Esta semana en Colombia, de cara a la primera vuelta del 31 de mayo de 2026, los principales candidatos presidenciales anunciaron oficialmente a sus fórmulas vicepresidenciales. En medio de un clima político marcado por las recientes consultas interpartidistas, las distintas campañas han revelado a sus compañeros de tarjetón —desde exministros hasta lideresas indígenas— con el propósito fundamental de atraer indecisos, blindar sus agendas electorales y conquistar la Casa de Nariño.
El pulso de los candidatos a la presidencia en 2026
Las elecciones presidenciales de Colombia en 2026 se perfilan como un tablero de ajedrez donde cada movimiento cuenta. Tras conocerse los resultados de las consultas interpartidistas de principios de marzo, el panorama electoral ha quedado definido con figuras que buscan agrupar a los votantes en torno a la derecha, la izquierda y el centro.
Analistas señalan que esta contienda está fuertemente marcada por el intento de las coaliciones de desligarse de los caudillismos tradicionales, aunque la sombra de la polarización sigue presente. En este contexto, la elección de las fórmulas vicepresidenciales ha dejado de ser un mero trámite legal para convertirse en una estrategia vital de supervivencia política, diseñada para abarcar regiones, profesiones y sectores demográficos que el candidato principal no logra cautivar por sí solo.
Fórmulas vicepresidenciales de la derecha y centroderecha
La senadora Paloma Valencia, arrasadora ganadora de la Gran Consulta por Colombia, despejó finalmente las dudas al elegir al economista y exdirector del DANE, Juan Daniel Oviedo, como su vicepresidente. Esta alianza es un claro intento de la derecha por matizar su discurso y acercarse a los votantes de centro urbano. Oviedo aporta un perfil técnico, académico y altamente mediático que complementa la base conservadora tradicional que acompaña a Valencia.
Por otro lado, desde la facción más radical de la derecha, el abogado penalista Abelardo de la Espriella oficializó como su dupla al exministro de Hacienda, José Manuel Restrepo. Con esta movida, la campaña busca enviar un mensaje de estabilidad económica e institucional, apelando directamente a los gremios y al empresariado colombiano que busca garantías para la inversión privada. Adicionalmente, el candidato Miguel Uribe Londoño se decantó por Luisa Fernanda Villegas, una especialista en comercio exterior con pasado en ProColombia.
Apuestas progresistas y de izquierda en el tarjetón
En la orilla opuesta, los movimientos progresistas han conformado duplas que reafirman su compromiso con la justicia social. Iván Cepeda, la carta principal del Pacto Histórico que competirá directamente en primera vuelta, apostó todo por las regiones y los movimientos sociales al nombrar a la lideresa indígena caucana Aída Quilcué como su fórmula a la vicepresidencia. Se trata de una dupla que busca movilizar a las bases populares y a los defensores de los derechos humanos frente al avance de la derecha.
Por su parte, Roy Barreras, quien salió victorioso en la consulta del Frente por la Vida, sumó a la exfiscal Martha Lucía Zamora a su equipo. Su mensaje está centrado en la lucha contra la impunidad y la transparencia institucional. En la misma línea progresista, la senadora Clara López inscribió su candidatura respaldada por María Consuelo del Río, exveedora distrital de Bogotá.
El centro político y sus cartas estratégicas
El centro político, que clama por apagar la polarización, también movió sus fichas. El matemático y exgobernador Sergio Fajardo acudió a su fortaleza natural, la educación, al presentar a la académica Edna Bonilla (exsecretaria de Educación de Bogotá) como su compañera. Fajardo aseguró que Bonilla es una persona que “sabe construir puentes y no trincheras”, apuntando directamente al electorado agotado de los extremos políticos.
A su turno, el exministro Luis Gilberto Murillo eligió a Luz María Zapata, exdirectora de Asocapitales, garantizando un enfoque territorial clave para sumar votos regionales. Mientras tanto, la gran expectativa recae sobre la exalcaldesa Claudia López, ganadora de la Consulta de las Soluciones, quien ha mantenido en absoluto secreto el nombre de su vicepresidente, prometiendo un anuncio inminente que podría reconfigurar las fuerzas de centro.
¿Para qué sirve un vicepresidente en Colombia?
Con una baraja tan diversa de candidatos, los ciudadanos frecuentemente se hacen una pregunta básica antes de acudir a las urnas: ¿para qué sirve un vicepresidente? Desde una perspectiva jurídica, la Constitución Política de 1991 (que revivió esta figura abolida a principios del siglo XX) establece que la función primordial del vicepresidente es reemplazar al presidente de la República en caso de faltas absolutas (muerte, renuncia o destitución) o temporales (licencias o enfermedades graves). Esto asegura la estabilidad del Estado y evita vacíos de poder.
Sin embargo, en el ejercicio diario, el vicepresidente en Colombia no tiene funciones ejecutivas propias a menos que el presidente se las delegue expresamente. La Constitución permite que el jefe de Estado le asigne misiones especiales, o incluso, que lo nombre al frente de un ministerio. En la historia reciente, los vicepresidentes han liderado carteras como la de Defensa, han manejado políticas de equidad, o han sido los gerentes de los grandes proyectos de infraestructura del país. Por ende, el vicepresidente moderno es el principal coequipero del Gobierno, un operador de altísimo nivel que asume las prioridades que el mandatario no puede atender directamente.
La contienda por la presidencia ha entrado en una fase definitiva. Las fórmulas vicepresidenciales para 2026 no solo revelan las alianzas estratégicas de los partidos, sino también las visiones de país que estarán en juego el próximo 31 de mayo. Elegir al vicepresidente adecuado puede ser la clave entre la victoria y la derrota en un país que demanda soluciones inmediatas. Desde Enredijo, tu portal de noticias de confianza, seguiremos escudriñando cada movimiento político. ¡No olvides suscribirte a nuestro boletín para mantenerte informado y votar con criterio!



