Foto: Suministrada
En un paso decisivo para los derechos de los animales en el país el Gobierno nacional expidió el decreto que dicta las condiciones innegociables para la realización de eventos taurinos durante su último año de existencia legal.
A través de este reportaje detallamos cómo la nueva normativa desarrolla la Ley 2385 de 2024 conocida como la Ley No Más Olé estableciendo un marco de control riguroso que prohíbe la entrada de menores de edad y condiciona fuertemente las prácticas permitidas hasta su abolición definitiva en julio de 2027.
Freno a los recursos públicos
El documento emitido el 7 de julio de 2026 por los ministerios de Ambiente y de las Culturas marca el inicio del fin para una tradición sostenida sobre el sufrimiento. A partir de ahora las corridas de toros, rejoneos, novilladas, becerradas y tientas solo podrán realizarse en municipios que logren acreditar documentalmente una tradición continua e ininterrumpida desde el año 2010. Queda estrictamente prohibido que alcaldías o gobernaciones destinen un solo peso de los recursos públicos para financiar estas actividades o adecuar la infraestructura de los recintos.

Bienestar animal, requisito ineludible
El Decreto 0703 establece estándares obligatorios y urgentes para mitigar la crueldad y exige la presencia ininterrumpida de equipos veterinarios especializados, la certificación física previa de los ejemplares y la garantía de agua, alimento y alojamiento adecuado. En un avance fundamental se ordenó la prohibición de usar elementos, instrumentos y prácticas que causen dolor durante el transporte o el evento, así como el retiro inmediato de cualquier animal con lesiones graves o sufrimiento extremo.
Las autoridades territoriales asumen ahora una carga probatoria vital, tendrán que ejecutar inspecciones permanentes y recolectar evidencia fotográfica y documental que demuestre el cumplimiento absoluto de los protocolos de bienestar animal exigidos por la ley.

Protección a la infancia y transformación cultural
La protección integral también cobija a la infancia, acatando décadas de llamados de organismos internacionales, el decreto prohíbe tajantemente la participación de menores de 18 años en cualquier rol dentro de la tauromaquia, ya sea como toreros, novilleros, aprendices o simples espectadores. Esta decisión corta de raíz la exposición de los niños, niñas y adolescentes a la violencia normalizada como espectáculo.
La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez Torres, afirmó que esta medida reconoce formalmente a los animales como seres sintientes y garantiza que el final de la tauromaquia ocurra bajo criterios estrictos de transparencia. Por su parte, la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, puntualizó que la reglamentación abarca la reconversión de oficios para las personas afectadas económicamente y establece el camino pedagógico para transformar las antiguas plazas de toros en vibrantes escenarios para el arte, el deporte y la comunidad.
La cuenta regresiva hacia julio de 2027 ha comenzado y la sociedad colombiana por fin cuenta con las herramientas legales para vigilar que el último año de esta práctica no genere más impunidad frente al dolor animal.








