jueves, julio 9, 2026

La cultura no es un botín político

WhatsApp
Facebook
X
Telegram
Threads
La cultura no es un botín político

Foto: Vicepresidencia – Ministerio de Cultura

El desafío de preservar los saberes de la Colombia profunda

El reciente comunicado emitido por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, a pocos días de un inminente cambio de administración, ha puesto sobre la mesa un debate que trasciende la simple entrega de unas oficinas. El mensaje es claro y contundente: el ecosistema cultural colombiano no es una concesión gubernamental, sino un derecho constitucional y, sobre todo, un tejido construido a pulso desde los territorios que no debe desmantelarse bajo la excusa de la transición política.

Desde la trinchera de la gestión cultural, el balance del actual gobierno no se lee únicamente en los informes oficiales de empalme, sino en la transformación real de las dinámicas en las regiones. Durante años, la política cultural del país padeció de un centralismo asfixiante. Sin embargo, los procesos adelantados recientemente marcan un punto innegable en la democratización del acceso y la producción artística.

El viraje hacia la Colombia olvidada

El verdadero logro de la actual cartera no radica solo en la inyección de recursos, sino en hacia dónde fueron dirigidos. Por primera vez en décadas, la política pública se despojó de su visión exclusivamente elitista y metropolitana para mirar a los ojos a las comunidades históricamente marginadas.

La visibilización de la diversidad cultural dejó de ser un discurso de tarima para convertirse en instrumentos de financiación concretos. Los artistas y sabedores de las comunidades indígenas, afrodescendientes, raizales, palenqueras, urbanas y campesinas encontraron por fin un Estado que no los veía como simple folclore para postales turísticas, sino como sujetos de derechos y creadores de conocimiento. Las convocatorias y estímulos llegaron a los barrios periféricos y a las zonas rurales, descentralizando el presupuesto y permitiendo que las narrativas del país fueran contadas por sus propios protagonistas.

“En estos años hemos fortalecido un ecosistema cultural con mayor presencia territorial, mejores instrumentos de financiación y nuevas oportunidades para creadores, organizaciones y comunidades. Lo construido pertenece al país cultural, no a una administración”, señala acertadamente el Ministerio en su misiva del 7 de julio.

Un empalme con datos, no con sospechas

La transición de gobierno siempre genera incertidumbre en el sector, habituado a que cada cuatrienio se reinvente la rueda y se borren de un plumazo los avances previos. Frente a esto, la postura de la actual administración ha sido de una apertura institucional rigurosa.

Al entregar resultados verificables y soportes técnicos, el Ministerio blinda los logros alcanzados. Como bien lo apunta el comunicado, “la institucionalidad se fortalece cuando los datos reemplazan las sospechas y los hechos hacen innecesarias las conjeturas”. Esta “casa en orden”, como la define la entidad, es un ejercicio de respeto profundo no solo hacia el equipo entrante, sino hacia los miles de gestores, creadores y líderes culturales que han invertido su vida en estos procesos.

La memoria no sabe de calendarios electorales

El llamado que hace el Ministerio, y del cual Enredijo hace eco desde la visión de quienes trabajamos diariamente en el sector, es a la sensatez. Destruir los puentes tendidos con la Colombia profunda sería un retroceso histórico. Las casas de la cultura en los municipios más apartados, los laboratorios de creación en las periferias urbanas y el reconocimiento de los saberes ancestrales campesinos y étnicos son, hoy por hoy, conquistas del pueblo colombiano.

El nuevo gobierno tiene el deber de recibir esta posta con altura. No se trata de aplaudir ciegamente a la administración saliente, pero sí de reconocer que la cultura requiere continuidad, tiempo y voluntad pública. La defensa de este legado no es un acto de militancia partidista, es un imperativo ético. Porque, al final del día, las artes y los saberes son el único patrimonio que nos permite reconocernos, sanar y construir nación, muy por encima de quienes, de manera circunstancial, ocupan los despachos oficiales.

Autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. 

Línea de atención: (+57) 318 39 37 367. 
Dirección: Calle 3 No 4-30 Este, Bo. Venecia. Pitalito, Huila – Colombia