Foto: FCC
Del 2 al 7 de junio, el país vibrará con el recorrido oficial de la undécima edición de la Vuelta a Colombia Femenina 2026, trazado por carreteras de Cundinamarca, Tolima, Quindío y Risaralda. En este escenario épico estará presente la huilense Laura Rojas, quien se encuentra en plena preparación para afrontar una prueba que demanda una excepcional resistencia, constancia y una lectura táctica impecable. La carrera, diseñada con un trazado que supera los 600 kilómetros, promete grandes emociones y exigirá una extrema regularidad durante toda la semana de competencia.
Laura Rojas llega pisando fuerte
El ciclismo del sur de Colombia está de fiesta y tiene motivos de sobra para soñar en grande. La participación de Laura Rojas vuelve a ubicar al Huila dentro del panorama del ciclismo femenino nacional, en una carrera que año tras año reúne a las principales figuras de todo el país. La corredora nacida en Tello, de 22 años y actual ficha del Team Sistecrédito, llega con una moral inmejorable. Su brillante temporada 2026 ya le ha entregado enormes triunfos, coronándose como campeona del Campeonato Nacional de Ruta Femenino en Zipaquirá y dominando recientemente la Vuelta al Valle.
Su meticulosa preparación para esta competencia refleja claramente el interés de las corredoras del departamento por mantenerse activas en escenarios de alto nivel competitivo. En ese contexto específico, la presencia de una ciclista huilense rodando en el pelotón representa una gran oportunidad para que el departamento siga teniendo una destacada visibilidad en la élite del ciclismo femenino.
El primer examen
La primera etapa partirá desde Chía y recorrerá Tocancipá, Gachancipá, el Alto del Sisga, Chocontá y Villapinzón, con un regreso y nuevo ascenso al Sisga antes de finalizar nuevamente en Tocancipá, completando 121 kilómetros. Lejos de ser un paseo inaugural, el doble paso por este puerto de montaña introduce desde el inicio de la competencia un serio componente de desgaste que puede fragmentar al grupo principal.
Aunque el perfil altimétrico no es completamente montañoso, la simple acumulación de estos ascensos en un mismo día suele provocar cortes drásticos y obliga a todos los equipos a proteger a sus líderes desde el primer tramo. Las corredoras que tengan aspiraciones reales a la clasificación general deberán evitar cualquier pérdida de tiempo en un escenario donde los fuertes vientos, los abanicos, el ritmo acelerado de carrera y los infaltables intentos de fuga pueden generar diferencias totalmente inesperadas. Para la huilense Laura Rojas, este inicio representa un reto fundamental de posicionamiento estratégico. Mantenerse muy bien ubicada y lograr superar sin mayores contratiempos el doble ascenso será clave para conservar sus opciones en la general desde el primer día de pedaleo.
Alta montaña y estrategia
El segundo día no dará tregua y unirá Cota con Guaduas, pasando por Siberia, el Alto del Vino, La Vega, Villeta y el siempre exigente Alto del Trigo. Serán 118 kilómetros en los que la alta montaña adquiere un verdadero protagonismo con ascensos muy reconocidos en el calendario nacional. La historia nos dice que el Alto del Vino y el Alto del Trigo son puertos que han servido para seleccionar drásticamente el grupo y probar la fortaleza real de las escaladoras. La acumulación de desnivel y la extensa longitud del trayecto convierten esta segunda jornada en un filtro natural brutal, que fácilmente puede dejar fuera de la disputa a quienes no logren sostener un ritmo alto en los ascensos prolongados.
Posteriormente, la tercera etapa conectará Honda con Girardot, atravesando los sectores de Cambao, Guataquí y Nariño, con un recorrido total de 116 kilómetros y un perfil en el papel más favorable para el rodaje. Sin embargo, la topografía menos exigente no significa en absoluto una jornada tranquila; factores como el viento, el ritmo alto impuesto por el pelotón y los valientes intentos de escapada pueden convertir la etapa en una carga de desgaste acumulado para quienes ya vienen muy exigidas por la montaña de los días anteriores. Las diferencias logradas en esta fracción pueden ser sumamente decisivas si las grandes favoritas optan por reservar sus fuerzas para lo que vendrá.
El alto de La Línea
La cuarta etapa es considerada por los analistas y los equipos como la jornada más determinante de todo el recorrido. El pelotón partirá desde Girardot, tomará rumbo por la variante hacia Ibagué, cruzará la población de Cajamarca y finalizará su épico trayecto en el icónico Alto de La Línea, tras 116 kilómetros de máximo esfuerzo. Este puerto, uno de los ascensos más reconocidos del ciclismo colombiano, suele marcar diferencias amplias e irreversibles en las pruebas por etapas.
La prolongada subida hacia la cima exige una potencia sostenida monumental y una increíble capacidad para lograr mantener un ritmo constante en un ascenso que no ofrece descansos significativos. Es precisamente en este tipo de puertos míticos donde las aspirantes al título suelen medir sus fuerzas de manera directa, cara a cara, y donde el margen de error es prácticamente mínimo. Los equipos llegarán con estrategias muy bien definidas y con el único objetivo de proteger al máximo a sus líderes hasta el mismísimo inicio del ascenso final.
Contra el cronómetro
Antes de la gran definición, la quinta etapa saldrá desde Armenia y pasará por el Alto del Roble, Pereira, La Virginia, el sector del Ingenio Risaralda y finalizará en Santuario, acumulando 107 kilómetros de recorrido. El terreno quebrado y sumamente técnico de esta jornada obliga a mantener una concentración permanente, pues cualquier descuido en las curvas puede traducirse en costosas pérdidas de tiempo. Para Laura Rojas, será un día de supervivencia en el que la resistencia física y la extrema atención al detalle resultarán fundamentales para sus aspiraciones.
Finalmente, la sexta etapa decidirá la corona: una frenética contrarreloj individual de 30 kilómetros disputada entre el Ingenio Risaralda y el municipio de Apía. Esta exigente modalidad demanda pura potencia, muchísima precisión en el manejo del esfuerzo y la capacidad mental para sostener un ritmo elevado sin tener las referencias directas del pelotón. En pruebas de gran envergadura por etapas, la contrarreloj final suele consolidar las diferencias previamente obtenidas en la alta montaña. La jornada de cierre obligará a cada una de las corredoras a enfrentarse sola al cronómetro. Para la huilense Laura Rojas, esta etapa final será, sin duda, la última gran oportunidad para intentar ajustar su posición en la general y cerrar con broche de oro su participación en una prueba que reúne a las principales exponentes del ciclismo femenino del país.
La Vuelta a Colombia Femenina 2026 no solo pondrá a prueba las máximas capacidades físicas de las ciclistas, sino que también exigirá una meticulosa planificación, acompañamiento técnico de primer nivel y una lectura constante del ritmo de carrera. En la sala de redacción de Enredijo, estaremos siguiendo pedaleazo a pedaleazo el desempeño de Laura Rojas, una deportista que ya sabe lo que es estar en lo más alto del podio en este 2026. Te invitamos a dejar tus pronósticos en la sección de comentarios y a seguir de cerca toda nuestra cobertura en redes sociales. ¡El ciclismo colombiano se respira y se lee aquí!



