viernes, abril 17, 2026

Centenario del natalicio de Delia Zapata Olivella, su legado en la danza

WhatsApp
Facebook
X
Telegram
Threads

La actual ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia, Yannai Kadamani Fonrodona, firmó la resolución oficial que declara el 2026 como el Año del Centenario del Natalicio de la Maestra Delia Zapata Olivella. Esta conmemoración nacional, que inició formalmente el 1 de abril en todo el país, busca honrar la extensa labor de la artista cordobesa en la investigación, protección y difusión de las danzas tradicionales frente a un mundo que ignoraba sus raíces.

Significado de la declaratoria

Bajo el potente lema “Un centenario de danza y reexistencia”, el Ministerio de las Culturas ha decidido estructurar doce meses de profunda reflexión y celebración. La iniciativa, oficializada mediante la Resolución 0744, no se trata únicamente de marcar una fecha en el calendario del 2026, sino de desplegar un gran esfuerzo estatal destinado a entrelazar la memoria, la investigación artística y la creación contemporánea a lo largo y ancho del territorio colombiano.

La ministra Yannai Kadamani Fonrodona, quien además de funcionaria es investigadora y danzante, ha sido enfática al resaltar que la vasta obra de Zapata Olivella representa la máxima afirmación estética de una cultura forjada desde la diversidad. Con este merecido reconocimiento, el Gobierno Nacional busca acercar a las nuevas generaciones a una pedagogía del mestizaje. Celebrar este centenario implica echar una mirada hacia el pasado para comprender de qué manera una visionaria consiguió transformar el cuerpo humano en un verdadero territorio de nación.

¿Quién fue la Maestra Delia Zapata Olivella?

Para entender la enorme magnitud de este homenaje estatal, es preciso retroceder en el tiempo hasta Santa Cruz de Lorica, en el departamento de Córdoba, lugar donde Delia llegó al mundo el 1 de abril de 1926. Aunque al cumplir apenas un año de edad su familia decidió trasladarse al histórico y vibrante barrio de Getsemaní en Cartagena, sus innegables raíces afrodescendientes e indígenas marcaron desde muy temprano su forma de concebir el arte.

Antes de llegar a ser aclamada como “la primera bailarina negra de Colombia”, Delia exploró apasionadamente las artes plásticas. Adelantó su bachillerato en la Universidad de Cartagena y posteriormente se formó en la prestigiosa Escuela Nacional de Bellas Artes en Bogotá. Su notable talento manual la llevó incluso a adjudicarse un premio de escultura en 1954. No obstante, su verdadera vocación vibraba en el movimiento de sus pies y en el repicar constante de los cueros. Ella comprendió de forma pionera que la danza no era un elemento aislado, sino que vivía profundamente atada a la tradición oral, el teatro y las costumbres de las costas colombianas.

El impacto de la bailarina

La historia cultural y estética de Colombia experimentó un giro radical y necesario a principios de la década de 1950. Cautivados por el Ballet Negro dirigido por la coreógrafa norteamericana Katherine Dunham, Delia y su hermano, el reconocido escritor, médico y antropólogo Manuel Zapata Olivella, tomaron la firme decisión de conformar una agrupación folclórica que dignificara abiertamente la herencia negra e indígena de sus ancestros.

En 1954, rompieron los severos esquemas clasistas y racistas de su época al llevar su propuesta directamente al majestuoso Teatro Colón de Bogotá, un recinto que hasta ese momento histórico estaba reservado en exclusiva para la ópera de élite y el ballet clásico europeo. Con la presentación de su coreografía “El alma de los tambores”, Delia desafió la censura social, demostrando con gallardía que las expresiones populares poseían un estándar artístico de altísimo nivel.

Pero la ambición de la maestra no se detuvo en las fronteras colombianas. Al lado de agrupaciones hoy legendarias como los Gaiteros de San Jacinto, llevó la mística de los ritmos caribeños y pacíficos a extensas giras internacionales. Con cada aplauso recibido en París, Moscú o Estados Unidos, Delia desmitificaba los sesgos que pesaban sobre el folclor latinoamericano.

La danza como herramienta de resistencia

Delia Zapata Olivella nunca fue simplemente una ejecutora de bellos movimientos; fue, por encima de todo, una rigurosa académica y etnógrafa. A lo largo de su prolífica carrera fundó el aclamado Ballet Folklórico Delia Zapata Olivella y, de la mano de otras grandes figuras artísticas, cocreó la carrera de Danzas y Teatro en la Universidad Antonio Nariño, dejando una semilla académica que hoy sigue germinando.

Su arduo trabajo investigativo fue siempre un contundente acto de resistencia. En mayo de 2001, paradójicamente después de viajar a África para seguir rastreando las raíces primigenias de nuestros ritmos, contrajo la malaria que le arrebató la vida a los 75 años de edad. Al fallecer, sus cenizas fueron esparcidas en el mar Caribe. Su legado radica en que logró sistematizar cumbias, mapalés y currulaos, devolviéndole la voz a miles de portadores de saberes y elevando las danzas tradicionales a una digna disciplina de estudio superior.

Actividades y programación

La reciente declaración del Ministerio liderado por Kadamani se traduce en una nutrida agenda que promete tomarse todos los escenarios. El epicentro indiscutible de esta celebración en Bogotá es el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella, una gigantesca infraestructura cultural inaugurada en su memoria y que sirve hoy como estandarte del centenario.

El 1 de abril marcó el punto de partida de este ciclo de celebraciones con el estreno de la puesta en escena “Aquí hay un pueblo”, en el marco del Festival Internacional de Artes Vivas. Lo que sigue para el resto del año es un dinámico despliegue territorial que incluye foros académicos, laboratorios de creación, talleres de memoria en zonas rurales y espectáculos masivos, invitando a todo el país a reconectarse con un legado cultural que permanece en constante evolución.

La designación oficial del 2026 como el Año del Centenario del Natalicio de Delia Zapata Olivella trasciende cualquier mero trámite institucional; es un necesario acto de justicia poética con una mujer que consagró cada paso de su vida a tejer la compleja identidad colombiana. Hoy, sus enseñanzas siguen vibrando en cada repique de tambor alegre que suena en nuestras costas y teatros. Desde Enredijo, te invitamos a mantenerte al tanto de nuestra cobertura especial a lo largo de este año para descubrir las mejores crónicas, reportajes y la agenda completa de este homenaje histórico. ¡Suscríbete a nuestro boletín y no te pierdas ningún detalle de nuestra actualidad cultural!

Autor

Una respuesta

  1. Excelente. Delia Zapata Olivella es un referente indiscutible para todas las mujeres latinoamericanas. La constancia y la fe son las las mejores formas de resistencia.
    Gracias Enredijo por mantener viva la memoria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. 

Línea de atención: (+57) 318 39 37 367. 
Dirección: Calle 3 No 4-30 Este, Bo. Venecia. Pitalito, Huila – Colombia