lunes, junio 1, 2026

Embargo frena construcción del Hospital de Primer Nivel en Pitalito

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Foto: Diario del Huila

La construcción del Hospital de Primer Nivel de Pitalito, la obra de infraestructura médica más importante en la historia del municipio con una inversión que supera los 35 mil millones de pesos, se encuentra totalmente paralizada. Un sorpresivo embargo a las cuentas del contratista, ordenado por la Secretaría de Hacienda municipal, ha vaciado el lugar de trabajadores. Mientras el fantasma de un nuevo “elefante blanco” acecha al sur del Huila, la administración del alcalde Yider Luna guarda silencio, dejando a veedores y concejales en un mar de incertidumbre jurídica y social.

La promesa de transformar la atención en salud para miles de habitantes del Valle de Laboyos atraviesa hoy su capítulo más oscuro. Lo que en su momento se anunció con bombos y platillos como el gran hito del desarrollo local, ha quedado reducido a un terreno inactivo, maquinaria apagada y un complejo choque institucional que amenaza con sepultar los recursos del Gobierno Nacional.

Hospital de Primer Nivel en crisis

Durante más de 15 años, la comunidad laboyana luchó incansablemente para lograr la viabilidad técnica y financiera de este proyecto. Con una inversión asegurada de 35.736 millones de pesos por parte del Ministerio de Salud, la obra proyectaba más de 8.500 metros cuadrados de moderna infraestructura para descongestionar el sistema sanitario regional.

Sin embargo, a pesar de que la primera piedra se colocó en abril de 2024 bajo la actual administración, el panorama actual es desolador. El proyecto se encuentra completamente detenido y sin personal trabajando en el lugar, según han constatado en visitas recientes los propios concejales del municipio. La parálisis total no obedece a fallas técnicas ni a desastres naturales, sino a una drástica decisión administrativa local que ha asfixiado financieramente el desarrollo de los trabajos.

¿Por qué embargaron a la firma?

El epicentro de este escándalo radica en una medida cautelar ejecutada desde la Secretaría de Hacienda de Pitalito, la cual ordenó el embargo de las cuentas bancarias de la firma constructora Con & Con, liderada por el contratista Juan Pablo Ricci Ruiz.

Según lo manifestado en espacios de control político, la sanción se habría originado por un presunto incumplimiento en el pago de impuestos municipales, específicamente aquellos relacionados con las estampillas y otros tributos asociados a la legalización del megacontrato. Extraoficialmente, se ha conocido que la Alcaldía sostiene que el contratista estaba liquidando sus obligaciones tributarias sobre una base inferior —calculando los impuestos sobre 23 mil millones de pesos— y no sobre el valor real y total del proyecto.

Frente a esto, la defensa de la constructora es diametralmente opuesta. El contratista argumenta que, al tratarse de una obra financiada estrictamente con recursos del Gobierno Nacional, la ley lo eximiría de cancelar dichos gravámenes locales, configurando un vacío jurídico que hoy tiene a la salud de Pitalito como principal rehén.

Choque institucional

Las consecuencias de congelar los recursos no se hicieron esperar. Ante la asfixia económica, la constructora Con & Con solicitó formalmente la suspensión de la obra por la imposibilidad logística y financiera de operar. No obstante, la Empresa Social del Estado (ESE) Manuel Castro Tovar, entidad clave en la gestión del proyecto, se negó a aceptar dicha solicitud, creando un callejón sin salida a nivel contractual.

El impacto del embargo ha sido expansivo. No solo ha dejado inoperante a la constructora principal, sino que la medida también está afectando a la interventoría y amenaza con paralizar otros proyectos paralelos que la misma firma ejecuta en diferentes municipios de la región. Sin flujo de caja, pagar nóminas, adquirir materiales o mantener la maquinaria en funcionamiento resulta materialmente imposible.

El silencio de la administración municipal

Uno de los aspectos que más indignación ha generado entre la opinión pública es la postura de la administración local. Hasta la fecha, ni el alcalde Yider Luna ni su secretario de Hacienda han emitido un pronunciamiento oficial que aclare a la ciudadanía las razones exactas y el soporte legal del embargo que detiene la obra pública más importante de la década en Pitalito.

La tensión escaló esta semana cuando los altos funcionarios dejaron plantados a los concejales en una reunión citada exclusivamente para abordar este tema. Fue el concejal Leonel Alvarado quien, en una entrevista exclusiva para el Noticiero Andino, reveló los detalles de una mesa técnica donde el propio contratista confirmó la congelación de sus cuentas. Este vacío de información oficial solo incrementa la preocupación de las veedurías ciudadanas, que exigen transparencia inmediata.

¿Falta de músculo financiero?

En medio de la controversia fiscal, ha comenzado a tomar fuerza un rumor preocupante en los círculos políticos de Pitalito: la presunta falta de músculo financiero del contratista.

Expertos en contratación estatal señalan que, para asumir la ejecución de un megaproyecto superior a los 35 mil millones de pesos, las firmas deben demostrar un robusto respaldo económico. El hecho de que un embargo por impuestos municipales haya provocado el colapso inmediato y la parálisis total del proyecto en cuestión de días, levanta serias dudas sobre la capacidad de liquidez real de la firma Con & Con desde el momento en que se adjudicó la obra.

Riesgo de “elefante blanco”

Actores del proceso advierten que, de no existir una voluntad genuina de concertación entre la Alcaldía de Pitalito, la ESE Municipal y el contratista, el desenlace será trágico para la región. Los litigios administrativos de este tipo suelen derivar en extensas batallas legales que pueden durar años, tiempo durante el cual las estructuras a medio hacer sufren un grave deterioro.

El temor generalizado es que el anhelado Hospital de Primer Nivel, diseñado para salvar vidas y dignificar la atención médica, termine convertido en el próximo gran “elefante blanco” de Colombia. La pelota está ahora en la cancha de la administración municipal, que deberá decidir si prioriza un recaudo tributario en disputa o el avance de una obra vital para el derecho fundamental a la salud.

Desde la redacción de Enredijo, seguiremos monitoreando de cerca el desarrollo de esta crisis administrativa. El sur del Huila no puede permitirse que la burocracia y las disputas legales apaguen la esperanza de una salud digna. Te invitamos a suscribirte a nuestras alertas informativas para mantenerte al tanto de las próximas acciones de control político y el futuro de esta obra crucial.

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