Foto: Gerardo Valencia
El pasado sábado 28 de marzo, Pitalito se vistió de gala para recibir a una de las voces más autorizadas y sentidas del folclor nacional, Niyireth Alarcón. La artista huilense, cuya voz parece tallada en la misma madera de nuestras montañas, ofreció una jornada doble que combinó la pedagogía, la intimidad del diálogo y la potencia del escenario.
El saber que se comparte
La jornada inició en la Escuela Nacional de Música, un escenario que se quedó pequeño para la calidez de Niyireth. Allí, la artista lideró un concierto dialogado y taller de interpretación, donde no solo deleitó con sus notas, sino que compartió con estudiantes y músicos locales los secretos detrás de su técnica y su visión del folclor.

Fue un espacio de aprendizaje horizontal, donde la “profe” Niyireth, como le llamaban con cariño algunos asistentes, enfatizó en la importancia de entender el contexto de cada bambuco y pasillo antes de interpretarlo.
La magia en el Polideportivo Manzanares
Sin embargo, el momento cumbre llegó al caer la tarde en el Polideportivo Manzanares. En un concierto privado que se sintió como una reunión de viejos amigos, Niyireth desplegó toda su capacidad interpretativa.
Es difícil describir con palabras la dulzura de su voz; es una mezcla de técnica impecable y una sensibilidad que logra erizar la piel desde la primera frase. Su dominio del escenario es absoluto, logrando que un espacio deportivo se transformara en un auditorio de acústica emocional perfecta.
“Cantar en el Huila siempre es volver a casa, pero cantar en Pitalito tiene ese aroma a café y a tierra firme que te exige dar el alma en cada nota”, mencionó la artista entre canciones.
Un repertorio de estreno y tradición
El programa musical fue un recorrido exquisito por el folclor huilense y colombiano. La selección incluyó piezas emblemáticas de nuestra región, pero el punto más alto de la noche llegó con la interpretación de temas de su más reciente producción discográfica, “Tanto va el cántaro” (2025).
Sus canciones resonaron con una fuerza especial, recordándonos que nuestra identidad es una mezcla hermosa de sangres y sonidos. La destreza de su grupo acompañante y la fidelidad de Niyireth a la esencia de los ritmos andinos reafirmaron por qué sigue siendo la embajadora por excelencia de nuestra música en el mundo.
Al final de la noche, el aplauso cerrado del público laboyano fue el mejor testigo: Niyireth Alarcón no solo canta canciones, Niyireth teje la historia de un país que se reconoce en su voz









Una respuesta
Excelente artículo. Gracias por apoyar la cultura huilense.