San Agustín blindará la educación propia del pueblo Yanacuna en 2026
En un paso decisivo hacia la autonomía de los pueblos originarios del sur del Huila, la Gobernación departamental y el Resguardo Indígena Intillagta han formalizado un convenio que trasciende lo administrativo para convertirse en un acto de resistencia cultural. Se trata de la garantía financiera y jurídica para la implementación del Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP), asegurando que 407 estudiantes no solo reciban clases, sino que fortalezcan su identidad ancestral durante todo el calendario escolar.
El blindaje de la canasta educativa
Con una inversión que asciende a los $248.000.000, el contrato de operación busca administrar la atención educativa en los establecimientos oficiales de los territorios indígenas de San Agustín. El objetivo es claro: que la educación no sea un modelo impuesto desde la capital, sino una construcción que nazca desde el fogón y la asamblea.
El rector de la Institución Etnoeducativa Yachay Wasi Runa Yanakuna, Jhon Alirio Córdoba Quinayás, destacó que este acuerdo permite atender las cuatro sedes estratégicas Yakuas, del municipio de Palestina; Waka Yachay Ñan y Yachay Wasi Pachamama, de Isnos y Yachay Wasi Runa Yanakuna, de San Agustín.
“Estas vivencias son significativas para que la educación de los niños y adolescentes se proyecte hacia conocimientos integrales sin perder la identidad que nos caracteriza”, afirmó Córdoba Quinayás.
¿Qué es el SEIP?
Para comprender la magnitud de este logro, es necesario mirar hacia las directrices del Ministerio de Educación Nacional (MEN). El Gobierno Nacional, a través de la normativa de etnoeducación, reconoce que los pueblos indígenas tienen derecho a una educación que respete su Cosmovisión. El SEIP (Sistema Educativo Indígena Propio) no es simplemente un cambio de materias en el horario; es un modelo político y pedagógico que se fundamenta en territorialidad, l aprendizaje ocurre en conexión con la tierra: autonomía, las comunidades administran sus propios recursos educativos y cosmovisión, que prioriza la lengua nativa y la sabiduría de los mayores (sabedores).
La importancia de “Recuperar la Palabra”
Para el pueblo Yanacuna, contar con un modelo educativo propio es una herramienta de supervivencia. En un mundo globalizado, la pérdida de la lengua y de las costumbres equivale a la extinción espiritual de un pueblo.
La etnoeducación en el Huila busca que el estudiante indígena no sea un “extraño en su propia tierra”. Al integrar la cosmovisión en el currículo, se garantiza que el joven aprenda matemáticas o ciencias, pero también el ciclo de la siembra, el respeto por los sitios sagrados de San Agustín y la historia de sus ancestros, que a menudo es omitida en los libros de texto convencionales.
Este convenio es el resultado de intensas mesas de concertación. No es una concesión gratuita del Estado, sino el cumplimiento de la ley que exige que la educación para grupos étnicos respete sus fueros propios. La visibilización de la cultura Yanacuna frente a la sociedad mayoritaria es, quizás, el logro más intangible pero valioso de este proceso.
El desafío ahora recae en la ejecución transparente de estos recursos para que, al final de los 10 meses del calendario escolar, la semilla de la identidad indígena siga germinando con fuerza en el Macizo Colombiano.








