Fotos: CAM
Tres meses después de un operativo de rescate en el norte de Neiva, la historia de un mono tití amazónico (Leontocebus fuscicollis) sumó un nuevo capítulo.
Un segundo ejemplar, que logró escapar durante aquella primera intervención en el mes de abril, fue entregado voluntariamente por la comunidad a las autoridades. Aunque el retorno del animal representa una oportunidad de rehabilitación, el caso pone nuevamente sobre la mesa una problemática crítica en la región. El grave impacto del tráfico y la tenencia ilegal de especies silvestres.
El animal fue entregado en la estación de Policía del municipio de Rivera y posteriormente trasladado por la Policía Ambiental al Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) en Neiva. Las indagaciones preliminares apuntan a que este es, efectivamente, el individuo que evadió el operativo inicial.
El estado del ejemplar

Una vez ingresado a las instalaciones de la autoridad ambiental, el mono fue sometido a una valoración médico-veterinaria y los reportes indican que se encuentra en aceptables condiciones de salud. Durante la atención inicial, se llevó a cabo el protocolo correspondiente de marcaje, registro de peso y temperatura, vitaminización y desparasitación.
Actualmente, el individuo se encuentra en un periodo de cuarentena y permanece en un recinto acondicionado con enriquecimiento ambiental, bajo una dieta balanceada y monitoreo constante.
El costo de sacar a las especies de su hábitat
Más allá de este rescate puntual, el hecho evidencia el daño profundo que se le causa a la biodiversidad del departamento cuando se extraen animales de su entorno natural para convertirlos en mascotas. El tráfico de fauna silvestre interrumpe ciclos biológicos vitales y condena a las especies a condiciones de cautiverio para las cuales no están adaptadas.
Los animales sometidos a la tenencia ilegal sufren de estrés crónico, deficiencias nutricionales por dietas inadecuadas y una rápida pérdida de sus instintos de supervivencia. Un animal silvestre nunca debe salir de su hábitat natural; al hacerlo, no solo se compromete su vida, sino que se genera un desequilibrio irreparable en el ecosistema.
La rehabilitación
El objetivo a mediano plazo para este segundo mono tití es integrarlo con el primer ejemplar rescatado hace tres meses. Al reunirlos, se busca estimular el desarrollo de comportamientos propios de su especie, un paso fundamental en el proceso de rehabilitación que determinará si cuentan con las condiciones biológicas y comportamentales necesarias para una eventual liberación o, en su defecto, una reubicación definitiva.
Desde Enredijo reiteramos el llamado a la responsabilidad ciudadana. La tenencia de fauna silvestre es un delito y una práctica que destruye nuestra biodiversidad. Si usted encuentra un animal silvestre, evite manipularlo o suministrarle alimento. Reporte de inmediato cualquier caso de tenencia ilegal o tráfico a la línea celular de la CAM (318 311 8266) o a la Policía Ambiental (310 206 8944) para que personal capacitado asuma su atención.








