Quizás ustedes todavía no se han percatado, pero la crisis política y social de occidente ha provocado que gran parte de la juventud busque en la religión alguna forma de tranquilidad que el ateísmo o el laicismo todavía no pueden ofrecer. El mejor termómetro al respecto es que a finales del 2026 una de las artistas pop españolas más relevantes de los últimos años lanzó un disco hablando precisamente de su regreso al catolicismo como forma de “dar sentido” a su vida. Es válido sospechar de esta estrategia y considerarla un performance publicitario, sin embargo, ello implica aceptar que el marketing ha detectado un interés juvenil por buscar sentido a través de la tradición y la fe. Estos miles de jóvenes que ven la inestabilidad filosófica, financiera y social regresan a la fe para no sentirse del todo perdidos en la angustia del presente, en nuestra crisis política y económica, así que buscan en instituciones como la iglesia católica una explicación a sus preguntas y al por qué de sus vidas. ¿Y cómo han reaccionado los sacerdotes y obispos de la santa iglesia al respecto? Han instrumentalizado el catolicismo para entrar de la manera más vulgar posible al debate político colombiano.
Criticar a un político es fácil, y en realidad, debería ser un deber ciudadano, sin importar si su ideología. Incluso es válido recordar que los sacerdotes siguen siendo ciudadanos y que al igual que todos los demás colombianos, tienen todo el derecho de voto u opinión. Pero un sacerdote es algo más que su propia identidad. Petro tiene muchos flancos por donde criticársele, muchos que deberían importarnos a todos como la crisis de la salud o de seguridad, pero la mayoría de sus errores políticos no son tan rentables públicamente como acusarlo de atacar la ortodoxia del catolicismo a través de un comentario descuidado. Al hacerlo, ustedes pensaron en marketing, al igual que la artista española, pensaron en rentabilidad mediática, en convertir a sus creyentes en vectores de odio como estrategia política. Es precisamente ese carácter el que obliga a la sociedad a abogar por el laicismo, por distanciar el egoísmo sacerdotal de las decisiones que nos implican a todos. Dejando a un lado todos los problemas reales del gobierno, ¿Por qué convertir el comentario aleatorio de un político que tiende a hablar más de la cuenta y volverlo un atentado contra la fe? Ustedes, que saben de filosofía e historia mejor que muchos de nosotros, saben muy bien el efecto que el comportamiento de rebaño tiene sobre las personas. A ustedes, más que la fe —a la que han subyugado a la política, expulsando de ella a toda alma necesitada de las palabras de Jesús que no pertenezca a su clase— más que servir a Dios, parecieran interesados en servir a otro amo, el amo doctrinal de un partido político.
En eso, la iglesia católica colombiana ha sido experta en desentenderse de aquel versículo de Mateo 6:24 “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro…” (sé muy bien que el mensaje original va contra la riqueza, pero me parece válido también contra la política) En parte por la nostalgia del viejo poder rector y sensor que una vez tuvieron como iglesia y en parte porque por simpatía de clase les aterran los cambios políticos. Es esa terquedad precisamente la idea que distanció a muchas generaciones del catolicismo. Entiendo que sientan nostalgia por el viejo poder que tenían antes del laicismo, pero a lo mejor no se han dado cuenta de que la verdadera amenaza del mundo ahora mismo ni siquiera es su miopía ideológica, sino la proliferación de la escatología mesiánica protestante. Al borde de una posible catástrofe nuclear, todas las personas, sin importar su clase o posición social, sin importar su ideología podrían necesitar del mensaje de Cristo. Mensaje que ustedes decidieron custodiar, mensaje que reaparece ahora justo cuando el alma occidental no sabe qué hacer con la desesperación. Les propongo un ejemplo negativo, que ojalá tengan en cuenta para no repetir sus errores; vean precisamente a las iglesias evangélicas y protestantes norteamericanas, vean la santificación de un pedófilo como Trump para los pastores cristianos, vean qué clase de cristianismo predican y la forma en la que cualquier palabra que dijese Jesús pasa a un segundo plano para validar los discursos políticos, y comparen esa tendencia frente al comportamiento del cristianismo católico local. ¿no les aterra parecerse a ellos? Un obispo anglicano habló hace algunos meses del pecado de “la empatía” precisamente para renegar de la caridad cristiana. Cada tiempo, sin importar sus condiciones, suele tener un espíritu colectivo, una forma de hacer las cosas, que tiende a oponerse a los cambios. Creo que ese obispo anglicano, muy hijo de la cultura económica gringa, confunde al cristianismo con la forma en la que la sociedad presente anglicana cree que deben hacerse las cosas. Por eso, deciden ignorar los aspectos de la fe que agredan a sus intereses económicos, así que el calvinismo norteamericano está más interesado en hablar de “los salvados” y los “condenados” de su visión de la predestinación que del perdón y la relación de amor con aquellos que son diferentes. Esa faceta de Cristo no les importa y les resulta repugnante por morena, por latinoamericana, por Latina.
