Foto: Gerardo Valencia
La eterna obra del Circuito Turístico del Sur podría desatar protestas
Más de tres décadas han transcurrido desde que se concibió la idea de pavimentar el Circuito Turístico del Sur, una de las infraestructuras viales más prometidas y, paradójicamente, más postergadas en la historia del departamento del Huila.
Lo que debería ser la principal arteria para el desarrollo turístico, agrícola y económico de la subregión, conectando a San Agustín, Isnos, Pitalito y el corregimiento de Obando, se ha convertido en un monumento a la ineficiencia administrativa. Hoy, tras ver desfilar múltiples administraciones departamentales sin una solución definitiva, las comunidades advierten que la paciencia se agotó.
La advertencia se hizo evidente durante la reciente sesión descentralizada de la Asamblea Departamental en Pitalito. Aunque la agenda principal giraba en torno a las problemáticas de la Ruta 45, Leiber Noguera, presidente departamental de Fedepanela y vocero de las comunidades afectadas, tomó la palabra para visibilizar el abandono del anillo vial turístico.

“Se habla y se manifiesta que hay unos recursos aprobados, que el proyecto está y la plata está. Pero manifiestan que no se han renovado las licencias y no se ve el inicio de obra”, señaló Noguera a Noticias Enredijo. El líder panelero resumió la frustración ciudadana con una analogía clara: “Esto parece el juego del ‘tingo, tingo, tango’. Termina una administración, sigue la otra en ‘tingo, tingo’, pero no vemos cuándo vamos a tener la finalidad de este proyecto tan importante”.
Veeduría ciudadana y el ultimátum
Ante los reiterados incumplimientos, líderes de San Agustín, Pitalito e Isnos se reunieron en el centro poblado de Salto de Bordones para conformar una veeduría compuesta por nueve representantes. Su primer objetivo es agotar el conducto regular del diálogo, concretando una mesa técnica en Neiva con el gobernador Rodrigo Villalba Mosquera.
Sin embargo, la postura del comité es indeclinable. “Allá vamos a exigir unas fechas exactas y acuerdos muy concretos. Si no hay respuestas, tendremos que agotar la acción popular o, si la comunidad lo manifiesta, las vías de hecho”, sentenció Noguera. El mensaje es claro, las comunidades de los municipios que conforman el circuito están dispuestas a paralizar el sur del Huila si sus peticiones siguen siendo ignoradas.
Compromiso local frente a la inoperancia departamental
Mientras la obra general parece estancada por trámites y licencias, los mandatarios locales han comenzado a dar pasos para evitar que el proyecto naufrague. Uno de los puntos críticos es la construcción de la primera fase del alcantarillado en Salto de Bordones; de no ejecutarse, dos kilómetros de la vía quedarían sin pavimentar. Frente a esto, Noguera destacó la voluntad de los alcaldes de la subregión.
“Miro a las primeras autoridades muy comprometidas. El alcalde de Isnos tomó la iniciativa y asignó 2.000 millones de pesos para los estudios del alcantarillado. Nuestro alcalde de Pitalito también ha sido muy insistente en cuestionar por qué no avanza la obra, y en San Agustín se ve el mismo compromiso”, reconoció el líder gremial.
Promesas rotas y afectaciones a la comunidad
Noguera recordó que, en una mesa técnica pasada, la oficina de Planeación había prometido que el 17 de diciembre de 2025 se estaría “cortando cinta” para inaugurar la obra. La realidad hoy es drásticamente opuesta.
La comunidad, que en su momento celebró ver maquinaria triturando material, hoy denuncia que dicho material está siendo retirado de la zona. Peor aún, las obras de ampliación previas han generado daños en los cultivos aledaños, afectando directamente la economía de los campesinos sin brindarles a cambio la vía pavimentada prometida.
El Circuito Turístico del Sur es vital para la competitividad del sector panelero, cafetero y, sobre todo, para potenciar el turismo arqueológico y natural de talla internacional que posee el sur del Huila. Tras más de 30 años de espera, el sur exige respeto. Como bien concluye Noguera: “La comunidad se cansó de retazos, de inauguraciones parciales y de que se haga politiquería con esta vía”. La pelota está ahora en la cancha de la Gobernación, y el tiempo para evitar un estallido social en la región se agota rápidamente.








