El reciente estudio de la Universidad de Oxford revela que la exposición constante a altas temperaturas en las bebidas incrementa las probabilidades de padecer carcinoma de esófago. La clave no está en dejar de consumir nuestra bebida insignia, sino en darle unos minutos para que se enfríe antes del primer sorbo.

¿Suele tomarse el tinto o el té apenas sale de la greca o el fogón? Una exhaustiva investigación liderada por la Universidad de Oxford ha encontrado que consumir bebidas a temperaturas extremas triplica el riesgo de desarrollar un tipo específico de cáncer de esófago. El hallazgo, que analizó el comportamiento de casi un millón de adultos en el Reino Unido, advierte que el verdadero problema radica en el daño térmico constante, invitando a los consumidores a esperar unos minutos antes de disfrutar su bebida diaria.
La temperatura
El consumo de bebidas calientes es una tradición fuertemente arraigada en nuestra rutina, especialmente en regiones con una profunda vocación cafetera. Sin embargo, un nuevo análisis científico nos invita a modificar ligeramente este hábito. La investigación de la Universidad de Oxford encontró una clara asociación entre la temperatura a la que ingerimos los líquidos y un mayor riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas del esófago. Es fundamental destacar que el estudio no señala al café o al té como los responsables directos de esta patología. En realidad, la investigación sugiere que el factor de mayor importancia y riesgo es la exposición frecuente al calor extremo.
El estudio, titulado Hot Drinks and Oesophageal Cancer: Prospective Analyses in Around 1 Million UK Adults, fue publicado recientemente, el 8 de septiembre de 2026, en la prestigiosa revista International Journal of Cancer. Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron la información de 977.282 adultos que formaban parte de dos grandes bases de datos: UK Biobank y Million Women Study. Tras periodos de seguimiento bastante prolongados, con promedios de 14,2 y 11,1 años respectivamente, el equipo médico registró la aparición de 2.348 casos de cáncer de esófago entre los participantes.
Daño térmico
El hallazgo estadístico que más llamó la atención de la comunidad científica apareció en el grupo de personas que afirmaron consumir sus bebidas a una temperatura “muy caliente”. Este segmento poblacional presentó un riesgo aproximadamente tres veces mayor de desarrollar carcinoma de células escamosas del esófago en comparación con aquellos que preferían tomar sus bebidas “tibias”. El riesgo relativo calculado para este grupo fue de 3,17. Curiosamente, los investigadores observaron que no se encontró una asociación similar con el adenocarcinoma de esófago, otro tipo de tumor en la misma zona.
Pero, ¿por qué el calor excesivo genera este impacto? Los investigadores plantean que el consumo repetido de líquidos a temperaturas muy elevadas podría provocar lesiones térmicas constantes y un estado de inflamación en el revestimiento del esófago. Con el paso del tiempo, este daño continuo terminaría favoreciendo procesos celulares que están estrechamente relacionados con el desarrollo del cáncer.
Cabe recordar que estos hallazgos refuerzan advertencias previas. Ya en el año 2016, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) había clasificado de manera oficial el consumo de bebidas a temperaturas superiores a los 65 °C como “probablemente carcinogénico para los humanos”.
Más tazas al día
Además de la temperatura en sí misma, la frecuencia de consumo juega un papel determinante. El estudio evidenció que las personas que consumían seis o más bebidas calientes al día registraron un riesgo 71 % mayor de padecer este tipo de cáncer, incluso después de ajustar y tener en cuenta el factor de la temperatura.
No obstante, como promotores de un periodismo riguroso y alejado del sensacionalismo, desde Enredijo es vital aclarar las limitaciones del informe. El propio estudio reconoce una limitación importante metodológica: la temperatura de las bebidas no fue medida directamente con un termómetro por los científicos, sino que fue reportada de manera subjetiva por los propios participantes del estudio. Por esta razón, la investigación no logra establecer una temperatura exacta en grados a partir de la cual comienza el verdadero peligro.
Cuidar nuestra tradición
La publicación de estos resultados médicos no significa bajo ninguna circunstancia que tomar ocasionalmente una taza de café o té caliente vaya a causar cáncer de forma inminente. El documento es claro al definir que se trata de un estudio observacional; es decir, identifica una asociación estadística, pero no demuestra por sí solo una relación directa de causa y efecto. Además, el estudio recuerda oportunamente que existen factores determinantes mucho más agresivos para el desarrollo del cáncer de esófago, como el tabaquismo y el consumo continuo de alcohol.
Para quienes disfrutan de los granos cultivados en el sur de nuestro departamento, esta noticia no debe ser motivo de alarma, sino una invitación a disfrutar mejor de nuestra bebida. De hecho, los expertos en cata de café siempre sugieren dejar reposar la infusión para apreciar correctamente sus notas de sabor y aroma. Como medida de precaución general de salud, los especialistas recomiendan dejar enfriar las bebidas un par de minutos antes de consumirlas y evitar a toda costa ingerir aquellas que quemen la boca o produzcan algún tipo de sensación de ardor, especialmente cuando tenemos el hábito de tomar varias tazas a lo largo del día.
Proteger nuestra salud es tan simple como ejercer la paciencia. Disfrute de su tinto matutino, pero déjelo reposar. Pequeños cambios en nuestra rutina diaria pueden ser determinantes a largo plazo. Lo invitamos a seguir conectados con la plataforma de ENREDIJO para continuar recibiendo información periodística verificada, útil y contextualizada para nuestra región.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