Creo que en una fe tan importante como la fe católica poner a la política y su banalidad por encima del mensaje es de una vulgaridad imperdonable, al punto que seguramente —me temo— debo considerarlos tan perdidos y extraviados como lo estamos todos los demás seres humanos. ¿Todos hemos olvidado entonces las palabras de Jesús? Yo sé que no; al menos el sacerdote católico Bashar Fawadleh en Taybeh ve mejor al enemigo que ustedes en Colombia peleando con Petro. Créanme que lo que menos quiero es defender a un político sin importar quien sea, sobre todo porque en algunos meses se irá para hacer parte de los libros de historia. Lo que quisiera pedirles es que no le cierren las puertas a los jóvenes que necesitan de su guía con su miopía ideológica. Porque anteponer la política al mensaje, atravesar un peaje en la puerta del catolicismo para un solo tipo de pensamiento, no es algo que necesite ahora mismo el grueso de feligreses del catolicismo. ¿ustedes creen que Jesús vino al mundo solo para Cambio Radical, el Centro Democrático o el partido conservador? El mensaje que ustedes custodian le pertenece —y es necesario— para todos, sin importar lo que crean en algo tan efímero como la política. No pongan peajes en las puertas de sus comunidades. No confundan el espíritu del tiempo con la ortodoxia de un efímero 2026 que apesta a desastre nuclear. Vean a Norteamérica y vean al gobierno libertario de Trump con ojos de verdaderos discípulos de Jesús; el frankismo y el sabateismo —vean las revelaciones de Epstein— vean cómo el discurso de Netanyahu y su odio por la fe católica se apoderaron del cristianismo norteamericano y como se ha hecho desde hace siglos, los cristianos han sido instrumentalizados políticamente para defender lo indefendible; un genocidio.
Toda la derecha latinoamericana está contaminada de la violencia que ahora mismo ocurre en las calles norteamericanas y en los escombros de Gaza, y cosas que antes parecían impensables ahora parecerán válidas sólo porque las hace la democracia más poderosa del mundo. No se unan a los relativistas del genocidio ni validen a los amigos de quienes quieren destruir los cimientos espirituales de occidente. No seremos inmunes por siempre a esta tormenta y ustedes estarán obligados a decidir a quién sirven verdaderamente.
Les recuerdo que ustedes en su visión están relativamente solos. Para desestimar la atención sobre los horrores del sionismo y las élites norteamericanas, algunos medios han tratado de revivir escándalos dentro de la iglesia católica, y la reacción de la gente en general ha sido defender la iglesia. Por eso es llamativa su reacción frente a las próximas elecciones. Incluso el Papa León XIV ha tenido que situarse frente a Gaza y frente al asesinato de católicos y cristianos en el Líbano y en Irán. Vean todas las herramientas que Trump ha desplegado para perseguir a inmigrantes y opositores. ¿Quieren ver que harán los defensores nacionales del Estado de Israel con esas herramientas, persiguiendo a los que ustedes ahora validan como enemigos de la ortodoxia católica? Les aseguro que no nos alcanzarán los cementerios.









Una respuesta
Es una excelente reflexión y un punto de vista bastante imparcial para poner a pensar a todos y cada uno de los colombianos, ojalá llegue a miles de personas antes de las próximas elecciones para votar desde la razón. Gracias