La reciente propuesta del presidente de la Corte Suprema de Justicia reabre la controversia sobre las reglas de jubilación. Mientras se argumenta la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera ante el aumento de la expectativa de vida, las cifras del mercado laboral exponen la enorme brecha que enfrentan las trabajadoras por cuenta de la economía del cuidado.

El debate sobre las normativas pensionales en Colombia ha dado un nuevo giro tras la propuesta del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Iván Mauricio Lenis, quien planteó recientemente la posibilidad de igualar la edad de jubilación de las mujeres con la de los hombres a los 62 años. Esta iniciativa, discutida a finales de septiembre de 2026, busca asegurar el pago de las pensiones frente al envejecimiento poblacional, pero choca con una barrera estructural profunda: las mujeres colombianas enfrentan constantes interrupciones laborales y asumen una carga desproporcionada de labores de cuidado no remuneradas que limitan su capacidad de cotizar.
Desafío de financiar la vejez
El argumento principal detrás de la igualación de edades radica en las dinámicas demográficas y la sostenibilidad económica del país. El magistrado Iván Mauricio Lenis advirtió que el aumento de la expectativa de vida obliga a replantear el sistema para garantizar que los recursos alcancen a mediano y largo plazo. Las proyecciones elaboradas por el DANE para el periodo 2020-2025 confirmaron esta tendencia, estimando una esperanza de vida de 78,8 años para las mujeres colombianas, superando ampliamente los 72,48 años de los hombres.
Bajo las reglas actuales, donde la edad general de retiro femenino es de 57 años y la de los hombres de 62, el Estado asume el pago de las mesadas de las mujeres durante un periodo de vida mucho más prolongado. Lenis argumentó que postergar el momento en que se adquiere el derecho a la pensión permitiría mitigar la presión fiscal sin recurrir a un aumento de las cotizaciones mensuales o exigir un número inalcanzable de semanas a los trabajadores formales.
Menos semanas de cotización
Sin embargo, el debate no puede aislarse de los logros jurídicos recientes en materia de género. Como se documenta en el archivo de análisis base titulado Misma edad para pensionarse.docx, la diferencia en las reglas de jubilación no es un capricho normativo. La Corte Constitucional, mediante la Sentencia C-197 de 2023, determinó que obligar a la mujer a alcanzar las mismas 1.300 semanas que al hombre, otorgándole cinco años menos de vida productiva para lograrlo, derivaba en un déficit de protección.
A raíz de esta decisión jurisprudencial, en 2026 el requisito para las mujeres inscritas en el régimen de prima media se redujo a 1.250 semanas, e iniciará un descenso progresivo de 25 semanas anuales hasta establecerse en 1.000. Esta reducción fue concebida expresamente como un mecanismo de igualdad material, reconociendo las profundas desventajas que sufren las mujeres para permanecer activas dentro del mercado laboral formal a lo largo de su vida.
La brecha laboral
Plantear que la igualdad consiste en exigir la misma edad de retiro tropieza violentamente con las cifras del empleo. Las estadísticas del DANE correspondientes al trimestre de mayo a julio de 2026 muestran que la brecha de participación entre géneros persiste en 23,5 puntos porcentuales, mientras que la diferencia en la tasa de desempleo alcanzó los 3,3 puntos. Del 46,5% de las mujeres en edad de trabajar que se encuentran fuera de la fuerza laboral, un 69% dedica su tiempo a los oficios del hogar de forma exclusiva.
Aquí es donde cobra relevancia el costo invisible del cuidado. Durante el año 2024, las mujeres dedicaron un promedio de 23 horas a la semana al trabajo doméstico no remunerado, frente a las apenas 9 horas reportadas por los hombres. Más aún, los datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (2024-2025) señalan que ellas invirtieron 7 horas y 35 minutos al día en trabajo de cuidado, superando con creces las 3 horas y 14 minutos del sector masculino. Estas interrupciones para criar hijos o cuidar de familiares dependientes restan años valiosos de aportes al sistema de seguridad social.
La informalidad
Una arista crítica de este debate es el nivel de informalidad que azota el territorio nacional. En eventos públicos recientes, el magistrado Lenis recordó que la tasa de informalidad del país promedia el 54,6%, y se dispara hasta el 62,9% en ciudades fronterizas como Cúcuta. Incrementar las exigencias etarias o de tiempo en un panorama tan precarizado es un riesgo inminente.
La preocupación central es que exigir los mismos años a personas con historias laborales fragmentadas puede condenarlas a pensiones de subsistencia. Una trayectoria laboral interrumpida por el cuidado doméstico o la informalidad reduce irremediablemente el capital acumulado y, por ende, puede derivar en ingresos considerablemente inferiores durante la tercera edad.
El nuevo escenario jurídico
Cualquier propuesta sobre la edad deberá enmarcarse en el complejo ajedrez legislativo que rige al país. La Ley 2381 de 2024, que establece el nuevo Sistema de Protección Social Integral para la Vejez, incorporó mecanismos con enfoque de género y bonos pensionales por maternidad para equilibrar la balanza.
Si bien este nuevo esquema estuvo suspendido temporalmente, la Sentencia C-264 proferida en agosto de 2026 avaló gran parte de su articulado, definiendo el 1 de abril de 2027 como la fecha oficial de entrada en vigor. Las modificaciones propuestas por las altas cortes tendrían que armonizarse obligatoriamente con las reglas de transición y la estructura financiera de este nuevo andamiaje institucional.
El cuestionamiento sobre la edad jubilatoria ideal no puede reducirse a un frío cálculo de longevidad demográfica. Es imperativo consolidar un esquema financieramente estable, pero este debe edificarse sobre el reconocimiento real de las trayectorias laborales discontinuas y el valor socioeconómico del trabajo doméstico. El país necesita una discusión madura y franca sobre cómo dignificar la vejez sin desconocer las desventajas históricas. Te invitamos a mantenerte al tanto de los desarrollos económicos y legislativos de la región y del país en nuestra plataforma digital.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.










