lunes, agosto 17, 2026

El Petronio Álvarez se transforma tras el terremoto

La Ciudadela Alberto Galindo, histórico recinto cultural de la ciudad, suspendió su trigésima edición para convertirse en el epicentro principal de acopio de donaciones. Las tarimas y la fiesta dieron paso de inmediato a la ayuda humanitaria para las miles de víctimas del grave sismo que sacudió a Colombia.

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El violento movimiento telúrico de magnitud 7,4 que golpeó al territorio colombiano el pasado lunes 10 de agosto alteró por completo el panorama de la capital del Valle del Cauca. Ante la extrema gravedad de la tragedia, que tuvo su epicentro en el departamento del Chocó, las autoridades locales decidieron suspender el Festival Petronio Álvarez. Hoy, el inmenso escenario que se preparaba para recibir a los turistas y celebrar la cultura afrocolombiana funciona como el núcleo logístico desde donde se despacha esperanza para las familias damnificadas.

Un giro radical en el evento

Lo que estaba destinado a ser un fin de semana lleno de música y saberes tradicionales, se transformó abruptamente por la implacable fuerza de la naturaleza. La Ciudadela Alberto Galindo estaba completamente lista para acoger a unos 800.000 visitantes durante la anhelada edición número 30 del evento cultural más relevante del país. Sin embargo, por los inmensos estragos del terremoto de magnitud 7,4, las habituales tarimas artísticas fueron reemplazadas por grandes estanterías para clasificar mercados, agua potable y suministros básicos.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, avaló la suspensión inmediata, priorizando el bienestar y la seguridad ciudadana sobre la agenda festiva. En lugar de recibir a turistas, los amplios pabellones albergan hoy cajas de alimentos y camiones cargando urgentes insumos. El Festival Petronio Álvarez no desapareció este año; sencillamente, evolucionó su valioso propósito social desde la fiesta hacia la pura supervivencia comunitaria.

Las desgarradoras cifras

El impacto del fuerte sismo ha dejado un saldo profundamente doloroso. En Cali, los reportes oficiales contabilizan 123 personas fallecidas, más de 111 desaparecidos y al menos 1.485 heridos. A nivel nacional el drama también es intenso: entidades como Medicina Legal han recibido más de 160 cuerpos provenientes del Chocó y el Eje Cafetero, evidenciando una crisis humanitaria sin precedentes recientes en la región.

La infraestructura pública y privada también sufrió un embate severo, situación que obligó a decretar la alerta roja hospitalaria. Se registraron en la ciudad 46 edificaciones con colapso total, incluyendo sedes deportivas icónicas, y casi 2.400 viviendas con severos daños estructurales. Mientras la maquinaria supera las 18.000 toneladas de escombros removidos, la gerente de Proyectos Estratégicos, Mabel Lara, advirtió que cerca de 80.000 personas se encuentran gravemente afectadas, lo que representa el 15 % de la población caleña.

Voluntarios

Frente a la gran adversidad, la respuesta ciudadana ha sido francamente ejemplar. Más de 1.200 voluntarios trabajan sin descanso distribuidos en tres turnos diarios dentro de la ciudadela cultural. Su misión principal es mantener operando este inmenso centro de acopio, asegurando con ello que cada donativo sea catalogado y llegue oportunamente a todos los sectores vulnerables.

En las jornadas iniciales, la administración sumó exitosamente a 3.000 personas voluntarias dedicadas a la recepción de enseres para estructurar los necesarios kits alimentarios que se despachan a las familias. Simultáneamente, avanza con celeridad el censo del Registro Unifamiliar de Emergencias (RUFE), logrando empadronar a 3.120 hogares para focalizar eficazmente las ayudas humanitarias.

Apoyo internacional

La enorme proporción del desastre detonó la inmediata cooperación externa. El gobierno distrital destacó con gratitud que el centro logístico ha recepcionado aportes invaluables de otras naciones, como las 10 toneladas enviadas desde El Salvador por la administración del presidente Nayib Bukele.

Para blindar correctamente todos estos recursos, se solicitó el acompañamiento directo al Ministerio Público, garantizando total transparencia en las entregas. A la par, se desarrolla un plan de contingencia con los músicos y artesanos que ya estaban hospedados en Cali, brindándoles absoluto respaldo integral.

A pesar de las pérdidas irreparables, la capital vallecaucana demuestra una resiliencia inquebrantable. Las mismas estructuras diseñadas para exaltar la herencia del litoral hoy fungen como un refugio vital. Por unos días, los tambores y las marimbas guardarán un respetuoso silencio, dándole todo el protagonismo a la solidaridad ciudadana frente a la adversidad. Sigue el minuto a minuto de la recuperación y más noticias en nuestro portal ENREDIJO.

La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.

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