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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que existe un 80 % de probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle en el océano Pacífico entre junio y agosto de este año, manteniendo una actividad que superaría el 90 % de certeza hacia finales de año. Ante esta alerta, organismos internacionales urgen a los gobiernos del mundo a tomar medidas preventivas frente a un evento que, potenciado por el calentamiento global, amenaza con desatar sequías, lluvias torrenciales y olas de calor sin precedentes en múltiples regiones.
¿Por qué vuelve el fenómeno climático?
El sistema climático global muestra síntomas innegables de transformación. Según la OMM, las observaciones realizadas en el océano Pacífico muestran señales cada vez más claras del desarrollo del fenómeno. Entre finales de abril y mediados de mayo, las temperaturas de la superficie marina en el Pacífico ecuatorial centro-oriental se acercaron a los niveles característicos de un evento de El Niño.
Sin embargo, el verdadero catalizador se encuentra en las profundidades. Los expertos también detectaron condiciones excepcionalmente cálidas bajo la superficie del océano, con temperaturas superiores en más de 6 grados centígrados respecto a los promedios históricos. Esa acumulación de calor constituye una reserva energética que favorece el calentamiento de las aguas superficiales y aumenta las probabilidades de que el fenómeno termine consolidándose durante los próximos meses. De acuerdo con datos recientes compartidos por agencias meteorológicas internacionales, el rápido calentamiento de la región conocida como Niño 3.4 es la prueba definitiva de que los patrones atmosféricos ya están cambiando.
Pronóstico y advertencias
Aunque los modelos climáticos coinciden en que la probabilidad de ocurrencia es alta, todavía existe incertidumbre sobre la intensidad que alcanzará el fenómeno. Pese a las dudas, los pronósticos actuales sugieren que podría desarrollarse con una intensidad moderada o incluso fuerte, situación que incrementaría sus efectos sobre diferentes regiones del mundo. En la meteorología global, el ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) se clasifica en cuatro categorías: débil, moderada, fuerte y muy fuerte. Incluso un episodio moderado tiene el potencial de desequilibrar la seguridad alimentaria y económica mundial.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que es necesario prepararse ante un escenario de impacto significativo. «Debemos prepararnos para un posible fenómeno de El Niño intenso, que agravará la sequía y las fuertes lluvias, e incrementará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano», advirtió la científica argentina.
En paralelo, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, hizo un llamado a los gobiernos para tomar medidas preventivas frente al posible impacto climático. Fue tajante en su mensaje: «La ciencia es clara: El Niño llegará a nuestras puertas en los próximos meses con 90 % de certeza». Para el líder de la ONU, el mundo debe tratar este anuncio como la urgente advertencia climática que es.
El fantasma de 2024
La humanidad apenas se recupera de las últimas anomalías térmicas. La OMM recordó que el último episodio de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, fue uno de los cinco más intensos de la historia reciente. Los científicos consideran que este fenómeno contribuyó de manera importante a que 2024 registrara temperaturas récord a nivel global, consolidándose como uno de los años más cálidos desde que existen mediciones.
Si bien investigaciones recientes aclaran que el cambio climático no aumenta directamente la frecuencia de aparición de El Niño, sí potencia severamente sus estragos. El alto funcionario de la ONU advirtió que los efectos del fenómeno podrían sentirse con mayor intensidad debido al contexto actual de calentamiento global. Un océano y una atmósfera sobrecalentados actúan como combustible extra, aportando más energía y humedad para desatar tormentas destructivas o sequías letales.
Riesgos inminentes
Los especialistas advierten que la llegada de El Niño puede alterar significativamente los patrones climáticos en numerosos países. Informes climáticos de este año detallan cómo América Latina vivirá impactos contrastantes: mientras el sur del continente podría enfrentar inundaciones, Centroamérica y el Caribe se preparan para meses agobiantes de sequedad.
A nivel mundial, entre los efectos más comunes se encuentran:
- Sequías prolongadas en algunas regiones.
- Incremento de incendios forestales por las altas temperaturas.
- Lluvias intensas e inundaciones en determinadas zonas.
- Olas de calor más frecuentes y severas.
- Alteraciones en la agricultura y la disponibilidad de recursos hídricos.
Ante esta inmensa amenaza, los organismos internacionales observan con atención la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas durante las próximas semanas.
Preparación y adaptación
Ante este panorama, la ONU y la OMM reiteraron la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y las estrategias de adaptación climática para reducir los impactos sobre las comunidades más vulnerables. Mientras los científicos continúan monitoreando la evolución del Pacífico, el mundo permanece atento a la posible llegada de un nuevo fenómeno de El Niño, que podría convertirse en uno de los eventos climáticos más importantes del año.
Desde Enredijo, te seguiremos informando con rigor y claridad sobre la evolución de esta crisis meteorológica, recordando que la prevención y el acceso a la información son nuestras mejores herramientas de defensa.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








