Foto ilustrativa. Suministrada
Lo que comenzó como una estrategia de capacitación pedagógica en el departamento del Huila terminó revelando una falla estructural y estadística de años: la invisibilización de la población afrodescendiente en las aulas oficiales.
En un salto que cuestiona los mecanismos previos de caracterización del Estado, la cifra de estudiantes afrocolombianos matriculados formalmente en la región pasó de apenas 60 a 300 niños, niñas y jóvenes en el Sistema Integrado de Matrícula (SIMAT).
Este medio pudo establecer que este incremento del 400% no responde a un fenómeno migratorio reciente, sino a la corrección de un profundo subregistro institucional que mantenía a cientos de estudiantes al margen del reconocimiento étnico y sus derechos asociados.
El fantasma del subregistro y el “autorreconocimiento”
La investigación, impulsada por la Secretaría de Educación Departamental del Huila y operada por la Asociación de Afrocolombianos Víctimas del Conflicto Armado Interno en Colombia (ASOAFROVIC), destapó que las instituciones educativas no estaban aplicando correctamente los protocolos de caracterización étnica exigidos por la ley.
Katherine Salas Pérez, abogada y capacitadora líder del proceso de intervención, confirmó a Enredijo Noticias que las fallas residían tanto en el sistema de matrícula como en la falta de herramientas para fomentar la identidad de los menores.
“Más allá de las cifras, este proceso permitió que muchos estudiantes se autorreconocieran como parte de la comunidad afrocolombiana y que las instituciones comprendieran la importancia de registrar adecuadamente esta información. Esto contribuye al cierre de brechas históricas de discriminación” — Katherine Salas Pérez.
Las claves del hallazgo.
Oficialmente, el SIMAT apenas reconocía a 60 estudiantes afrocolombianos en los 35 municipios no certificados del Huila, pero en la fase de intervención y acompañamiento técnico y jurídico a las rectorías, la cifra escaló rápidamente a 200.
Al finalizar la auditoría pedagógica, se consolidó la identificación plena de 300 estudiantes.
Una deuda legal de 33 años
El vehículo para este hallazgo fue la exigencia del cumplimiento de la Ley 70 de 1993 y el Decreto 1122 de 1998, normativas que obligan a implementar la Cátedra de Estudios Afrocolombianos. A pesar de tener más de tres décadas de vigencia, su ejecución en la región presentaba vacíos.
El equipo interdisciplinario, conformado por profesionales en Derecho, Psicología y Trabajo Social, desplegó un modelo de capacitación mixto (presencial y virtual) que logró impactar a la totalidad de las instituciones oficiales de los municipios no certificados.
Alcance territorial. Se realizaron jornadas de campo exhaustivas en Campoalegre, La Plata, Gigante, Palermo y Teruel, identificados como territorios priorizados.
Participación docente. Más de 100 directivos y educadores formaron parte de la clausura de este proceso, donde se reentrenó al cuerpo docente en el manejo del SIMAT y la sensibilidad étnica.
Dotación y permanencia
La revelación estadística vino acompañada de acciones tangibles para evitar la deserción. Los estudiantes que finalmente lograron ser visibilizados en el sistema recibieron kits educativos especializados, una medida que, si bien mitiga el abandono escolar temporal, plantea el reto de mantener estos incentivos a largo plazo.
Además de los kits, el proyecto dejó capacidad instalada en los colegios contenidos pedagógicos actualizados y acordes a la historia de la diáspora africana, metodologías participativas para evitar la estigmatización en el aula, y mecanismos de evaluación continua para que el subregistro no vuelva a normalizarse en los próximos años lectivos.
El aumento de 60 a 300 estudiantes afrocolombianos reconocidos no es solo una “mejora en los registros”, como lo categorizan algunos documentos oficiales; es la reparación de una invisibilidad administrativa.
El reto ahora para la Secretaría de Educación del Huila no es solo mantener capacitados a los rectores que administran el SIMAT, sino garantizar que esta renovada Cátedra de Estudios Afrocolombianos trascienda el papel y transforme verdaderamente los entornos escolares, erradicando los rezagos de discriminación sistémica que mantuvieron a estos 240 niños borrados del mapa institucional durante años.








