La monumental obra artística, que cuenta con una inversión de 300 millones de pesos, avanza en un 73 % de ejecución bajo el liderazgo de la maestra Valentina Cuervo. Cerca de 20 artistas locales plasman la biodiversidad del territorio y el folclor opita, buscando transformar este emblemático espacio de Neiva en un atractivo turístico que despierte el sentido de pertenencia ciudadano.

En pleno corazón vial de Neiva, el intercambiador de la Universidad Surcolombiana (USCO) está dejando de ser un simple lugar de tránsito para convertirse en una imponente galería a cielo abierto. Con un progreso del 73 %, un colectivo de aproximadamente 20 artistas interviene los muros para visibilizar la fauna, la flora y el folclor del departamento. La iniciativa, liderada por la maestra en artes plásticas Valentina Cuervo, no solo embellece el espacio público de la ciudad, sino que invita a los ciudadanos a reconectarse con sus raíces culturales y a proteger el patrimonio urbano naciente.
Un homenaje visual
El diseño del mural destaca por una profunda narrativa visual que fusiona el ecosistema del territorio, teniendo al río Magdalena como gran protagonista, junto con las expresiones folclóricas locales. En los trazos resaltan figuras antropomorfas, como animales típicos de la región interpretando rajaleñas, lo que le otorga un carácter innegablemente huilense a la obra. “La importancia de este espacio radica en la visibilización y en generar un sentido de pertenencia a través del arte”, explica Valentina Cuervo, maestra y diseñadora de la Universidad de los Andes, quien resalta también el valor educativo de enseñar a propios y visitantes sobre nuestra fauna y flora.
Rigurosidad técnica
Exponer arte en el espacio público conlleva el enorme reto de la conservación frente a los constantes cambios climáticos. Para asegurar la durabilidad del mural, el equipo técnico inició con un exhaustivo lavado a presión utilizando agua y jabón para erradicar el moho de los muros. Posteriormente, se implementaron recursos que garantizan la fijación del color: “Utilizamos pintura tipo uno para exteriores, mezclada con acronal (una resina acrílica), lo que mejora la adherencia y proporciona un ligero brillo”, detalló Cuervo, añadiendo que la obra se complementa con la aplicación de aerosoles de alta calidad.
Inversión en talento local
El proyecto, impulsado en conjunto con la Alcaldía de Neiva y su Secretaría de Cultura, representa una inversión de 300 millones de pesos. Estos recursos han sido fundamentales para dinamizar la economía creativa de la región, cubriendo la contratación de más de 20 artistas, el alquiler de andamios, la compra de materiales de primera línea, y garantizando la seguridad social e impuestos. Más allá de lo puramente estético, esta intervención artística tiene como visión impulsar el desarrollo económico y convertir el intercambiador en un nuevo foco para el turismo en el departamento.
Del debate inicial al diálogo constructivo
Como ocurre con muchas grandes intervenciones urbanas, el inicio del proyecto estuvo enmarcado por el debate. La obra enfrentó una polémica inicial en redes sociales a raíz de la denuncia por el borrado de un mural anterior para dar paso a la nueva propuesta. Como respuesta, el proceso actual ha buscado integrar perspectivas de distintos colectivos y creadores locales para mantener viva la memoria de los muros. Sobre este revuelo, Cuervo fue clara al invitar a la ciudadanía a respaldar los procesos creativos: “Es una invitación a valorar el arte, a cuidarlo y apreciarlo. Siento que sobre este muro la gente, sin saber qué íbamos a hacer, ya estaba criticando, y eso en verdad no construye”.
Llamado a la preservación
El éxito a largo plazo de esta galería a cielo abierto recae en las manos de todos. Con una proyección de entrega final trazada para un plazo máximo de un mes —sujeto a las condiciones climáticas del momento—, el equipo creador hace un énfasis especial en el respeto por el espacio público. “El cuidado es un llamado a la comunidad, a protegerlo, a no rayarlo, a no poner postes… Cuidar lo que ya hicimos para que las cosas duren”, concluyó la artista principal, recordando que el entorno visual nos pertenece y nos representa.
La transformación del intercambiador vial de la USCO es una prueba tangible de que el arte urbano tiene el poder de rediseñar la forma en que habitamos, entendemos y respetamos nuestras ciudades. Desde ENREDIJO, aplaudimos estas iniciativas que rechazan el ruido mediático para centrarse en enaltecer nuestro patrimonio, exaltando la vocación cultural del Huila. Los invitamos a seguir conectados a nuestras plataformas digitales para continuar descubriendo aquellas historias constructivas que marcan el pulso del Surcolombiano.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.










