Foto: Suministrada
La tejeduría de Pindo, una de las manifestaciones artesanales más emblemáticas del centro y norte del Huila, ha iniciado un proceso formal para obtener su registro de marca colectiva y la consolidación de un Plan Especial de Salvaguardia (PES).
Esta estrategia busca proteger la cadena productiva que une a cultivadores, comunidades indígenas y artesanos de los municipios de Palermo y Neiva.
El eje central de esta iniciativa es asegurar la denominación y el reconocimiento técnico de la fibra de Pindo, transformándola de una prenda de uso tradicional en un activo con protección legal y comercial bajo la marca ‘Queremos’.
Desde la raíz
La sostenibilidad del sombrero depende estrictamente de la materia prima, y es en el corregimiento de San Luis, las comunidades indígenas Pijao y NASA han asumido el liderazgo en la protección de los cultivos de palma. El objetivo es garantizar que la base de la cadena productiva no desaparezca ante las presiones agrícolas o ambientales.
“Es vital que se entienda que sin la palma no hay sombrero; por eso nuestra comunidad está comprometida en salvaguardar esta tradición desde su raíz misma”, señaló Liborio Chala, líder indígena de la zona.

Un blindaje en fases técnicas
Para que el sombrero de Pindo logre el estatus de patrimonio protegido, se está desarrollando una hoja de ruta técnica que involucra a la Secretaría de Cultura Departamental, las alcaldías locales y el SENA. El proceso no solo se limita a la comercialización, sino que abarca la documentación de los saberes ancestrales para evitar que la técnica se pierda o sea plagiada sin reconocimiento de origen.
El plan de trabajo se divide en los pilares de “asociatividad y marca colectiva”, que comprende la realización de talleres de sensibilización con artesanos para fortalecer el tejido social bajo la marca ‘Queremos’, la definición de una “.ruta técnica y documentación”, con mesas de trabajo para sustentar legalmente la manifestación cultural y definir las rutas de protección, y el “relevo generacional”, con la vinculación de jóvenes a través de procesos de innovación, buscando que la tejeduría sea atractiva para las nuevas generaciones.
Hacia la soberanía cultural
La meta final de este esfuerzo interinstitucional es la creación de un documento técnico sólido que sirva de escudo ante el mercado nacional e internacional. Con la implementación del Plan Especial de Salvaguardia, el Huila busca que la tejeduría de Pindo sea reconocida como patrimonio vivo, asegurando que los beneficios económicos de la marca colectiva vayan directamente en las familias que han preservado el oficio durante décadas.
La intervención integral, que ya cuenta con visitas de campo y mesas de caracterización, pretende elevar el estandarte de la identidad huilense a un nivel de protección jurídica similar al que gozan otros productos con denominación de origen en el país.



