miércoles, abril 22, 2026

En Pitalito los niños comen en el suelo por graves fallas en el PAE

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Tomates podridos

Imagen ilustrativa

Una reciente inspección de la Procuraduría Provincial de Instrucción de Garzón ha dejado al descubierto una situación alarmante frente a la ejecución del Programa de Alimentación Escolar (PAE) en el municipio de Pitalito, Huila. Según revelaciones publicadas por el Diario del Huila, estudiantes de múltiples instituciones educativas deben lidiar con alimentos en estado de descomposición, infraestructuras deplorables y, en el peor de los escenarios, consumir sus raciones sentados directamente en el suelo. Este oscuro panorama vulnera la dignidad de los menores en la región y ha encendido las alertas máximas de los entes de control, quienes hoy exigen respuestas inmediatas y contundentes a la administración local.

Alimentos en descomposición

El pilar fundamental de cualquier programa de alimentación pública es garantizar la nutrición de calidad para la primera infancia y la adolescencia. Sin embargo, en la Institución Educativa San Francisco, que actualmente atiende a 366 estudiantes, la realidad es muy distinta. Aunque las entregas de comida mantienen cierta periodicidad técnica, la calidad de los insumos está seriamente comprometida.

El acta oficial de inspección detalla que se encontraron ingredientes básicos en un evidente estado de deterioro. En el informe de la entidad de control se estipula textualmente: “Se evidenció que parte de la fruta correspondiente a tomate de árbol presentaba claros inicios de descomposición, así como deficiencias en la cebolla cabezona”. Esta alarmante falta de controles de calidad en la recepción y almacenamiento evidencia una negligencia operativa por parte de los supervisores del contrato, transformando una estrategia de apoyo estatal en un foco de riesgo directo para la salud pública infantil.

Cocinas precarias y nula higiene

Más allá de la dudosa calidad de los insumos vegetales, las condiciones de las cocinas en Pitalito representan un peligro latente tanto para las manipuladoras de alimentos como para los menores. En la misma Institución Educativa San Francisco, se documentó un deterioro crítico del inventario. Las autoridades hallaron ollas rotas, sumamente desgastadas y sin asas, lo que incrementa el riesgo de accidentes térmicos laborales y compromete la asepsia integral.

La escasez operativa llega a tal punto que las operarias no cuentan siquiera con tablas para picar. Como consecuencia directa, los alimentos son procesados sobre los mesones de la cocina, violando cualquier protocolo sanitario. Tampoco existen cucharones ni sartenes con el tamaño adecuado para el volumen requerido, a lo que se suma una estufa con fallas operativas que retrasa drásticamente la preparación de las dietas.

Insuficiencia de utensilios

El caso de la Institución Educativa Santa Inés ilustra otra faceta del fracaso logístico que empaña la actual gestión municipal. En esta sede, el gran obstáculo radica en la escasez extrema del menaje escolar. Las cifras documentadas por los entes de vigilancia son irrisorias para sostener una cobertura estudiantil: apenas se contabilizaron 53 cucharas, 53 vasos y 72 platos.

Esta limitación estructural obliga a las directivas del plantel a implementar un tedioso sistema de rotación en el comedor. Según advirtió el Ministerio Público, esta situación “genera que algunos niños y niñas deban esperar a que otros terminen su turno para poder recibir los alimentos, afectando la oportunidad del servicio”. Adicionalmente, se reportó que la nevera de la sede carece de la capacidad volumétrica necesaria y presenta averías, imposibilitando la conservación de la cadena de frío, un factor crítico en la salubridad.

Estudiantes comiendo en el piso

El hallazgo más desgarrador de toda la visita se registró, nuevamente, en la Institución Educativa San Francisco. Por la total carencia de mesas y sillas en el área del comedor, decenas de alumnos se ven obligados a ingerir su comida a ras de suelo.

El reporte es tajante: “Algunos menores deben recibir los alimentos sentados en el suelo, expuestos a condiciones que afectan su dignidad, salud y seguridad”. Para la Procuraduría, esta imagen no solo refleja un abandono en términos de infraestructura, sino que atenta frontalmente contra los principios rectores del programa. El espíritu de los recursos públicos no se limita al mero hecho de entregar calorías, sino a garantizar espacios dignos para la formación de los ciudadanos.

Ultimátum de la Procuraduría

Frente a estas graves vulneraciones, la Procuraduría emitió el Oficio No. 346, un requerimiento formal dirigido a la Secretaría de Educación de Pitalito. En este pliego se exige la entrega inmediata de la copia del contrato de supervisión, un informe detallado de las acciones de control realizadas a la fecha y los pormenores de ejecución del actual operador. Cabe recordar que esta adjudicación se pactó mediante la Bolsa Mercantil de Colombia, mecanismo que presupone responsabilidades estrictas de cumplimiento.

Esta investigación destapa un patrón reincidente. Documentos públicos de años anteriores demuestran que el PAE en Pitalito ha estado plagado de controversias: desde inicios de 2025 hubo medidas preventivas por presuntos direccionamientos en contratos multimillonarios para favorecer a firmas con requisitos muy específicos de bodega, hasta pliegos de cargos contra exalcaldes en 2023 por las grandes demoras en el inicio de la prestación del servicio. Este nuevo episodio confirma que la eficiencia administrativa en la alimentación escolar local sigue en deuda.

Las familias exigen soluciones

Las advertencias del Ministerio Público sobre futuras consecuencias son severas: omitir funciones con diligencia y no exigir la calidad de los bienes al Estado constituye una falta grave dentro del Código Disciplinario. Por ello, se ha exigido adoptar correcciones operativas en el menor tiempo posible.

Para los padres de familia, la indignación y la zozobra no cesan. En muchas zonas vulnerables del departamento, estas raciones institucionales son la principal fuente de nutrición para los menores. Someterlos a consumir alimentos al borde de la putrefacción o a sentarse en baldosas sucias no solo enferma su cuerpo, sino que incrementa la deserción académica. La pelota ahora está en la cancha de la administración municipal.

La actual crisis que atraviesa el Programa de Alimentación Escolar en Pitalito es la radiografía de fallas estructurales sistemáticas que no pueden seguir costándole el bienestar a la infancia del Huila. Desde Enredijo, como tu portal de periodismo e investigación, continuaremos haciéndole estricto seguimiento a las respuestas de las autoridades para garantizar que el erario cumpla su verdadero propósito sin pisotear la humanidad de las personas. Te invitamos a compartir este informe y a seguir conectado con nuestras plataformas para entender el trasfondo de las realidades que transforman nuestra región.

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