Foto: Diario del Huila
El departamento convoca a productores, investigadores y exportadores el 13 de mayo para relanzar la cadena de granadilla, maracuyá y cholupa, azotada por el fusarium.
El Huila está listo para recuperar su trono frutícola. Este 13 de mayo, el Centro Empresarial Huila E, en Neiva, será el epicentro del encuentro “Pasión Pasifloras Regiones Colombia”, un evento de alcance nacional e internacional que reúne a toda la cadena productiva de las pasifloras: agricultores, investigadores, gremios y exportadores. El objetivo es claro: reactivar los cultivos de granadilla, maracuyá y cholupa, tres frutas que durante décadas definieron la identidad agrícola del departamento y que fueron devastadas por el hongo fusarium. La apuesta llega en el momento justo: Europa concentra cerca del 90% de las exportaciones colombianas de pasifloras y la demanda global no para de crecer.
El fusarium borró los cultivos
Para entender el alcance del encuentro del 13 de mayo, primero hay que comprender la magnitud del golpe. Hace algunos años, una enfermedad conocida como fusarium —o “secadera” en el lenguaje campesino— arrasó con los cultivos de pasifloras en el Huila. El hongo ataca desde las raíces, sube por el tallo, marchita hojas y acaba con la planta entera. No distingue estado de desarrollo: destruye desde almácigos hasta cultivos en plena producción.
Las cifras son contundentes. En Palestina, históricamente el municipio con mayor producción de granadilla del departamento, se perdió hasta el 95% del área sembrada. En palabras del secretario técnico de la Cadena de Frutas del Huila, Henry Mauricio Salas: “Prácticamente se acabó la producción de maracuyá, granadilla y cholupa”. El impacto fue tan severo que el producto desapareció de las góndolas de los supermercados y, la poca fruta disponible, alcanzó precios inalcanzables para el consumidor promedio.
Algunos productores optaron por reconvertir sus fincas al cultivo de pitahaya. Otros, simplemente, esperaron. Y mientras tanto, el Huila veía cómo perdía participación en uno de sus renglones históricos.
La ciencia al rescate
La recuperación no llegó sola. Fue el resultado de un trabajo articulado entre Agrosavia, el SENA, universidades locales y otras instituciones del territorio, que encontraron en la cholupa —fruta endémica del Huila con denominación de origen— la clave genética para reconstruir el sector.
“Se ha trabajado en patronaje y mejoramiento genético de semillas, especialmente de maracuyá y granadilla, partiendo de la cholupa como base”, explicó Oscar Trujillo, secretario de Agricultura del Huila. Esta variedad demostró mayor resistencia al fusarium, por lo que los investigadores la utilizaron como plataforma para desarrollar nuevas plantas más robustas y adaptadas a las condiciones del territorio huilense.
Los resultados ya son visibles. Municipios como Rivera, Campoalegre, Guadalupe, Suaza, Isnos y San Agustín registran nuevas siembras, y en La Argentina y Santa María también se reactivan pequeñas parcelas. El proceso es gradual, pero la dirección es clara.
“Pasión Pasifloras”
El encuentro del 13 de mayo no es solo un evento académico. Es, según sus organizadores, una plataforma integral para reconectar a todos los actores del sector. “Vamos a tener productores, institucionalidad, gremios, asociaciones, comercializadores y exportadores. Es decir, todo el encadenamiento productivo reunido en un solo lugar”, precisó Trujillo.
La agenda contempla conferencias de expertos nacionales e internacionales, espacios de networking y ruedas de negocios orientadas a generar alianzas entre productores y compradores. Vale la pena destacar que este encuentro es una versión regional del II Congreso Mundial de Pasifloras, celebrado en Medellín en 2025, lo que da cuenta de la relevancia que tiene el Huila dentro del mapa nacional del sector.
Un mercado global que pide más
El contexto internacional no podría ser más favorable. Las exportaciones colombianas de pasifloras superaron los 70 millones de dólares en 2025, con Europa concentrando cerca del 90% de los envíos. Países Bajos, Reino Unido, Alemania y Bélgica encabezan la lista de compradores.
Colombia exporta estas frutas a más de 30 países y posee más de 8.000 hectáreas sembradas con alrededor de 25.000 productores, la mayoría pequeños agricultores. Sin embargo, solo el 4% de la producción se exporta, lo que ilustra el inmenso potencial sin explotar. La meta del gremio exportador es elevar ese porcentaje al 10% en los próximos dos o tres años.
Para el Huila, que cuenta con condiciones agroclimáticas privilegiadas, esto representa una oportunidad única. Pero acceder a ese mercado tiene sus exigencias: la Unión Europea, en el marco del Pacto Verde, exige cada vez menos residuos químicos en los productos importados. La producción limpia y sostenible ya no es opcional; es un requisito de entrada.
Más allá de la fruta fresca
Uno de los desafíos que el sector quiere abordar en el evento es la transformación agroindustrial. Jugos, pulpas, concentrados y derivados representan una oportunidad para diversificar la oferta y aumentar los ingresos de los agricultores, reduciendo la dependencia del precio de la fruta fresca —que puede ser muy volátil— y abriendo mercados donde el producto procesado tiene mayor demanda.
En paralelo, el gremio nacional trabaja con organismos como la Fundación de Usos Menores de EE. UU. y la Corporación CABI en el desarrollo de bioinsumos para pasifloras, buscando reducir el uso de agroquímicos de síntesis. Se proyecta incluso la creación de biofábricas gremiales que garanticen disponibilidad regional y precios competitivos. Una apuesta que va a la par con las exigencias del mercado europeo.
Una apuesta que va más allá del campo
El resurgimiento de las pasifloras en el Huila es mucho más que una historia de recuperación agrícola. Es la historia de un territorio que perdió parte de su identidad y que hoy, con ciencia, institucionalidad y la perseverancia de sus campesinos, está reconstruyéndola. La cholupa, la granadilla y el maracuyá no son solo frutas: son memoria, economía familiar y proyección internacional.
El desafío ahora es sostener el impulso y convertirlo en política pública de largo plazo: más hectáreas certificadas, producción más limpia y una cadena de valor que llegue desde la finca huilense hasta el mercado europeo.
En Enredijo seguiremos de cerca este proceso. Si quieres saber más sobre el agro colombiano y las apuestas productivas de las regiones, no te pierdas nuestros próximos reportajes.








