El artista laboyano Miguel Kuan Bahamón inauguró ayer en Pitalito la exposición Naturalezas muertas. Apreciaciones de un entorno agroindustrial, una propuesta interdisciplinaria ganadora del Programa Nacional de Estímulos 2026 que examina el impacto del consumo sobre la biodiversidad del sur del Huila mediante escultura, instalación, dibujo, sonido y video.

Con una mirada crítica hacia la sobreproducción agrícola y la acumulación de desechos, el maestro en artes plásticas Miguel Kuan Bahamón abrió el viernes 6 de noviembre de 2026 al público en el Museo de Arqueología y Arte de Pitalito la muestra Naturalezas muertas. Apreciaciones de un entorno agroindustrial. El proyecto, respaldado por la Fundación Pitalandia y ganador de la Beca de Creación Artística para Artistas con Amplia Trayectoria en la Región Sur del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, plantea un diálogo entre la historia pictórica del bodegón y la alteración contemporánea del territorio huilense.
Relectura contemporánea del bodegón


La exposición parte de una revisión conceptual de la naturaleza muerta como documento histórico de intercambio y poder. Según el texto curatorial que acompaña el montaje, en la tradición pictórica las frutas exóticas daban cuenta del tránsito con el Nuevo Mundo y los objetos exclusivos representaban el acceso privilegiado a tecnologías innovadoras. Desde esa premisa, Kuan traslada el género hacia el contexto biodiverso y productivo del sur del Huila para construir versiones modificadas de un cuerpo orgánico intervenido por la sobreproducción, el consumo y la alteración del medio natural.
El recorrido en sala articula escultura, instalación, dibujo, video, fotografía y paisaje sonoro dentro de una puesta en escena que también alberga una dimensión íntima. El artista dedicó formalmente la exhibición a los testigos de su época en Pitalito, a su familia, a su padre y a su madre ausentes, a Rafael Flores y a las personas afectadas por el cáncer, haciendo un énfasis particular en quienes resisten la enfermedad y en la entrega de sus núcleos familiares.
Ensamblaje, frugalidad y memoria ceramista
En el plano técnico, la obra evita los soportes convencionales para consolidarse como una práctica combinada e interdisciplinaria. El montaje integra piezas de ensamblaje y escultura liviana dispuestas en diálogo con registros audiovisuales y acústicos. Para construir estas formas, Kuan recurre a plásticos reciclados, alambre y otros elementos, estableciendo un puente directo entre los residuos industriales y los procedimientos heredados de la tradición ceramista de Pitalito.
Durante la entrevista concedida en la apertura, el creador vinculó esta elección material con la crisis climática y la relación cotidiana con los objetos. «La conciencia ambiental ha ido cogiendo fuerza a raíz de las carestías que hemos tenido, como los riesgos de sequías o lo difícil y complejo que también se ha vuelto acceder tanto a cosas», señaló Kuan al explicar el trasfondo ético de su investigación.
Frente a lo que define como una carrera de consumo constante, el artista reivindica la economía de recursos propia de generaciones anteriores, donde los bienes eran escasos y conservaban un valor prolongado. «Creo que la frugalidad, el hecho de sacarle jugo a lo que uno tiene a la mano y con eso crear universos más allá de consumir todo el tiempo, es importante», afirmó. Bajo esa lógica, un tarro, una lata o una fruta operan como detonantes para imaginar otras naturalidades posibles, ficciones y animales construidos desde el reciclaje.
De Pitalito a las colecciones del Estado


Nacido en Pitalito en 1980 y formado como Maestro en Artes Plásticas en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, Miguel Kuan Bahamón ha consolidado una trayectoria centrada en la intersección entre tecnología, sonido y paisaje. Su trabajo, asociado a la exploración de dispositivos electromecánicos, objetos obsoletos y esculturas cinéticas en series como Estridulación y Cúmulos, ha sido exhibida en escenarios nacionales como el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, la Galería Santa Fe, Casa Hoffmann y la feria ARTBO, así como en espacios internacionales entre los que figuran el Museo Stenersen en Oslo, el centro Passerelle en Brest y el Paço da Liberdade, en Curitiba, en el estado de Paraná, Brasil. Asimismo, ejerció como curador del decimoquinto Salón Regional de Artistas en la Zona Sur.
Ese recorrido institucional tuvo un hito reciente con el ingreso de dos de sus obras a la colección de arte del Banco de la República. Se trata de Culto sanguíneo, compuesta por zancudos elaborados con jeringas, y una versión de la videoescultura Perecedero, cuya tercera variación dialoga con la propuesta exhibida actualmente en el sur del departamento.
Al referirse a esta adquisición estatal, Kuan subrayó el peso histórico que representa integrar el acervo junto a creadores de distintas regiones del país. «Para muchos es un sueño hacer parte de la colección del Banco de la República, porque es la principal colección del Estado», manifestó el artista, destacando la importancia de compartir narrativa con figuras como Alejandro Obregón, Alfonso Quijano y Luis Ángel Rengifo, el grabador nariñense que ilustró La Vorágine. Con su regreso expositivo al Museo de Arqueología y Arte de Pitalito, Kuan cierra un ciclo de investigación territorial que sitúa la memoria material del sur huilense dentro del debate contemporáneo sobre la crisis ecológica y el consumo










