martes, abril 21, 2026

Genio huilense de 11 años: Denise Suárez y su camino al Mundial de Robótica en Japón

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Foto: Diario del Huila

La estudiante huilense Denise Suárez, de tan solo 11 años, ha asegurado su lugar para representar a Colombia en la Copa Mundial de Robótica que se celebrará en Osaka, Japón, en 2026. Tras coronarse campeona en el torneo internacional TIR 2025 y acumular una valiosa experiencia en el certamen mundial de China del año anterior, la joven afina su preparación académica y técnica mientras su familia busca el respaldo financiero necesario para hacer realidad este sueño tecnológico.

Pasión por la tecnología

Desde sus primeros años de vida, Denise demostró una curiosidad insaciable por armar objetos y comprender a fondo los mecanismos del mundo que la rodeaba. Ese interés genuino encontró rápidamente un cauce a través de la educación formal, convirtiéndose en el pilar de su desarrollo. Nacida el 2 de mayo de 2014, hoy cursa sexto grado en el colegio Comfamiliar Los Lagos, en Neiva, institución donde su evidente talento fue reconocido con una beca enfocada en ciencia y tecnología.

El camino de esta joven promesa de la robótica inició formalmente en la Universidad Corhuila con un curso de nivel uno diseñado para niños. Posteriormente, llevó su formación al siguiente nivel en la academia RoboKids Neiva, donde entrena rigurosamente todos los sábados, logrando equilibrar su gran pasión con sus responsabilidades escolares de lunes a viernes. Es desde estos laboratorios y aulas locales que ha logrado proyectarse hacia el difícil y competitivo circuito internacional, participando en múltiples certámenes que pavimentaron su ruta al éxito.

De Beijing a Osaka: La experiencia mundialista

Japón no será el debut de Denise en las grandes ligas de la tecnología. En 2025, la joven cruzó el mundo para participar en la Copa Mundial de Robótica en la ciudad de Beijing, China. En aquella ocasión, con el impulso de la administración del municipio de Palermo y el esfuerzo económico de su familia, logró un destacado décimo lugar a nivel global en la categoría Amazing.

Más allá del excelente puesto en el ranking, la arena asiática le ofreció lecciones invaluables y un baño de realidad competitiva. Allí se enfrentó de primera mano a la intensa presión de un escenario de proporciones masivas, evaluó el nivel técnico altísimo de equipos de distintos países y chocó contra importantes barreras, como el idioma y la dinámica logística de un evento a gran escala. Esta vivencia transformó su enfoque competitivo, llevándola a intensificar sus prácticas al regresar a Colombia y a ajustar detalles técnicos y de desarrollo personal para no volver a ceder terreno ante estos obstáculos.

Entrenamiento integral

Con la certificación oficial en el bolsillo desde marzo, luego de cumplir con la exigente ruta por etapas en torneos regionales, nacionales e internacionales avalados por la organización Roborey, la meta ahora es conquistar el torneo asiático. Para Denise y su núcleo familiar, el objetivo central en Japón es mejorar sustancialmente el resultado obtenido en China y alcanzar el podio frente a potencias tecnológicas como el propio país anfitrión.

Para lograrlo, la preparación actual dejó de ser netamente técnica para volverse holística. Denise no solo perfecciona el armado de robots y la programación en RoboKids los fines de semana, sino que ha incorporado clases de inglés a su rutina integral. Esta decisión estratégica busca facilitar la fluidez de comunicación durante el certamen, evitando así las frustraciones que experimentó en China al intentar interactuar con jueces internacionales y competidores de otras delegaciones. Todo esto lo hace manteniendo un excelente rendimiento en su jornada escolar.

La carrera contra el reloj

Aunque el talento y los resultados en el torneo TIR 2025 ya le aseguraron un cupo en Osaka, la realidad de la robótica competitiva en Colombia impone un reto financiero enorme. El reglamento de la Copa Mundial establece de forma estricta que todos los gastos de participación deben ser asumidos de manera independiente por los competidores.

En este momento, la familia de Denise trabaja a contrarreloj gestionando engorrosos trámites de visado ante la embajada japonesa, cotizando tiquetes aéreos y organizando los viáticos necesarios para su estadía. Ante este panorama, han lanzado una inteligente estrategia de branding alrededor del proceso de la niña, ofreciendo espacios de visibilidad y posicionamiento de marca a empresas e instituciones a cambio del respaldo económico vital para cubrir los costos del viaje. Es un esfuerzo monumental que proyecta el trabajo formativo de las instituciones educativas locales a un escenario de visibilidad mundial.

Denise Suárez es el ejemplo vivo de que el talento regional, cuando se acompaña de educación, disciplina y apoyo, tiene la capacidad de brillar en cualquier parte del mundo. Con la madurez de su experiencia en China, un entrenamiento más robusto y bilingüe, esta joven de 11 años está lista para desafiar a las potencias mundiales en Osaka 2026 y poner la bandera de Colombia en lo alto. Desde la mesa de redacción de Enredijo invitamos al sector público y privado a unirse a este proyecto; el futuro tecnológico de nuestro país merece todo el impulso para despegar hacia Japón.

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