Foto: Suministrada
La construcción del Hospital de Primer Nivel de Pitalito atraviesa su hora más oscura tras la suspensión oficial de sus obras por 30 días en mayo de 2026. La crisis estalló luego de que la firma contratista Confecon entrara en reorganización empresarial y enfrentara el embargo de sus cuentas, poniendo en jaque un proyecto histórico de casi 35.000 millones de pesos, vital para el sur del Huila.
Crónica de un estancamiento anunciado
El proyecto, que prometía transformar radicalmente la atención médica en la región y que fue impulsado durante años por líderes sociales, avanza a un ritmo alarmante. A pesar de llevar más de dos años de ejecución desde el inicio de sus obras, la infraestructura apenas registra un avance físico cercano al 55%.
La situación tocó fondo cuando la firma constructora, Confecon, se acogió a la denominada “ley de quiebras”, lo que forzó a la E.S.E. Manuel Castro Tovar a suspender temporalmente el contrato. Esta medida desesperada, según ha explicado en el Concejo Municipal la gerente Oriana Sofía Peña Mazabel, busca un único fin: ganar tiempo para evitar la liquidación inmediata y la consecuente devolución de los millonarios recursos al Ministerio de Salud.
¿Dónde están los recursos?
Uno de los mayores temores de los laboyanos es que esta imponente obra se convierta en un monumento a la ineficiencia. Frente a la lluvia de cuestionamientos, la administración ha sido enfática en desmentir rumores de desvío de capital. “Es falso que los recursos se hayan extraviado”, aseguró tajantemente Peña Mazabel durante un reciente debate de control político.
Según las cifras oficiales presentadas por la gerencia, la realidad financiera actual es la siguiente:
- Más de 12.500 millones de pesos permanecen resguardados en las cuentas de la E.S.E. y están destinados exclusivamente para el proyecto.
- Únicamente se han pagado actas parciales por trabajos que ya han sido efectivamente realizados y avalados por la interventoría.
- A pesar de las demoras, los análisis técnicos sugieren que la obra sigue siendo viable económicamente y que los dineros alcanzan para concluir techos, pisos, zonas estucadas y redes eléctricas.
Hallazgos, embargos y el fantasma de la liquidación
El estancamiento del centro médico no se debe únicamente a la crisis interna del contratista. Las finanzas del proyecto colapsaron tras un embargo impuesto por la Secretaría de Hacienda Municipal, una medida originada por temas tributarios que paralizó el flujo de caja e impidió la presentación de nuevas actas de cobro desde el mes de marzo.
A esto se suma la constante lupa de entes como la Contraloría y la Procuraduría, justificada por la enorme magnitud de la inversión. La Superintendencia Nacional de Salud, en sus auditorías recientes, dejó 26 hallazgos administrativos que la institución debe subsanar a través de un plan de mejoramiento estructurado con plazos hasta mayo de 2027. La gerencia destacó que, solo en 2025, el centro asistencial recibió 33 visitas de control, demostrando una fuerte vigilancia institucional.
Impacto financiero en la E.S.E. Manuel Castro Tovar
Más allá de los andamios y el cemento, el panorama administrativo de la E.S.E. Manuel Castro Tovar presenta sus propios desafíos estructurales. El reciente aumento del salario mínimo decretado para 2026 generó un impacto económico severo, sumando cerca de 960 millones de pesos en gastos adicionales de nómina.
Aunque la entidad ha logrado mantener a flote su equilibrio presupuestal gracias a un agresivo plan de recuperación de cartera y a los pagos realizados por las EPS, la institución aún permanece clasificada en riesgo financiero. Para optimizar recursos, la administración mantiene vinculados a unos 277 trabajadores a través de agremiaciones sindicales, un esquema que busca minimizar los costos administrativos y evitar millonarias demandas laborales, defendiendo así una gestión institucional que ha obtenido calificaciones superiores a 4 sobre 5 en los últimos años.
El futuro incierto de la infraestructura sanitaria
El reloj corre sin piedad. El desenlace de esta crisis recae ahora en las manos de la Superintendencia de Sociedades, que deberá tomar una decisión de fondo frente al proceso de reorganización de Confecon. De esta determinación legal dependerá si se da luz verde para retomar los trabajos o si el proyecto naufraga de forma definitiva.
Mientras los plazos legales se agotan, el Ministerio de Salud ya considera que la obra presenta incumplimientos desde febrero de 2025, la fecha en que inicialmente se debía entregar el edificio.
El Hospital de Primer Nivel de Pitalito es hoy el reflejo de los grandes cuellos de botella de la contratación pública en Colombia. Entre embargos tributarios, burocracia y reorganizaciones empresariales, la promesa de descongestionar la red pública de salud sigue atrapada entre hierros y concreto a medio fraguar. En Enredijo continuaremos monitoreando este tenso periodo de 30 días, un plazo definitivo que sentenciará si esta millonaria inversión salva vidas o se condena al olvido.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








