El Juzgado 24 de Familia de Bogotá falló a favor de quince acciones de tutela, obligando al Ministerio de las Culturas a restituir las piezas sobre el proceso de paz, feminismo y diversidad que habían sido desmontadas bajo la bandera de una “contrarrevolución cultural”.

Este viernes 30 de octubre, el Museo Nacional de Colombia reabrió las puertas de sus salas de exposición con las casi 50 obras que el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella había ordenado retirar el pasado 15 de octubre. La restitución se materializó en estricto cumplimiento del fallo emitido por el juez César Enrique Osorio Ortiz, quien determinó que el polémico desmonte, ejecutado por el Ministerio de las Culturas bajo el liderazgo de Paola Holguín, carecía por completo de justificación curatorial. Las piezas regresaron a sus espacios originales en medio de un intenso debate nacional que ha cuestionado los límites de la libertad de expresión frente a la intervención gubernamental en los museos públicos.
El inicio de la polémica
Toda la controversia se originó el 15 de octubre en la propia sede del Ministerio de las Culturas. Durante un encuentro oficial, y frente a la ministra Holguín, el presidente De la Espriella anunció no solo el cambio de nombre de la entidad, sino el inicio de lo que denominó una “contrarrevolución cultural” diseñada para combatir el “wokismo”. Ese mismo día, las obras en cuestión desaparecieron de las salas del museo.
La decisión generó un rápido repudio en el sector cultural. Al día siguiente, la ministra Holguín defendió públicamente el desmonte a través de la red social X, argumentando que el Museo Nacional no podía convertirse en “un espacio de apología al delito o revictimización”, aunque en ese momento no detalló a cuáles piezas se refería exactamente. Para el 17 de octubre, la presión aumentó cuando los museos de Arte Moderno de Bogotá, Cartagena, Barranquilla y Medellín, sumados al Museo de Arte del Tolima, exigieron una revisión técnica del retiro basada en criterios estrictamente curatoriales. Poco después, la Defensoría del Pueblo también intervino, pidiéndole a la ministra que identificara las obras y explicara a fondo la decisión.
Un fallo judicial contra la censura
Ante el aluvión de críticas, el caso escaló rápidamente a los estrados judiciales. El 28 de octubre, el juez César Enrique Osorio Ortiz resolvió quince tutelas acumuladas (presentadas en Bogotá y Medellín) y amparó los derechos a la libertad de expresión, al acceso a la cultura, a la educación y a la memoria histórica. En su providencia, el juzgado otorgó un plazo innegociable de 48 horas para que la cartera de Cultura y el Museo Nacional devolvieran la totalidad de las piezas a sus espacios de exhibición, asegurando las condiciones técnicas para su adecuada conservación.
Un aspecto clave que motivó la decisión judicial fue la propia confesión de la cartera cultural. En un documento de 144 páginas presentado el 20 de octubre, el Ministerio reconoció que el retiro obedeció exclusivamente a la instrucción de De la Espriella de quitar “toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y demás terroristas”. Al evidenciar que no se aportó un acto administrativo, un acta del Comité de Gestión Patrimonial ni un concepto curatorial previo, el juez concluyó que la acción fue el resultado del desacuerdo ideológico de una autoridad y no de una necesidad de gestión del museo, prohibiendo expresamente volver a sacar las obras por motivos de contenido.
Memoria, paz y diversidad de vuelta a sus espacios
Las piezas restituidas abordan temáticas críticas para el relato contemporáneo del país: el proceso de paz, las luchas feministas y la diversidad sexual. Según confirmaron fuentes consultadas, emblemáticas salas como “Hacer Sociedad” y “Memoria y Nación” amanecieron este viernes con su catálogo completo, y al interior del museo se asegura que “quedó todo igual a como estaba antes”.
Durante las dos semanas que duró la ausencia de las obras en las vitrinas, las piezas permanecieron inventariadas en las reservas técnicas del museo. Entre el material protegido por las tutelas destacan donaciones fundamentales, como las entregadas por Germán Humberto Rincón Perfetti, quien había cedido parte de los objetos relacionados con la memoria LGBTIQ+. Organizaciones como la Fundación Jacarandas y el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos coadyuvaron activamente en el expediente para garantizar su retorno.
Por su parte, el Ministerio había intentado mitigar la orden argumentando que solo 22 piezas del grupo retirado eran bienes patrimoniales y negó la existencia de censura, calificando el movimiento como un rediseño bajo criterios de “neutralidad institucional y pedagógica”. Incluso, amparándose en el Decreto 1446, el gobierno intentó fallidamente trasladar el caso al Consejo de Estado.
Restitución bajo lupa técnica
Es importante destacar que el regreso de las obras no es una medida definitiva. El juzgado estableció que las piezas deberán permanecer en exhibición mientras el museo, de la mano con su Comité de Gestión Patrimonial, realiza una evaluación técnica y curatorial minuciosa sobre la pertinencia de la permanencia de cada una.
Dicho escrutinio deberá estar regido por un enfoque diferencial y de género, garantizando el pluralismo y respetando la prohibición absoluta de censura dictada en el fallo. Aunque el tribunal decidió negar la exigencia de disculpas públicas y reparaciones solicitadas por algunos demandantes, el mensaje jurídico fue claro frente a la protección de los espacios culturales.
El contundente revés judicial a la directriz del Ministerio de las Culturas evidencia la profunda tensión actual entre las narrativas oficiales del nuevo gobierno y la preservación autónoma de la memoria histórica y artística en Colombia. Te invitamos a suscribirte a nuestro boletín diario interactivo y a seguir nuestros canales en redes sociales para no perderte ningún detalle del acontecer cultural y político de nuestra región.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.










