Foto: Suministrada
Por primera vez, el Estado colombiano reconoce que los símbolos, lugares y prácticas de las Madres de Falsos Positivos de Soacha no son solo testimonios de dolor, sino patrimonio vivo de la nación.
En un acto sin precedentes para la reivindicación de los derechos humanos y la memoria histórica del país, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes oficializó el primer registro de patrimonio cultural de la Fundación de Madres de Falsos Positivos de Soacha (Mafapo). Este reconocimiento dignifica 17 años de incansable búsqueda de verdad y justicia frente a las ejecuciones extrajudiciales.
El pasado 8 de julio, en la emblemática Estación de la Sabana de Bogotá, la viceministra de los Patrimonios, Saia Vergara Jaime, y la directora de Patrimonio y Memoria, Mónica Orduña Monsalve, entregaron a las integrantes del colectivo el libro Las deudas de la memoria: objetos, lugares y prácticas de patrimonio cultural en la historia de Mafapo. Esta publicación identifica, clasifica y otorga valor oficial al inmenso acervo material e inmaterial construido por estas mujeres desde 2008.

Un trabajo tejido a varias manos
El documento es el resultado de la Estrategia de Cultura de Paz y Memoria, un proceso de investigación desarrollado desde 2025 de la mano con las verdaderas protagonistas de esta lucha: Jaqueline Castillo, Blanca Monroy, Doris Tejada, Gloria Peláez, Idalí Garcera, Ana Páez y Carmenza Gómez.
A través de una serie de talleres, el equipo técnico del Ministerio acompañó a las madres en la tarea de identificar sus elementos de resistencia más significativos. Entre ellos destacan las dolorosamente célebres botas de caucho intervenidas, los textiles del Costurero de la Memoria y sus murales, así como sus prácticas persistentes (plantones, peregrinaciones y performances) y los lugares que han marcado su duelo colectivo.
Bajo una metodología de valoración construida con las propias víctimas —que evaluó el riesgo, la importancia social y el potencial para la construcción de paz—, las botas de caucho y los textiles obtuvieron la mayor puntuación. Como expresó Ana Páez, integrante de Mafapo, estos son los símbolos que el colectivo anhela ver consolidados como patrimonio cultural de la nación entera.
El valor del reconocimiento oficial
La importancia de esta entrega marca un hito institucional. Por primera vez, el Estado colombiano emplea sus herramientas formales de gestión patrimonial en el acervo de un colectivo de víctimas del conflicto armado. Es un paso fundamental hacia la reparación, pues asume desde la oficialidad que los objetos y espacios de Mafapo trascienden la simple evidencia del horror para convertirse en un patrimonio vivo con la capacidad de construir memoria y exigir garantías de no repetición.
Con esta publicación, el Ministerio abre un camino nuevo para el país, reconociendo de manera inequívoca que la memoria forjada a pulso por las víctimas constituye un pilar esencial del patrimonio cultural de Colombia.
Nota de la redacción: La publicación digital “Las deudas de la memoria” se encuentra disponible para descarga y consulta gratuita en el siguiente enlace: 2026 MAFAPO








