martes, mayo 5, 2026

‘Rumi Atávico’

WhatsApp
Facebook
X
Telegram
Threads
Maestro Javier Chinchilla

El espíritu de la piedra que une la cosmovisión agustiniana con el arte contemporáneo

El auditorio Luis Duque Gómez de la Casa Museo sirvió de escenario para un encuentro transhistórico, la instalación “Rumi Atávico” del maestro Javier Chinchilla Nieto se erigió como una muestra de arte contemporáneo y un profundo ritual de memoria que dialoga con nuestro pasado y proyecta el acervo del sur del Huila hacia el mundo.

Un artista que hace hablar a la piedra

Para entender “Rumi Atávico” es imperativo mirar la trayectoria de su creador. Javier Chinchilla Nieto es un referente ineludible de la plástica en el sur de Colombia. Egresado como Maestro en Artes Plásticas de la Universidad del Cauca en 1997, su prolífica carrera de más de dos décadas lo ha llevado a evolucionar desde el lienzo y el pincel hasta la contundencia de la talla en piedra y el ensamblaje escultórico.

Desde su Casa Taller en Pitalito, el maestro ha forjado una obra que reflexiona sobre la humanidad, la naturaleza y la tecnología, llevando su visión a imponentes escenarios internacionales como Stonehenge (Inglaterra) o Berlín, así como a importantes museos nacionales. Hoy, su madurez artística lo devuelve a la matriz de la prehistoria, buscando reconectar los ecos del Macizo Colombiano con las urgencias del presente.

La semilla y la Chakana en el plano contemporáneo

Analizar “Rumi Atávico” (piedra ancestral, desde sus raíces quechuas) exige despojarse de la mirada estática de la galería tradicional. Chinchilla desciende la obra al plano horizontal, disponiendo rocas y semillas sobre el suelo en una clara alusión a la Chakana andina: la triada que divide los tiempos y conecta al hombre del cielo, el de la tierra y el del inframundo.

Es una instalación que funciona como un umbral. El artista despoja a los elementos de su uso cotidiano para convertirlos en herramientas conceptuales. “Coincidimos en el tiempo. Coincidimos en que siempre hay vida, hay partida y que hay ofrenda”, reflexiona Chinchilla sobre las similitudes entre la visión del hombre antiguo y la suya. En la obra, la semilla es el eje gravitacional: “Ese ciclo de la existencia requiere comer y por lo tanto hay que sembrar, pero también es la semilla conceptual de sembrar al otro conocimiento”. El objetivo último de la instalación es lograr que la reflexión sobre los saberes de ayer y hoy converjan en un “espíritu en devenir”.

Un puente que reconecta con las nuevas generaciones

Este diálogo propuesto por Chinchilla encuentra un eco profundo en los espectadores, quienes ven en la instalación una forma viva de patrimonio. Jeimy Muñoz, asistente a la exposición, subraya la capacidad de la obra para “mantener esa ancestralidad con una línea de nuestra contemporaneidad”, un factor que considera vital para “seguir narrando nuestras historias a través de la talla en piedra, vinculando un poco más a las juventudes y haciéndolas un poco más atractivas”. Muñoz destaca cómo la simbología utilizada (como la figura de la lagartija) activa “esa memoria dentro de nuestro cerebro reptil… que nos inspira y nos hace sentir que pertenecemos aquí”.

Por su parte, Ramiro Astudillo, estudioso de la cultura agustiniana, confirma el acierto espiritual de la instalación. Astudillo recuerda que la estatuaria original no era meramente decorativa, sino profundamente sagrada: “Las esculturas de San Agustín fueron elaboradas, ritualizadas… poniéndole un espíritu a cada escultura. Y lo que nos está enseñando aquí el maestro es eso, es la conexión de ese espíritu”, celebrando la integración de estos conceptos vitales en el uso de las rocas y las semillas a ras de suelo.

Autor

Una respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. 

Línea de atención: (+57) 318 39 37 367. 
Dirección: Calle 3 No 4-30 Este, Bo. Venecia. Pitalito, Huila – Colombia