Operativo de recuperación del espacio publico en La Trinidad. Foto: suministrada
La Administración Municipal de Pitalito adelantó este miércoles un operativo de recuperación del espacio público en el sector del barrio La Trinidad. La intervención, que busca dar estricto cumplimiento a una orden judicial del año 2010, enfrentó a las autoridades locales con el gremio de mecánicos y comerciantes. Estos últimos, aunque reconocen la normativa urbanística, exigen alternativas reales y concertadas de reubicación para no afectar gravemente su sustento y su derecho fundamental al trabajo.
El debate sobre la ocupación del suelo urbano en la ciudad plantea un principio jurídico ineludible: el espacio público hace parte de un derecho integral de la comunidad, el cual se encuentra jerárquicamente por encima de cualquier derecho o interés particular.
Bajo esta perspectiva institucional, no se debe construir un modelo de negocio ocupando zonas comunes para, posteriormente, reclamar el derecho al trabajo frente a las autoridades. Desde el principio de cualquier actividad comercial, se deben respetar las normas que rigen el espacio público. En este sentido, la recuperación de las vías y andenes de Pitalito es una tarea histórica y pendiente que la actual administración local ha empezado a desarrollar.
Francisco Javier Cardozo, secretario de Gobierno Municipal, explicó detalladamente que esta acción institucional responde al cumplimiento perentorio de una sentencia del Juzgado Segundo Administrativo de Pitalito. Dicho fallo, emitido en el año 2010, ordena recuperar el espacio público con el fin de garantizar una óptima movilidad, mayor seguridad y el bienestar general de todos los peatones y conductores.
Despliegue operativo
La reciente intervención de las autoridades se concentró de manera específica en el sector del barrio La Trinidad, un área históricamente vinculada al comercio automotriz.
Durante el operativo adelantado este miércoles, se contó con una fuerte presencia institucional conformada por unidades de la Policía, agentes de Tránsito, funcionarios de la Secretaría de Gobierno y miembros del programa comunitario “Vecino Vigilante”. En el marco de este procedimiento oficial, se instalaron vallas a lo largo de la calle Segunda Sur, una medida destinada a restringir de forma inmediata el estacionamiento de toda clase de vehículos.
Posteriormente, las autoridades avanzaron con el desmonte y retiro de algunas estructuras comerciales ubicadas en el costado izquierdo de la vía. Como era de esperarse, estas acciones continuas de control institucional y las restricciones viales generaron una profunda inconformidad entre los trabajadores que operan diariamente en el sector.
La voz del comercio
Frente a la contundencia de las medidas adoptadas por la Alcaldía, el gremio automotriz ha alzado su voz para expresar sus inquietudes. Rodolfo Grijalba, actual presidente de ASOCOMERCIAL DEL SUR, señaló de manera enfática que el gremio no se opone al ordenamiento del espacio público urbano. No obstante, el dirigente pidió a la Administración Municipal que se garantice una alternativa real y efectiva para todas aquellas personas que dependen exclusivamente de esta actividad económica.
Mecánicos con varias décadas de trabajo ininterrumpido en el lugar, como es el caso de Camilo López, Emiro Muñoz y Samuel Paimba, expresaron una profunda preocupación por el futuro a corto plazo de sus negocios familiares. Ellos solicitaron públicamente que cualquier decisión de la Alcaldía esté siempre acompañada de soluciones concertadas con la comunidad.
Por su parte, los vendedores de repuestos y comerciantes de la zona advirtieron sobre las posibles y graves afectaciones económicas que sufrirán debido a las restricciones impuestas para estacionar vehículos frente a sus propios establecimientos. Pese a la tensión, algunos miembros del gremio han solicitado que los controles institucionales sean mucho más específicos y se dirijan frente a aquellos talleres que verdaderamente ocupan y bloquean los andenes y las zonas peatonales. Con esta propuesta, buscan evitar que se termine afectando a todo el gremio productivo por igual.
La zona industrial
El actual conflicto entre la institucionalidad y los comerciantes revive un debate profundo que lleva más de 15 años sin encontrar una solución definitiva en el municipio.
En el centro de esta problemática se encuentra el choque constante entre la necesaria recuperación del espacio público y la defensa del derecho al trabajo de decenas de familias. Estas personas han estado esperando una reubicación organizada que les permita continuar de forma legal y segura con sus actividades económicas.
Tanto los representantes del comercio como los trabajadores de base argumentan que la Administración local no ha concretado una solución definitiva y estructural. Específicamente, recuerdan que la denominada “Zona Industrial”, la cual fue planteada como la gran opción de reubicación para este sector automotriz, aún no se encuentra habilitada y continúa siendo un proyecto inconcluso. Aseguran firmemente que sí es posible avanzar en la recuperación y embellecimiento del espacio público sin que esto signifique afectar el sustento diario de las decenas de trabajadores que laboran incansablemente en el barrio La Trinidad.
El ordenamiento territorial es un paso crucial hacia una ciudad más organizada y segura para todos, pero el caso de La Trinidad demuestra que la planificación urbana no puede desligarse del componente social. Hasta que no se consoliden proyectos de infraestructura integrales que ofrezcan reubicación digna, la tensión en las calles seguirá siendo una constante. Te invitamos a mantenerte informado sobre el desarrollo de esta noticia y otros temas de vital importancia para nuestra región en tu portal, ENREDIJO.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








