Papa León XIV. Foto: EFE
El Papa León XIV publicó este lunes 25 de mayo, desde la Santa Sede, su esperada primera carta encíclica, ‘Magnifica humanitas’, trazando una línea roja ética ante el avance descontrolado de la inteligencia artificial. El documento interpela tanto a gobiernos como a gigantes tecnológicos, exigiendo que esta revolución no sirva solo al poder económico de unos pocos, sino que se alinee con la dignidad humana, el bien común y la protección de los más vulnerables.
¿Construir Babel o Jerusalén?
El Pontífice plantea que la humanidad ha llegado a un punto de no retorno y enfrenta una elección decisiva ante la rápida adopción de nuevas tecnologías. En el texto, utiliza el simbolismo de dos imágenes bíblicas contundentes. Por un lado, advierte contra la tentación de levantar una nueva torre de Babel, un proyecto impulsado por el orgullo humano y una búsqueda de eficiencia que termina deshumanizando a la sociedad. Por otro lado, insta a reconstruir Jerusalén, fomentando una civilización fraterna basada en el diálogo y la responsabilidad colectiva.
Para León XIV, el debate no debe centrarse en un simple rechazo o aceptación técnica de la inteligencia artificial, sino en el modelo profundo de sociedad que las naciones desean edificar. Nos enfrentamos, asegura el Papa, a una disyuntiva histórica: ser sujetos activos que guían este cambio o conformarnos con ser objetos manipulados por una transformación dictada por otros.
El monopolio privado
A lo largo de sus cinco capítulos, ‘Magnifica humanitas’ aborda sin concesiones las zonas grises del desarrollo tecnológico. Una de las críticas más afiladas del Papa estadounidense, Robert Prevost, se dirige a la peligrosa concentración del poder tecnológico en el sector privado.
- El documento advierte que los principales motores de la innovación son actores privados y transnacionales que poseen recursos superiores a los de muchos Estados.
- Este inmenso poder asume un rostro privado, lo que dificulta enormemente gobernar y orientar sus fines hacia el bien común de la población.
- El texto sostiene que la tecnología jamás es neutral, ya que termina reflejando los intereses y la visión de quienes la conciben, financian y regulan.
- El pontífice advierte que no basta con crear un algoritmo más moral si esa moralidad es definida exclusivamente por una pequeña élite privilegiada.
Al igual que León XIII enfrentó los retos de la primera revolución industrial en 1891 con la encíclica ‘Rerum novarum’, el actual líder de la Iglesia Católica posiciona el impacto de la IA sobre la democracia, la verdad y el mundo laboral como el gran desafío social contemporáneo.
Las nuevas formas de esclavitud
El documento no se queda en reflexiones teóricas, sino que desciende a la crudeza de la economía digital y sus costos humanos, dedicando apartados enteros a denunciar lo que califica como nuevas formas de esclavitud. El Papa expone el trabajo invisible de millones de personas que realizan tareas repetitivas, como la moderación de contenidos o el etiquetado de datos, a cambio de sueldos ínfimos.
También denuncia la explotación infantil ligada a la minería de tierras raras, materiales indispensables para fabricar los dispositivos electrónicos de los que dependemos diariamente. En un acto de profunda contrición institucional, el Papa pide perdón por la ceguera y la lentitud con las que la Iglesia condenó el flagelo de la esclavitud en el pasado. Subraya que esa complicidad histórica debe ser un motor de vigilancia inquebrantable en la actualidad para no callar frente a los abusos contemporáneos. A esto se suma la alerta por el enorme daño ambiental, recordando que estos sistemas exigen cantidades masivas de agua y energía, impactando gravemente en las emisiones de dióxido de carbono.
El desarme de los algoritmos
La dimensión geopolítica es otro pilar fundamental de la encíclica. León XIV aborda con extrema preocupación el uso de la inteligencia artificial en los conflictos bélicos, advirtiendo sobre la progresiva deshumanización de la guerra.
- La automatización militar reduce el control humano sobre la violencia, haciendo que el inicio de un conflicto bélico parezca una decisión viable, rápida e impersonal.
- El documento enfatiza que el juicio moral no es calculable y que resulta absolutamente inaceptable e ilícito dejar decisiones letales en manos de sistemas artificiales.
- Por ello, se hace un llamado explícito a la comunidad internacional para “desarmar” la inteligencia artificial, sustrayéndola de la competencia armamentística para asegurar la vida de los civiles.
- El Papa también critica duramente las ilusiones del transhumanismo, recordando que la vulnerabilidad del ser humano no es un error que deba suprimirse, sino una característica constitutiva de nuestra condición.
‘Magnifica humanitas’ concluye invitando a todos los sectores —desde los propios desarrolladores y firmas tecnológicas hasta la clase política y la ciudadanía— a asumir una verdadera responsabilidad compartida. El Papa exhorta a “no temer ensuciarnos las manos” para moldear una tecnología que verdaderamente respete y promueva la dignidad, la justicia y la paz. Desde Enredijo, seguiremos de cerca las repercusiones prácticas y legislativas de este documento que sin duda marca un hito en el debate ético global sobre el avance de la era digital.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La redacción se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








