Una investigación internacional, que encuestó a cerca de 3.000 personas, demuestra que el placer de tomar esta bebida va mucho más allá de la variedad del grano o el método de filtrado. El material del recipiente, el clima local y hasta el momento de la semana juegan un papel fundamental en la experiencia multisensorial del consumidor contemporáneo.

En un mercado donde la calidad del grano suele llevarse todo el protagonismo, un estudio reciente publicado en la revista npj Science of Food revela que el entorno y los estímulos externos definen en gran medida el disfrute del consumidor . Investigadores de cuatro prestigiosas universidades analizaron los hábitos de miles de personas, descubriendo que factores como la hora, el material de la taza y el precio condicionan profundamente la experiencia . Estos hallazgos abren una nueva perspectiva sobre el valor agregado en la cadena productiva, un debate fundamental para el desarrollo económico de las familias productoras del Macizo Colombiano.
La experiencia multisensorial del café
Para comprender qué hace que una taza sea memorable, un equipo liderado por la profesora Georgiana Juravle, de la Universidad Alexandru Ioan Cuza, junto a investigadores de Oxford, Melbourne y la Universidad de los Andes, partió de los principios de la psicología experimental . La muestra incluyó a participantes de 77 nacionalidades, quienes respondieron encuestas detalladas en siete idiomas .
El profesor Felipe Reinoso-Carvalho, integrante de la investigación por parte de la Universidad de los Andes, explicó que el enfoque del estudio fue estrictamente multisensorial . Los investigadores no se limitaron a evaluar el sabor o el aroma, sino que organizaron las variables en cuatro grandes grupos: las características propias de la bebida, los factores externos como el recipiente y el precio, los hábitos del consumidor y el contexto temporal o climático en el que se toma .
El momento ideal y el mito de endulzar la bebida
Los resultados de las encuestas arrojaron un patrón claro sobre las condiciones óptimas para degustar la bebida. La mayor satisfacción se alcanza cuando el café se consume por la mañana, completamente solo, sin aditivos y servido en una taza de cerámica sin tapa . Curiosamente, la investigación también determinó que la mayoría de los consumidores reportan una mejor experiencia general cuando toman café durante los días miércoles .
Por el contrario, la experiencia tiende a ser menos agradable cuando la bebida se consume al mediodía durante el otoño, en recipientes de papel o plástico con tapa, o cuando se le añade azúcar o crema . Los expertos sugieren que el uso de azúcar funciona a menudo como un mecanismo de adaptación del paladar; el consumidor intenta compensar con dulzor las deficiencias de un café que percibe como de menor calidad . En este sentido, invertir en mejorar el perfil de la taza podría contribuir a disminuir la necesidad de endulzarlo .
La ventaja climática y la narrativa del Surcolombiano
El estudio destacó que, en aquellos países con estaciones marcadas, la experiencia de consumo es significativamente superior durante la primavera, cuando las temperaturas son amables y no hay condiciones climáticas extremas . Esta variable representa una enorme oportunidad para las regiones cafeteras de América Latina.
Como señaló Reinoso-Carvalho, gran parte de la zona andina en Colombia vive en una “eterna primavera”, un contexto climático que encaja perfectamente con las condiciones ideales de consumo descritas por la ciencia . Esta atmósfera natural y de clima agradable es la misma que enmarca el viaje cultural del grano desde las fincas de productores locales en Pitalito, como Jorge Duran, hasta llegar a los consumidores urbanos. Integrar el conocimiento de este proceso y de los rostros locales en el entorno de consumo añade un valor incalculable a la identidad de nuestro producto regional.
Curva de placer, precio y nuevos retos productivos
El estudio no solo abordó el entorno, sino también la cantidad y el factor monetario. Se identificó una curva de placer donde la satisfacción máxima se obtiene al consumir entre cuatro y cinco tazas diarias, aunque los científicos aclaran que este hallazgo mide únicamente la percepción hedónica y no constituye una recomendación sobre salud . Paralelamente, se demostró que existe una relación directa entre el costo y la expectativa: cuanto más caro es el café, mayor es la percepción de que la calidad y la experiencia general serán mejores .
Para Colombia, que en 2025 produjo 13,67 millones de sacos, y muy especialmente para el departamento del Huila—que aporta históricamente alrededor del 20% de la producción y valor de cosecha nacional—los hallazgos son una valiosa hoja de ruta. Las cifras recientes demuestran la fortaleza comercial de nuestro grano, con exportaciones que en el primer semestre de 2025 superaron los 2.680 millones de dólares. Sin embargo, el verdadero reto actual va más allá de mantener el volumen. Considerar el recipiente, el momento del día y el perfil del consumidor como parte central de la propuesta de valor permitirá a la agroindustria local trascender el modelo tradicional, apostando por una experiencia holística que enaltezca y haga sostenible la economía del sur del país.
El disfrute del café es un ritual complejo donde convergen el arduo trabajo del campo, la neurociencia y el entorno del consumidor. Entender cómo los estímulos externos elevan una simple bebida a una experiencia multisensorial nos permite apreciar el verdadero valor de nuestra producción y repensar la manera en que enalteceremos cada cosecha. Te invitamos a seguir explorando nuestros contenidos en el ecosistema digital de ENREDIJO para continuar analizando la cultura, la sociedad y el desarrollo de nuestra región.
Redactado con información del El Tiempo. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








