Presidente Gustavo Petro. | Foto: Presidencia
Durante la intervención pública este 20 de julio en el Día de la Independencia, el presidente Gustavo Petro afirmó que Colombia enfrentaría una etapa de pérdida de soberanía a partir del próximo 7 de agosto y convocó a la ciudadanía a organizar una resistencia pacífica para defender las reformas impulsadas durante su gobierno.
En un discurso comparó la situación política actual con los acontecimientos previos al 20 de julio de 1810. Según el mandatario, el país estaría ante la necesidad de un segundo grito de independencia, aunque insistió en que cualquier movilización debe desarrollarse por vías pacíficas y democráticas.
El retorno al virreinato y la injerencia extranjera
“El gobierno de Colombia ya no va a ser de Colombia, Donald Trump o Marco Rubio siempre darán órdenes a quien no ayudaron sino impusieron como presidente de Colombia. Siempre el próximo presidente de Colombia será un sirviente de los gobernantes de Estados Unidos que lo ayudaron entre comillas a elegir. Luego pasamos del estatus de República al estatus de virreinato de nuevo como hace 216 años, cuando conmemorábamos ahora el primer Grito de Independencia. Toca dar el segundo grito de independencia y más. Nos enseñaron que hay que romper un florero, ojalá sea lo único que se rompa, un florero, salvar las flores, eso sí, y gritar libertad y resistencia”, señaló el mandatario.
El presidente Petro añadió que la mera introducción a las elecciones pasadas de apoyos extranjeros, ya confesos hasta por el mismísimo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, ya es causal de nulidad y sobre todo de ilegitimidad del próximo gobierno que se posesiona el 7 de agosto.
Defensa de las reformas y advertencia sobre persecución
El presidente señaló que los sectores progresistas deberán prepararse para defender políticas relacionadas con la educación pública, el sistema de salud, la reforma agraria y los derechos laborales. Aseguró que eventuales decisiones del próximo gobierno podrían revertir avances alcanzados durante su administración.
Así mismo, denunció lo que considera una estrategia para debilitar a las fuerzas políticas afines a su proyecto, incluyendo presuntos intentos de judicializar a dirigentes progresistas y afectar la personería jurídica del Pacto Histórico. En ese contexto comparó esas acciones con procesos ocurridos en regímenes autoritarios europeos del siglo XX.
“Quieren encarcelar la dirigencia progresista, tanto la que estuvo en el gobierno empezando por el que habla, como la que no estuvo en el gobierno. Quieren quitarle la personería jurídica al Pacto Histórico tal como el fascismo en Italia hizo con las fuerzas progresistas italianas, y Hitler con las fuerzas progresistas alemanas, y Franco con las republicanas españolas, quieren arrasar en los primeros meses”, advirtió.
Huelga general y el futuro de las tierras
En materia económica el jefe de Estado criticó la posibilidad de nuevas reformas tributarias que a su juicio trasladarían mayores cargas a los trabajadores mientras beneficiarían a los sectores de mayores ingresos. También expresó preocupación por el destino de cerca de 600.000 hectáreas de tierra que permanecen en el Fondo Nacional de Tierras y que según dijo deberían ser entregadas al campesinado.
Uno de los puntos más destacados de la intervención fue el llamado a la movilización social. El mandatario planteó la posibilidad de impulsar una huelga general si se llegaran a desmontar las reformas laborales, educativas o agrarias promovidas durante su gobierno.
“Si van a tumbar las estabilidades, las condiciones laborales conquistadas en este gobierno, huelga general e indefinida en Colombia. Si van a arrasar con violencia la reforma agraria sobre el campesinado y se van a robar las 600 mil hectáreas que aún quedan para repartir al campesinado, paro agrario nacional. Si van a cambiar la fórmula de la educación pública para volver a lo de antes, a pagarle a unos estudiantes pocos y pobres una beca para financiar la educación privada y no permitirles a las mayorías de las juventudes abrir la puerta del saber y del conocimiento y por tanto las puertas de la intensidad de la vida, huelga general juvenil”, afirmó el mandatario.
Guardias libertadoras y un mensaje a la fuerza pública
Enfatizó en que no es hacer trincheras a la entrada del barrio donde van a entrar con tanquetas con el nuevo ESMAD. Aclaró que se trata de rodear los centros del poder ilegítimo de Colombia hasta que vuelva a existir legitimidad que solo se logra con la decisión popular libre, sin algoritmos y sin dineros extranjeros.
El presidente también propuso la creación de guardias libertadoras organizadas en red y sin armamento con el objetivo de promover la solidaridad y la defensa de las comunidades frente a eventuales amenazas.
“Estamos listos, debemos estar listos. Sí hay que construir guardias libertadoras porque quieren matar, desarmadas, pacíficas, pero en red. Allí donde toquen un barrio, allí donde toquen una hacienda campesina, la red debe convocar la solidaridad, debe volverse una manifestación de todos, los barrios contiguos, de todas las veredas contiguas, de todo el país si es necesario. La defensa no es con armas contra armas”, dijo al reiterar que la respuesta ciudadana debe ser pacífica y mantenerse alejada de la violencia.
Por eso también expresó que el mensaje es claro y recordó lo que le ha dicho a la Policía y al Ejército sobre nunca apuntar sus armas al pueblo. Recalcó que no es una orden del actual presidente de Colombia sino una orden de la Constitución.
Al cierre de su discurso el presidente hizo un llamado a la unidad de sus seguidores y del movimiento progresista condicionando su eventual liderazgo dentro del Pacto Histórico al rechazo de cualquier alianza con sectores que calificó como afines al fascismo.








