El peso de la verdad: la estatuilla ‘Mérito al Alba’ ilumina el periodismo de resistencia

En territorios donde la búsqueda de la verdad transita a menudo por caminos de riesgo e incertidumbre, la labor de informar trasciende el simple registro diario para convertirse en un acto de profunda resistencia. Este fue el espíritu que palpitó durante la realización de la tercera versión del Premio Regional de Periodismo de Investigación “Flor Alba Núñez Vargas”. Lejos del ruido de la inmediatez, el evento se erigió como un espacio vital para repensar los desafíos, la ética y la rigurosidad del oficio desde sus cimientos.
El momento cumbre de la jornada, cristalizado en la emotiva entrega de la estatuilla “Mérito al Alba”, no solo iluminó la excelencia y el coraje de las obras galardonadas, sino que revalidó el poder de un periodismo puramente gremial e independiente; un escudo narrativo que, honrando la memoria de los colegas, se niega a que las historias fundamentales de la sociedad queden sepultadas en el olvido
En un escenario donde el oficio de informar enfrenta presiones sistémicas y profundos dilemas éticos, la entrega de la tercera versión del Premio Regional de Periodismo de Investigación “Flor Alba Núñez Vargas” brilló como un faro de autonomía. Consolidado como un bastión inquebrantable desde su gestión y financiación puramente gremial, impulsado por CORPEHUILA, el evento trascendió la entrega de la estatuilla.


A través de un espacio de reflexión crítica expuesto en plataformas digitales, la jornada dejó al descubierto las venas de un periodismo regional que late al ritmo de la memoria, el conflicto y la incesante búsqueda de la verdad.
La visión del jurado
El tono académico y ético de la ceremonia fue marcado por la exposición central de la periodista Edilma Prada Céspedes. Desde su experiencia y su rol como jurado calificador, Prada diseccionó los retos actuales de la reportería de profundidad, haciendo hincapié en la necesidad de alejarse de la inmediatez para abrazar el contexto, la verificación exhaustiva y el respeto por las comunidades que habitan los relatos.
Esta postura fue el hilo conductor del diálogo sostenido con sus pares en el panel evaluador, los periodistas Carlos Cataño Iguarán y Marcos Fabián Herrera. En su conversatorio, evidenciaron el minucioso proceso de análisis, reflexión y deliberación que llevaron a cabo en diversas reuniones previas al 30 de agosto de 2026. El consenso de los tres jurados reflejó que los trabajos postulados demuestran que, a pesar de los escasos recursos, los reporteros de la región están apostando por narrativas de alto impacto social, elevando el estándar ético de la profesión.
Las cuatro verdades galardonadas
El clímax de la jornada materializó las reflexiones previas mediante la entrega de los cuatro galardones, reconociendo obras que escudriñaron heridas estructurales y relatos de esperanza comunitaria. De acuerdo con el acta oficial del jurado, los ganadores que marcaron la pauta narrativa en esta edición fueron:


Categoría de Noticia: El premio fue otorgado a “Más allá del silencio”, de la periodista Astrid Hernández Ospina.
Categoría de Crónica: El reconocimiento fue para “¿Dónde está mi hija?”, obra del reportero Brayan Smith Sánchez Losada.
Categoría de Ensayo: El jurado declaró ganador a “Tulito, el rostro humano del reciclaje y la conciencia ambiental en Pitalito”, de José Omar Peña Muñoz.


Categoría de Reportaje: La ganadora fue Andry Gisseth Cantillo Hermida con la obra “Colombia: memorias de la guerra, caminos de perdón”.
Así mismo, el jurado otorgó una Mención Honorífica al trabajo “Tierra de papel”, realizado por Valentina González Galindo y Juan Diego Villalobos Tole, de la Universidad Surcolombiana, sede Pitalito.
Adicionalmente, el jurado determinó declarar desierta la Categoría de Entrevista, lo cual plantea un llamado de atención al gremio sobre la necesidad de fortalecer este género dialógico.
Ecos de perdón y el futuro del oficio
El evento cerró con entrevistas finales que encapsularon la esencia del premio. Andry Giseth Cantillo Hermida, galardonada en Reportaje, compartió cómo el acercamiento a las cicatrices del conflicto exige del periodista una profunda empatía para lograr tejer, como titula su obra, verdaderos “caminos de perdón”. Sus palabras representaron el sentir de una generación que asume el periodismo no solo como registro, sino como herramienta de reconciliación.
Por su parte, Edilma Prada Céspedes concluyó con una reflexión ineludible sobre la independencia. Reafirmó que sostener el Premio “Flor Alba Núñez Vargas” como un esfuerzo genuino y financiado desde el mismo gremio, es una trinchera vital para proteger la libertad de prensa y blindar las investigaciones de intereses externos. Al final, la ceremonia dejó una certeza absoluta: honrar la memoria de los colegas caídos se logra, ante todo, haciendo buen periodismo









Una respuesta
Exelente velada. Muy emotivo. De gran valor para los estudiantes. Felicitaciones a los galardonados y gracias por brindarle a los estudiantes normalistas estos espacios de formación.