La comunidad Yacuas del pueblo Yanacona, ubicada en Palestina, transformó un antiguo camino real en un aula viva para toda la sociedad. Con más de 60 especies de aves formalmente identificadas, este proyecto une el conocimiento tradicional y la protección estratégica de una cuenca hídrica vital para la región surcolombiana.

En la vereda Santa Bárbara, perteneciente al municipio de Palestina, los habitantes del territorio ancestral Yacuas del pueblo Yanaconas inauguraron un recorrido ambiental sin precedentes. El sendero agroecológico Kapak Ñan fue adecuado, con el apoyo de las autoridades locales, como una estrategia de educación directa para proteger la cuenca del río Guarapas y fortalecer, al mismo tiempo, los saberes sobre biodiversidad en las nuevas generaciones.
El origen del sendero
El nombre Kapak Ñan se traduce de su lengua original como camino real, haciendo una referencia histórica a una ruta que antiguamente conectaba a los diversos sectores del municipio de Palestina con otras zonas montañosas del territorio. Su recuperación busca mantener totalmente vivos los conocimientos autóctonos y las prácticas de conservación transmitidos a lo largo de los años por los mayores. El proyecto surge desde la profunda espiritualidad comunitaria y la visión ancestral milenaria con el objetivo principal de preservar las distintas especies nativas de la zona. Nelson Albeiro Muñoz Males, autoridad y líder del territorio, subraya que los Yacuas son una comunidad nacida exclusivamente del agua. Esto fundamenta de raíz su compromiso de custodiar el río Guarapas desde su nacimiento hasta su desembocadura, entendiendo con sabiduría que cada planta o animal cumple una función ecosistémica irremplazable.
Avistamiento de aves
Como parte estratégica del Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca del Río Guarapas (POMCA) —una destacada política ambiental en el Huila impulsada por la CAM— surgió el entusiasta grupo de los “pajareritos”. Este colectivo de estudiantes se dedica a aprender, reconocer y clasificar las diferentes especies locales, detallando sus características y evaluando cómo proteger su legado natural. Según el testimonio de Michell Perafán Samboni, estudiante de noveno grado de la sede educativa Yachay Wasi Runa Yanakuna, el trabajo de avistamiento inició con mucha fuerza en 2025. Dentro de su territorio, los jóvenes han logrado observar cerca de 170 especies y reconocido al menos 60, incluyendo un aproximado de 35 aves migratorias y unas 27 catalogadas como endémicas. La joven estudiante describe la experiencia como un caminar hermoso y reflexivo que les permite no solo estudiar a los animales, sino apropiarse profundamente de su territorio para resguardarlo a largo plazo.
Biodiversidad botánica
El recorrido establecido abarca una extensión física aproximada de un kilómetro y ostenta un nivel de dificultad medio para sus visitantes. No es un simple sendero diseñado para los caminantes, sino una verdadera galería viva de biodiversidad que protege celosamente la memoria vegetal de la región. Quienes transitan la ruta encuentran a su paso especies forestales de gran importancia como el arrayán, el cedro, el cordoncillo, el guamo de montaña, el laurel, el romero, la ruda y la guadua, interactuando en armonía con diversas plantas medicinales y vastos cultivos de café orgánico. Todo el trayecto cuenta con señalización inclusiva y bilingüe en los idiomas español y kichwa. Durante el recorrido destacan llamativas estaciones temáticas como Hampi Yurana, punto que congrega las sagradas plantas curativas, y la especial parada Hampatu, dedicada exclusivamente a las jornadas de avistamiento y monitoreo de ranas nativas.
Alianza interinstitucional
El rotundo éxito de la adecuación del sendero se debe al acompañamiento constante e ininterrumpido de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM). Yamile Ortega Calderón, vocera e integrante del equipo de Cuencas Hidrográficas, explica en detalle que este arduo trabajo articulado entre las autoridades locales y los docentes busca, primordialmente, que los estudiantes comprendan y valoren su entorno natural. Para respaldar esta noble causa, la corporación ambiental entregó un kit tecnológico muy completo al Proyecto de Educación Ambiental Cuidanderos del Territorio Piscú. Estas valiosas herramientas técnicas, que incluyen una cámara fotográfica profesional, un videobeam, binoculares de alcance, un megáfono y radios de frecuencia, apoyan de forma directa y práctica el trabajo diario que realizan las juventudes y los maestros por salvaguardar de la extinción su invaluable hábitat.
La puesta en marcha del sendero Kapak Ñan demuestra de manera fehaciente que la unión sinérgica entre los saberes ancestrales indígenas y el rigor técnico institucional es el mejor camino trazado para preservar nuestro entorno frente a las crecientes amenazas ecológicas. Este rincón mágico de nuestro país se consolida hoy como un verdadero ejemplo de resiliencia y sostenibilidad comunitaria. Te invitamos cordialmente a seguir explorando más crónicas ambientales, investigaciones a profundidad y las historias exclusivas más destacadas del periodismo que preparamos incesantemente para ti aquí, en tu portal de confianza, ENREDIJO.
Con información de la CAM. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.










