jueves, abril 23, 2026

Por qué el Progresismo debe elegir mayorías hoy

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colombianos vestidos con camiseta de la selección Colombia celebran

Hoy, las urnas se abren en todo el territorio nacional para definir la nueva composición del Senado de la República y la Cámara de Representantes. Para el movimiento progresista y sus bases populares, comunidades indígenas, afrocolombianas, raizales, campesinas y sindicatos obreros, la jornada trasciende la simple elección de legisladores: es un plebiscito sobre la viabilidad de las reformas sociales que marcaron la agenda del actual gobierno y que, en su mayoría, se estrellaron contra el muro de las alianzas políticas tradicionales.

A pocos meses de las elecciones presidenciales, donde las encuestas muestran un panorama altamente competitivo sobre la continuidad del proyecto político actual, el control del Capitolio Nacional se perfila como el bastión decisivo para el futuro de Colombia.

El fantasma de las reformas estancadas

El llamado de los líderes de izquierda a consolidar una mayoría absoluta en el Congreso nace de la frustración legislativa de los últimos cuatro años. Las banderas del “cambio”, que movilizaron a a cerca de 12 millones en 2022, requirieron una traducción a leyes que el Ejecutivo no logró consolidar plenamente ante un Congreso fragmentado.

Entre las iniciativas que sufrieron los mayores reveses se encuentran la reforma a la salud, quizás la batalla más dura del gobierno. El proyecto, que buscaba eliminar la intermediación financiera de las EPS y transitar hacia un modelo preventivo y de giro directo estatal, enfrentó hundimientos en comisiones y debates interminables.

Otra frustración del actual gobierno y reto para el próximo, si se elige a Iván Cepeda como presidente del próximo cuatrienio, es reforma laboral, la reforma agraria y rural, punto este en el que, aunque el gobierno avanzó mediante decretos y compra voluntaria de tierras, los intentos de agilizar la expropiación administrativa para fines de utilidad pública agraria generaron un choque profundo con los gremios y sectores conservadores del legislativo.

Para las comunidades étnicas y campesinas, el estancamiento de estas propuestas representó la paralización de reivindicaciones históricas, lo que hoy fundamenta el discurso progresista de que “sin Congreso, no hay cambio estructural”.

El choque de modelos de país

El freno a estas iniciativas fue el resultado de una férrea resistencia liderada por partidos de derecha y centroderecha, como el Centro Democrático y Cambio Radical, sumados a facciones disidentes de los partidos tradicionales como el Conservador, Liberal y de la U.

Desde la narrativa del progresismo, estos sectores son a menudo catalogados como la “ultraderecha” o defensores del statu quo. Sin embargo, desde el rigor periodístico, la oposición justificó su bloqueo argumentando la defensa de la estabilidad macroeconómica, el riesgo de una crisis fiscal profunda y la protección del modelo de aseguramiento mixto público-privado que rige al país desde los años 90.

El choque de trenes fue evidente, mientras el Ejecutivo defendía la recuperación del rol del Estado en los derechos fundamentales, la oposición advirtió sobre el peligro de un estatismo ineficiente que podría desfinanciar servicios críticos.

Gobernabilidad y el escenario presidencial

El progresismo enfrenta las elecciones de hoy bajo una premisa clara,  si las encuestas presidenciales aciertan y logran mantenerse en el poder Ejecutivo para el periodo 2026-2030, necesitará un Congreso afín para no repetir la parálisis legislativa de este cuatrienio. Por el contrario, si la oposición retoma la Casa de Nariño, el Pacto Histórico y sus aliados necesitarán mayorías robustas para defender los avances sociales logrados y ejercer un contrapeso efectivo.

La premisa fundamental del progresismo hoy es movilizar a la Colombia profunda. Su argumento central es que las élites políticas tradicionales no permitirán transformaciones sociales de fondo a menos que sean derrotadas numéricamente en los escaños del Capitolio.

Hoy, al cerrarse las urnas a las 4:00 p.m., el país sabrá si el mensaje caló en las bases populares o si, por el contrario, el electorado decidió apostar por un Congreso de mayorías contrarias al deseo de las basas sociales de transformar el modelo de gobierno hacia uno que represente realmente el querer de los colombianos .

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