La memoria de Carlos Pizarro y el camino inagotable de la paz
Ayer, el municipio de San Agustín (Huila) fue escenario de un encuentro con la historia reciente de Colombia, la excomandante guerrillera, exparlamentaria y defensora de derechos humanos, Vera Grabe, visitó la capital arqueológica para presentar su más reciente obra literaria. Un recorrido íntimo y reflexivo sobre la vida y el pensamiento de Carlos Pizarro Leongómez, el último comandante del M-19 y el hombre que guio a dicha organización hacia la dejación de las armas.
En un evento que congregó a gestores culturales, jóvenes y académicos, el lanzamiento del libro sirvió no solo como un ejercicio de memoria histórica, sino como un laboratorio de reflexión sobre el presente y el futuro del país a treinta y seis años de aquel histórico acuerdo de paz.
El hombre detrás de la figura pública
La obra literaria presentada por Grabe propone una sinopsis que trasciende la anécdota bélica para adentrarse en la filosofía política. Se trata de una exploración rigurosa que busca desmitificar la figura en bronce de Pizarro para mostrar al ser humano, al estratega y al pensador.
En diálogo exclusivo con Noticias Enredijo durante el acto de lanzamiento, la autora delineó el propósito fundamental de este trabajo:
“Pizarro fue quien nos hizo el tránsito a la paz. Él fue quien nos lideró como movimiento, como organización a la paz, y me parece que es importante que se conozca su historia porque quedó como la imagen de él, pero se sabe muy poco de su pensamiento, de su desarrollo, de su devenir, de sus reflexiones. Y eso es lo que busca este libro”.
De las armas a la pedagogía
Para entender la dimensión de este libro, es indispensable mirar la trayectoria de su autora. Vera Grabe no es una narradora externa; es una protagonista directa de las últimas cinco décadas de la historia de Colombia.
Su vida de joven estudiante universitaria movida por las profundas desigualdades sociales del país, la llevó a militar y convertirse en la única mujer en llegar a la cúpula del Movimiento 19 de Abril (M-19). Tras el proceso de paz en 1990, Grabe cambió los fusiles por la palabra y las urnas, marcando un hito como representante a la Cámara y Senadora de la República, y demostrando que la democracia podía albergar a quienes antes luchaban desde la clandestinidad para alcanzarla. Desde entonces, ha dedicado su vida a la defensa de los Derechos Humanos, la academia y la construcción de paz territorial.
36 años después, ¿Valió la pena?
Al ser consultada por Noticias Enredijo sobre si estas casi cuatro décadas de esfuerzo democrático han valido la pena, Grabe respondió con una convicción que refleja su actual vocación humanista.
“Pues siempre vale la pena trabajar por la paz. La paz es un camino. La paz no es solamente una meta, es un camino. Y todo lo que podemos hacer de muchas maneras vale la pena”.
Destacó que este esfuerzo no se limita a las esferas del poder o a las mesas de negociación, sino que requiere una transformación profunda desde los territorios. Hizo especial énfasis en el trabajo de cambio cultural que viene desarrollando en el Huila, y particularmente en San Agustín, junto a un grupo de profesionales locales, un proceso que, en sus palabras, “involucra a la gente, forma, educa y abre caminos”.

Un mensaje para las nuevas generaciones
El desafío actual, según la defensora de derechos humanos, está en las juventudes y en la urgencia de desactivar las violencias cotidianas. Para que las nuevas generaciones se apropien de este camino, Grabe propone la educación como herramienta central: “Se trata de transmitir la experiencia que se tiene, compartir herramientas pedagógicas y hacer procesos educativos con los jóvenes para que se apropien de la paz y ayudemos a desmontarnos de esas prácticas violentas (…) y hagamos de la paz una posibilidad de vida, porque así vivimos mucho mejor”.
Al final de la jornada, la pregunta sobre la necesidad de nuevos liderazgos como el del homenajeado flotó en el ambiente. ¿Necesitamos más Carlos Pizarro en Colombia? Grabe, con la serenidad que otorgan los años de lucha y reconciliación, concluyó:
“Por supuesto, extrañamos mucho a Carlos Pizarro, pero necesitamos sobre todo muchos, muchos colombianos que abracen la paz”.
El paso de Vera Grabe por San Agustín deja claro que la literatura y la memoria son, hoy por hoy, las herramientas más afiladas para seguir construyendo país.









2 respuestas
Gracias por hacer visible esta acciones que buscan construir Paz.
Con el verbo hecho acción es que se construye Patria. Gracias Vera por tan importante trabajo literario, además de los talleres desarrollados con las mujeres. Un abrazo de gratitud y respeto..