El país mide su capacidad de respuesta ante emergencias y desastres. El éxito de la jornada y la supervivencia en escenarios reales no dependen exclusivamente de los organismos de socorro, sino de la participación de las empresas privadas y la ciudadanía en general.

El Simulacro Nacional de Respuesta a Emergencias que se lleva a cabo hoy pone bajo la lupa los mecanismos de supervivencia del país. Aunque tradicionalmente estas jornadas concentran la atención en la evacuación de instituciones oficiales y centros educativos, la realidad de la prevención exige una postura más integral.
La gestión del riesgo no es competencia exclusiva de las autoridades; es una cadena donde el eslabón más débil suele ser la falta de preparación en el sector privado y en los hogares. Por ello, la directriz de la jornada busca que empresas, comercios y familias entiendan cómo actuar, reconozcan sus rutas de evacuación y apliquen medidas de autoprotección que reduzcan su vulnerabilidad frente a las diversas amenazas naturales.
Articulación territorial
Al ser una actividad de carácter nacional, todos los departamentos deben acogerse al llamado. En el caso del Huila, la preparación previa se consolidó el 20 de octubre en Neiva a través de la Mesa Técnica Operativa del Comité de Manejo de Desastres ampliado.
En este espacio estratégico se definieron los lineamientos y responsabilidades con la Policía Nacional, el sector salud y organismos de socorro como el Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil y la Cruz Roja. El objetivo de este encuentro fue afinar la coordinación interinstitucional necesaria para garantizar la eficacia del ejercicio en el territorio departamental.
Identificar fallas antes de la tragedia
Más allá de cumplir con un requisito en el calendario, el simulacro funciona como un laboratorio de crisis. Su propósito es poner a prueba los protocolos establecidos en las Estrategias Territoriales de Respuesta a Emergencias (ETRE).
Esto permite evaluar si los canales de comunicación colapsan, si los tiempos de reacción son óptimos y, sobre todo, identificar fortalezas y oportunidades de mejora. Detectar estas fallas en un escenario controlado es el paso necesario para adoptar medidas correctivas antes de enfrentar un evento adverso real.
Sobre la jornada, Jorge Chaparro, jefe (E) de la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres del Huila, indicó que el simulacro promueve la cultura de la prevención, reiterando que estar informados y conocer las medidas de autoprotección son las acciones que realmente marcan la diferencia a la hora de salvar vidas.










