La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) lanzó una alerta máxima sobre la seguridad alimentaria en Colombia, revelando que el país importa actualmente el 85 % de los 260 millones de sacos de granos que consume al año. Ante el fuerte declive de las cosechas de maíz y fríjol evidenciado hasta el primer semestre de 2025, Arnulfo Trujillo Díaz, gerente del gremio, urgió al Estado a frenar este fenómeno, provocado por tratados de libre comercio, altos costos agrícolas y el abandono del campo.
El desplome productivo frente a las importaciones agrícolas
La pérdida de participación de las cosechas locales dentro de la demanda interna es abismal y sostenida. Según los balances históricos, en el año 2012 el maíz amarillo y el blanco cultivados en suelo nacional cubrían el 25 % y el 93 % del mercado, respectivamente. No obstante, los análisis cerrados al primer semestre de 2025 demuestran un escenario crítico: el maíz amarillo colombiano apenas logró una participación del 7 %, mientras que el blanco retrocedió fuertemente al 47 %.
El panorama para el fríjol, un elemento indispensable de la gastronomía nacional, refleja una tragedia similar. En 2012, los agricultores locales suplían el 77 % del consumo interno. Tras una década de intentar mantener el umbral competitivo, en 2025 la balanza se invirtió por completo: hoy el 67 % del fríjol que llega a las mesas colombianas proviene del extranjero, dejando al producto nacional con una marginal cuota del 33 %. Cifras complementarias recientes del sector apuntan a que potencias como Estados Unidos, Canadá y Argentina están supliendo más de 6,3 millones de toneladas semestrales de estos alimentos básicos para Colombia.
El libre comercio y la falta de apoyo: la tormenta perfecta
Arnulfo Trujillo Díaz ha sido enfático en señalar que la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos marcó un punto de inflexión negativo. La apertura buscó facilitar insumos baratos para la industria productora de alimentos balanceados para animales (aves, cerdos y peces), pero ignoró por completo la protección del productor primario local.
Sumado a la desprotección arancelaria, existe una serie de factores estructurales que asfixian la rentabilidad del campo:
Costos de producción insostenibles y la ausencia estatal en la entrega efectiva de créditos o semillas mejoradas.
Carencia absoluta de relevo generacional; los jóvenes prefieren migrar a las ciudades al no percibir ninguna garantía o incentivo para quedarse cultivando la tierra.
Déficit en la apropiación técnica, pues existe poco acompañamiento para implementar buenas prácticas agrícolas como la siembra directa, la agricultura de precisión o los pertinentes estudios de suelo.
Un clima adverso severo y fluctuaciones de un dólar débil que a lo largo de los años han desmotivado el área de siembra nacional.
Sello Nacional: la apuesta por la soberanía alimentaria
“La FAO recomienda que un país debe producir el 70% de lo que consume, nosotros estamos produciendo el 15%”, advirtió Trujillo Díaz, alertando sobre la enorme vulnerabilidad que esto supone frente a cualquier crisis logística internacional.
Frente a la crisis, la federación ha escalado propuestas urgentes en las mesas de trabajo gubernamentales. Su principal iniciativa es la implementación de un Sello Nacional de Abastecimiento, un distintivo para premiar comercialmente a las industrias que adquieran materias primas locales de forma garantizada. Igualmente, reclaman estructurar una alianza de inversión mixta (Industria, MinAgricultura y Fenalce) para construir modernos centros logísticos y de secado directamente en las zonas de mayor producción.
La contundente radiografía expuesta por Fenalce deja claro que Colombia transita por una emergencia silenciosa en su seguridad alimentaria. Depender casi en su totalidad de mercados externos para satisfacer alimentos básicos no solo incrementa el riesgo inflacionario, sino que condena a la quiebra al campesinado local. Revertir esta dependencia requiere voluntad política, inversión tecnológica e infraestructura real. Te invitamos a mantenerte conectado con Enredijo para seguir a fondo los desarrollos, debates e iniciativas que definirán el futuro de nuestro campo.








