlace de infarto.
La carrera por la Presidencia de Colombia ha entrado en una fase definitiva. La amplia ventaja de Iván Cepeda en las encuestas es un hecho irrefutable, pero el riesgo latente de un empate técnico en una potencial segunda vuelta obliga a su maquinaria a no bajar la guardia. El éxito de su reciente pragmatismo político y su incansable penetración en regiones que antes le daban la espalda dictarán quién gobernará el país a partir del próximo mandato. Para seguirle el pulso a este crucial proceso democrático con información verificada, te invitamos a mantenerte conectado con los análisis exclusivos y a fondo que siempre preparamos para ti aquí, en Enredijo.



