martes, julio 7, 2026

Sábana de Turín: Nuevo estudio revela inesperado ADN

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Imagen en negativo del rostro en la Sábana de Turín. Foto: ® Getty Images

Un reciente estudio genético sobre la Sábana de Turín, la venerada reliquia con la que se cree que fue cubierto Jesús, ha revelado rastros de ADN de múltiples animales, plantas y seres humanos. La investigación, liderada por el Dr. Gianni Barcaccia de la Universidad de Padua y publicada en la plataforma bioRxiv durante la Semana Santa, analizó material histórico con métodos de vanguardia. Estos hallazgos demuestran que el lienzo interactuó con innumerables geografías y poblaciones a lo largo del tiempo, reavivando el histórico debate en torno a sus verdaderos orígenes y complicando la identificación de su dueño original.

El enigma genético

Durante siglos, esta enigmática tela de lino ha sido el epicentro de profundos misterios y acaloradas controversias científicas. Con unas dimensiones exactas de 4,4 metros de largo por 1,1 metros de ancho, el sudario exhibe el contorno y la imagen difusa de un hombre que presenta evidentes signos físicos de crucifixión. Hoy en día es considerada como uno de los artefactos históricos más antiguos y emblemáticos de la Iglesia Católica, a pesar de seguir siendo el centro de intensos debates académicos sobre si realmente cubrió el cuerpo de Jesucristo tras su muerte.

Para arrojar nueva luz sobre este misterio, el equipo de Barcaccia tomó muestras de un material que ya había sido analizado previamente en 1978, sometiéndolo a modernos métodos de secuenciación de última generación. Estos nuevos análisis metagenómicos permitieron hallar diversos materiales genéticos tanto medievales como modernos, demostrando que el tejido se comportó como una esponja ambiental a lo largo de su existencia.

Un ecosistema microbiológico

Uno de los resultados más sorprendentes de este mapeo es la impresionante diversidad biológica adherida a las fibras de la tela. Según un reporte detallado en la revista científica New Scientist, las pruebas de laboratorio encontraron rastros de una amplia variedad de fauna:

  • Se halló material genético de animales domésticos y de granja, incluyendo gatos, perros, gallinas, vacas, cabras, ovejas, cerdos y caballos.
  • El lienzo también albergó ADN de animales salvajes, como conejos y ciervos.
  • Se detectaron especies acuáticas, entre ellas la lisa, el bacalao del Atlántico y diversos peces de aletas radiadas.
  • El microbioma evidenció crustáceos marinos y varios insectos y arácnidos, tales como moscas, pulgones, ácaros del polvo, ácaros de la piel y garrapatas.

En cuanto al reino vegetal, la Sábana Santa funcionó como un asombroso registro agrícola. Los investigadores descubrieron que el textil conservó marcas genéticas de zanahorias y diversas especies de trigo, pero también de pimientos, tomates y papas. Este detalle es sumamente revelador, ya que se trata de plantas que probablemente llegaron al continente europeo solo después de que los primeros exploradores comenzaran a viajar hacia Asia y América. A pesar de la tecnología empleada, los investigadores no lograron identificar los momentos exactos en los que se produjeron estos contactos ambientales.

Contaminación a través de los siglos

El sudario ha transitado por las manos de incontables devotos, clérigos y científicos, convirtiendo la búsqueda de su fuente primaria en un verdadero desafío metagenómico. Entre los perfiles de ADN humano descubiertos, se encontró material genético de los propios científicos y expertos que manipularon y estudiaron la sábana en la famosa expedición de 1978. De hecho, linajes mitocondriales europeos y modernos empañan la señal antigua.

Como afirman categóricamente los autores en su artículo técnico: “La Sábana Santa entró en contacto con múltiples individuos, lo que dificulta la posibilidad de identificar el ADN original de la Sábana Santa”. La presencia concurrente de linajes occidentales y orientales ilustra un historial de manipulación extenso que borra las fronteras de una única línea de tiempo.

Rutas comerciales

A pesar de la alta contaminación biológica, los datos arrojaron pistas geográficas invaluables. Los expertos hallaron genomas que confirman el paso de la reliquia por la región del Medio Oriente. A esto se suma la sugerente presencia de material genético perteneciente a microorganismos conocidos por sobrevivir en ambientes de extrema y alta salinidad, como el Mar Muerto.

El contexto de este trayecto se afianza con antecedentes de investigación. En un artículo publicado en 2015, el equipo de Barcaccia había afirmado, según el portal Vatican News, que más del 55,6% del ADN hallado procedía de Oriente Próximo y alrededor del 38,7% provenía de la India, mientras que el europeo representaba menos de un 5,6%. Los investigadores apuntan que esta exótica interacción pudo originarse por la importación de lino que hacían los romanos desde regiones cercanas al valle del Indo, una práctica asociada al término rabínico «Hindoyin». Así, el término griego para la sábana santa, «Sindôn» (que significa lino fino), podría estar intrínsecamente vinculado a Sindh, una región famosa por la altísima calidad de sus textiles. Toda esta evidencia histórica y lingüística respalda firmemente las antiguas conexiones comerciales forjadas entre la India y el Mar Mediterráneo.

La controversia de la datación

Frente a la evidencia biológica, el registro documental y temporal sigue alimentando la polarización. Según los documentos históricos comprobados, el lienzo apareció por primera vez en Francia hacia el año 1354, para luego ser trasladado y conservado durante varios siglos en su actual hogar: la catedral de San Juan Bautista en Turín, Italia.

El momento más crítico para su legitimidad religiosa ocurrió en 1988, cuando un grupo independiente de investigadores utilizó técnicas de espectrometría de masas con acelerador y datación por radiocarbono. Su conclusión fue que la prenda fue confeccionada en algún momento comprendido entre los años 1260 y 1390. Según reportó la revista New Scientist, este margen temporal terminó descartando matemáticamente la posibilidad de que la persona cuya imagen se percibe impresa en la tela pudiera ser el Jesús histórico. Aún con esos resultados, la hipótesis ha sido debatida exhaustiva y apasionadamente por algunos académicos de la cristiandad durante casi cuatro décadas.

Al final, este complejo entramado genético no entrega un veredicto definitivo sobre fe o fraude, pero los expertos son claros en su conclusión: los hallazgos proporcionan información de extremo valor sobre los orígenes geográficos de las poblaciones e individuos que interactuaron con el lino durante su legendario recorrido a través de diferentes regiones y épocas.

La Sábana de Turín se mantiene firme como uno de los objetos arqueológicos y devocionales más fascinantes y estudiados de la historia humana. Mientras que los análisis de radiocarbono siguen desafiando su cronología sagrada, los nuevos descubrimientos genéticos revelan una historia paralela: la de un textil que ha viajado, respirado y absorbido el ecosistema global a lo largo de los siglos. Aunque la ciencia moderna logre secuenciar hasta el último ácaro de su superficie, el misterio profundo de la imagen impresa parece destinado a perdurar. Para seguir ahondando en investigaciones rigurosas y descubrir más secretos de la historia con nosotros, sigue leyendo nuestros contenidos en Enredijo.

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