Foto: Cortesía
En un esfuerzo sin precedentes por conciliar el desarrollo de infraestructura con la conservación ambiental, el estado de Maharashtra ha marcado un hito global. El pasado 24 de febrero de 2026, entró en funcionamiento un tramo de carretera pigmentado íntegramente de rojo, diseñado específicamente para mitigar la mortalidad de fauna silvestre en uno de los corredores biológicos más críticos de Asia.
El factor psicológico del color
A diferencia de las señalizaciones convencionales, la superficie de esta vía ha sido tratada con pigmentos de alto contraste. El objetivo no es ornamental, sino neurobiológico:
Contraste visual: El rojo intenso rompe la monotonía del paisaje forestal, generando una alerta visual inmediata en el conductor.
Reducción de velocidad: La tonalidad busca provocar una reacción instintiva de precaución, obligando a los automovilistas a mantener un estado de vigilancia activa y reducir la velocidad de forma voluntaria.
Un corredor entre gigantes
La infraestructura atraviesa una zona de alta sensibilidad ecológica, situada estratégicamente entre el Parque Nacional Pench y la Reserva de Tigres Kanha. Este sector es vital para el desplazamiento de especies emblemáticas que se encuentran bajo regímenes de protección especial:
Tigre de Bengala: Cuyo tránsito entre reservas es fundamental para la variabilidad genética.
Elefantes asiáticos: Que requieren amplias rutas de migración libres de obstáculos.
Ciervos y fauna menor: Las víctimas más frecuentes de atropellamientos en rutas tradicionales.
Un sistema integral de mitigación
Se trata de un ecosistema de ingeniería civil diseñado para la coexistencia que comprende 25 túneles diseñados para permitir el cruce seguro de grandes mamíferos; vallas laterales de 2,5 metros de altura que dirigen a los animales hacia los pasos seguros y cámaras alimentadas por energía solar para el monitoreo de tráfico y comportamiento animal en tiempo real.
Hacia un nuevo estándar de conectividad
India, que actualmente enfrenta el desafío de expandir su red de transporte para sostener su crecimiento económico, intenta con este proyecto demostrar que la conectividad regional no tiene por qué ser una sentencia de muerte para la biodiversidad local.
La “carretera roja” se posiciona ahora como un modelo de estudio para otros países que buscan soluciones innovadoras a la fragmentación de hábitats causada por el asfalto.
El éxito de esta iniciativa dependerá, en última instancia, del respeto de los conductores a la señalización y de la efectividad de los pasos subterráneos para mantener el flujo natural de las especies.








