El Parque de la Música se consolidó como el escenario de uno de los eventos culturales más significativos de la temporada con la presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia (OSNC).
En su segunda visita histórica a la capital del Huila, la institución musical más antigua del país —fundada en 1936— lideró la segunda edición del Concierto por la Paz, un encuentro que buscó integrar la excelencia técnica de la música académica con el tejido social del departamento.
El rigor técnico bajo la batuta de Yeruham Scharovsky
La velada estuvo bajo la dirección del maestro argentino-israelí Yeruham Scharovsky, cuya trayectoria internacional aportó una lectura precisa y dinámica al programa. Con una nómina de más de 50 músicos, la orquesta desplegó un repertorio que transitó por obras del canon clásico universal, demostrando la cohesión seccional y la calidad interpretativa que la posicionan como un referente en Latinoamérica.
La presencia de la OSNC en territorio huilense no solo representa un acto de circulación artística, sino que subraya la importancia de la descentralización de la alta cultura en Colombia. La respuesta del público local, que completó el aforo del recinto, confirma la vigencia y la necesidad de estos espacios de apreciación estética.
Del folclore a la partitura sinfónica
El punto de mayor interés musicológico de la noche fue la interpretación del Sanjuanero Huilense. La adaptación de este aire folclórico al formato sinfónico permitió una relectura de la identidad regional a través de una instrumentación compleja.
La obra, que originalmente reside en estructuras de música popular y danza, adquirió una nueva dimensión sonora mediante arreglos orquestales que expanden la paleta tímbrica de la melodía tradicional; el contrapunto, técnica que permitió a las maderas y metales dialogar con los motivos rítmicos del bambuco y la potencia acústica de la masa sonora de la orquesta para elevar un símbolo local al lenguaje de la música de concierto.
Impacto en la formación y circulación cultural
Los asistentes y observadores destacaron la importancia de estos eventos como motores de desarrollo educativo y cultural. La presencia de la Orquesta en Neiva, y su posterior traslado al municipio de Garzón, reafirma su misión institucional de fortalecer los procesos de formación y circulación de las artes en las regiones.
Con esta presentación, el departamento del Huila se posiciona en el mapa de la circulación de grandes formatos orquestales, demostrando que el arte sinfónico es un vehículo eficaz para la cohesión social y la promoción de la paz a través del reconocimiento de la excelencia artística.








