Foto: Amafrocol
El 25 de julio conmemora el Día Internacional de las Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, una fecha histórica nacida en 1992 en República Dominicana para visibilizar a escala global la lucha contra el racismo y el sexismo. Hoy, esta reivindicación busca garantizar el pleno acceso a derechos, erradicar la violencia estructural y celebrar el aporte incalculable de las mujeres afro en la construcción de las sociedades latinoamericanas.
La historia de esta conmemoración se remonta a hace más de tres décadas, cuando más de 400 mujeres provenientes de 32 países de América Latina y el Caribe se reunieron en Santo Domingo para celebrar el Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinas y Afrocaribeñas. Aquel 25 de julio de 1992 marcó un punto de inflexión político y social: por primera vez se articulaba una red continental unificada para denunciar el racismo estructural, la marginación y la violencia de género institucionalizada.
Desde entonces, este día dejó de ser solo un recordatorio para convertirse en una plataforma de acción política, impulsada internacionalmente por entidades como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). El objetivo de este movimiento es claro: exigir a los Estados la implementación de políticas públicas inclusivas que erradiquen la marginación histórica y que garanticen una participación equitativa de las mujeres de la diáspora africana en todos los espacios de poder, representación y toma de decisiones.
El panorama en cifras
En el contexto nacional, el peso demográfico y cultural de las mujeres afro es innegable, pero sus condiciones de vida continúan marcadas por una profunda desigualdad. Según las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) analizadas por el UNFPA, en Colombia más de 4,6 millones de personas se autorreconocen como población Negra, Afrocolombiana, Raizal y Palenquera (NARP). De este extenso grupo poblacional, el 51,2 % corresponde a mujeres, adolescentes y niñas.
A pesar de representar a una parte sustancial del país, la población afrodescendiente femenina sigue enfrentando las mayores brechas socioeconómicas. No obstante, durante el transcurso de este 2026, diversas iniciativas gubernamentales han intentado mitigar esta deuda. En ciudades capitales como Bogotá, más de 2.000 mujeres negras, raizales y palenqueras han logrado acceder a derechos mediante líneas de inversión con enfoque étnico. A través de los centros de orientación CONFIA, 1.088 mujeres afrocolombianas recibieron atención directa durante el primer semestre de 2026 para garantizar su acceso a educación superior y fortalecer sus emprendimientos organizativos.
Brechas sociales y violencia
Más allá de los avances logrados en los centros urbanos, la cruda realidad en los territorios y las zonas periféricas exige acciones urgentes e inmediatas. Las mujeres afrolatinas enfrentan barreras críticas en el acceso a servicios básicos, particularmente en los sistemas de salud sexual y reproductiva. La falta de asistencia médica calificada durante el parto en zonas rurales e insulares sigue siendo un factor que eleva dramáticamente las tasas de mortalidad materna en estas comunidades.
Asimismo, la violencia basada en género se agrava exponencialmente cuando se cruza con la discriminación étnica. Datos históricos del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) evidencian la crudeza de esta situación: el 66 % de los casos de agresiones registradas contra mujeres afrodescendientes corresponden a violencia física. A este panorama se le suma el devastador impacto del conflicto armado colombiano, un fenómeno donde las mujeres negras han sido despojadas de sus tierras, forzadas al desplazamiento y obligadas a convertirse en el único sostén económico de familias enteras.
Resistencia cultural y liderazgo
En el departamento del Huila y a lo largo del Macizo Colombiano, la influencia y el trabajo incansable de las mujeres de la diáspora son vitales para sostener el tejido social. El periodismo regional tiene el deber ético de narrar sus historias alejándose por completo del sensacionalismo. Las mujeres afrocolombianas en el sur del país lideran procesos productivos en la caficultura, salvaguardan la soberanía alimentaria, protegen los ecosistemas y mantienen vivos los saberes ancestrales que dinamizan la economía.
La conmemoración de este día nos invita a mirar hacia adentro. Exige que desde plataformas de comunicación digital continuemos amplificando las voces de las lideresas comunitarias, quienes, desde el arte, el derecho ambiental y el periodismo construyen una paz territorial auténtica. La verdadera equidad no se alcanza únicamente promulgando leyes, sino impulsando un cambio narrativo que reconozca que el progreso de Colombia es impensable sin el trabajo y la resiliencia de la mujer negra.
El Día Internacional de las Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora no es una efeméride exclusiva para las comunidades negras; es un llamado insoslayable a la sociedad entera para desmantelar las estructuras racistas, excluyentes y machistas. Desde Enredijo, reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con un periodismo inclusivo, ético y riguroso. Te invitamos a explorar nuestras revistas digitales y reportajes de investigación, donde seguiremos visibilizando la inmensa diversidad que hace grande al Surcolombiano y a todo el país.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








