La celebración inaugural, que tuvo lugar hace tres días, reunió a las comunidades de las 12 parroquias de la Vicaría San Juan de Pitalito y a la Parroquia Nuestra Señora de Aranzazu, del municipio de Palestina. El ambicioso proceso misionero traza su hoja de ruta hasta el año 2030.

Con la participación de cientos de feligreses, sacerdotes y representantes de distintas comunidades parroquiales, se dio inicio oficial a la Gran Misión Diocesana este martes 209 de octubre. La Parroquia Nuestra Señora de Valvanera sirvió como epicentro de esta celebración de lanzamiento, una iniciativa estratégica de la Iglesia Católica orientada a fortalecer la evangelización y descentralizar el mensaje de Jesucristo para llevarlo a todos los rincones de la jurisdicción eclesiástica.
La solemne apertura fue presidida por monseñor Jaime Alberto Cabrera Arcos, obispo de la Diócesis de Garzón, en un encuentro que contó con la masiva presencia de las comunidades de las 12 parroquias que integran la Vicaría San Juan de Pitalito, a las que se sumó la Parroquia Nuestra Señora de Aranzazu, de Palestina. Más que un acto litúrgico, la jornada se consolidó como un espacio de encuentro, oración y un renovado compromiso colectivo con la misión pastoral.
Una hoja de ruta hasta 2030


Este esfuerzo misionero, que arrancó su fase de desarrollo hace apenas tres días, se extenderá de manera ininterrumpida hasta el año 2030. Durante este quinquenio, cada año adoptará un enfoque particular, acompañado de acciones y orientaciones pastorales específicas, diseñadas para dinamizar la participación de los fieles y articular el trabajo en las comunidades base.
Más allá de las celebraciones intraeclesiales, el propósito central de esta Misión es materializar el concepto de una «Iglesia en salida». Se busca una institución cercana a las familias y a las complejas realidades de la sociedad actual, capaz de anunciar la Buena Nueva de la salvación y compartir el Evangelio directamente en los escenarios de la vida cotidiana.
El rol del laicado y el centenario del DOMUND
La iniciativa diocesana representa, fundamentalmente, un llamado a la acción para que los bautizados asuman un papel activo y protagónico en la evangelización. Esto implica un despliegue desde el testimonio de vida, la oración, el servicio solidario y el acompañamiento directo a quienes requieren una voz de esperanza.
Este propósito local se alinea estratégicamente con el llamado misionero de la Iglesia Católica en Colombia, que reitera que la evangelización no es exclusividad del clero, sino una tarea compartida y permanente de todo bautizado. Además, cobra especial relevancia histórica al enmarcarse en el 2026, año en el que la Iglesia universal celebra el centenario del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), bajo el lema institucional «Uno en Cristo, unidos en la misión».
Con los motores ya en marcha desde hace tres días, las comunidades participantes han iniciado un camino que definirá la pastoral de los próximos años. El gran desafío será trascender el fervor del evento inaugural para convertir este lanzamiento en una labor constante: salir al encuentro del otro y consolidar, de manera definitiva, una Iglesia en estado de misión permanente.










