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Con el propósito de escuchar a la ciudadanía, el alcalde de Pitalito, Yider Luna, presentará oficialmente esta tarde los detalles del controvertido proyecto ‘Calle del Café’. La socialización está programada para hoy, lunes 3 de agosto, a partir de las 6:00 p. m., en el Parque de La Valvanera.
Esta iniciativa, que busca convertir ese nodo urbano, conformado por la capilla de Nuestra señora de La Valvanera, El Colegio de la Presentación y el mismo Parque, en un especio de venta y promoción del café que se produce en la región, tierne una férrea oposición cívica y comunitaria, además de algunos cuestionamientos de carácter legal que podrían echar al traste su cristalización. La invitación es abierta a comerciantes, ambientalistas y a toda la comunidad en general.
Pitalito no solo es reconocido por producir el mejor café del mundo, sino por ser un centro de memoria arquitectónica y cultural en el sur del Huila, pero hoy, estas dos vocaciones, la histórica y la cafetera, se encuentran en el centro de un intenso debate urbano y jurídico que tiene como escenario el Parque de La Valvanera.
La administración municipal actual ha impulsado un proyecto de renovación urbana denominado la “Calle del Café” o “Parque del Café”. Esta iniciativa contempla la instalación de módulos comerciales destinados a la venta de café de especialidad, artesanías y productos regionales. Sin embargo, la intervención ha despertado el celo de la ciudadanía y de veedurías locales, quienes ven con preocupación la posible alteración del patrimonio histórico y cuestionan la viabilidad legal de instalar negocios privados en un espacio que, por tradición, pertenece al disfrute colectivo.

Para desentrañar este conflicto, es necesario hacer una revisión rigurosa del estado de la propiedad, la naturaleza jurídica del predio y las herramientas que rigen el ordenamiento territorial colombiano.
Ni de la Iglesia, ni de La Presentación
A pesar de su vínculo histórico, estético, funcional y emocional con el templo y el colegio de La Presentación, el predio que conforma el parque no forma parte integral ni jurídica de la propiedad eclesiástica ni educativa. El terreno del parque es, sin lugar a equívocos, un bien de uso público que pertenece a la Nación y cuya administración, mantenimiento y salvaguarda recae directamente sobre el municipio de Pitalito.
Durante años, en el imaginario popular laboyano ha existido la creencia de que los terrenos del Parque de La Valvanera tenían vínculos de propiedad con entidades privadas o religiosas colindantes. Esta presunción se alimentó por la proximidad histórica con el santuario y la Parroquia, así como con las instalaciones del Colegio de la Presentación.

No obstante, al revisar la tradición documental y los folios de matrícula en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, la investigación arroja que el predio no forma parte de los activos de la parroquia, ni pertenece a la comunidad educativa de La Presentación. El Parque de La Valvanera ostenta la naturaleza jurídica de un bien de uso público, cuya titularidad y administración recaen exclusivamente sobre el municipio de Pitalito.
Esta clarificación es el punto de partida fundamental. Al ser un bien de uso público, el parque goza de protección constitucional, es decir es inalienable, no se puede vender; imprescriptible, nadie puede adueñarse de él por el paso del tiempo e inembargable.
¿Es legal instalar ventas privadas en un bien público?
Si el parque es de todos, ¿cómo se justifica que la administración municipal pretenda instalar módulos para ventas de café de carácter privado?
La legislación colombiana, especialmente el marco derivado de la Ley 388 de 1997 y el Decreto 1504 de 1998, establece que, aunque los bienes de uso público no pueden ser privatizados, sí pueden ser objeto de aprovechamiento económico regulado.
Las administraciones municipales tienen la potestad de utilizar figuras jurídicas como los Contratos de Aprovechamiento Económico del Espacio Público (CAEEP), concesiones o permisos temporales. A través de estos mecanismos, se autoriza a un particular, en este caso, los vendedores de café, a ocupar una porción del espacio público a cambio de una contraprestación. Según los argumentos de la administración, los ingresos generados por estos permisos no enriquecerán a un privado a expensas de la ciudad, sino que se reinvertirán en un fondo destinado exclusivamente al mantenimiento, limpieza, mobiliario y vigilancia del mismo Parque de La Valvanera.

En estricto sentido jurídico, sí es legal y viable intervenir un bien público para el aprovechamiento económico, siempre y cuando no se desnaturalice la función principal del espacio, el libre tránsito y esparcimiento de la ciudadanía, y se cumplan los lineamientos del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
Por qué el parque no es Bien de Interés Cultural
La encarnizada oposición comunitaria al proyecto “Calle del Café” se ha sustentado en la convicción de que el Parque de La Valvanera gozaba de una intocabilidad legal por su carácter histórico. Sin embargo, pronunciamientos oficiales recientes han desvirtuado esta creencia, evidenciando que el municipio carece de bienes declarados formalmente como patrimonio cultural en dicha zona.
El debate se puede resumir en la aclaración de dos normativas fundamentales.
La ilusión de la Ley 1853 de 2017 o Ley del Bicentenario
Aunque esta ley ordenó elevar a la categoría de Bienes de Interés Cultural (BIC) al Santuario de Valvanera y al Colegio La Presentación, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes aclaró en mayo de 2026 que dicha mención no confiere una protección jurídica automática. Para que el espacio exterior (parque y plazoleta) gozara del Régimen Especial de Protección, la Alcaldía de Pitalito estaba obligada a aprobar un Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP), un trámite técnico que jamás se realizó. Por lo tanto, no existe un registro formal de protección nacional sobre el parque que le permita al Gobierno Central suspender las obras.

La Ordenanza Departamental 007 de 1992
Los opositores también invocaron esta norma como un paraguas protector para todo el conjunto urbanístico y ambiental. No obstante, el 1 de junio de 2026, la Asamblea del Huila aclaró formalmente que esta ordenanza protege única y exclusivamente la estructura física de la “Iglesia antigua de la Valvanera”. El documento legal no establece ninguna protección periférica ni menciona las zonas verdes o la plaza que rodean el templo.
Con estos dos pronunciamientos institucionales, queda claro que el Parque de La Valvanera carece del escudo patrimonial que la ciudadanía suponía. Así, el debate sobre la instalación de ventas de café se traslada del ámbito del patrimonio cultural hacia un escenario jurídico distinto: el de la legislación sobre el ordenamiento territorial y las normas que regulan la destinación y el aprovechamiento económico del espacio público.
Un equilibrio necesario
El caso del Parque de La Valvanera es un reflejo de los retos modernos del urbanismo en ciudades intermedias que buscan proyectarse turísticamente. Pitalito, como capital cafetera del Huila, tiene el derecho y la necesidad de visibilizar su producto insignia y dinamizar su economía. La “Calle del Café” es, sobre el papel, una estrategia moderna de sostenibilidad urbana.
Sin embargo, el progreso no puede operar de espaldas a la historia. La viabilidad del proyecto no depende únicamente de demostrar que el predio es del municipio y que la ley permite rentar el espacio público. Depende de la capacidad de la administración municipal para socializar el proyecto, transparentar los procesos de adjudicación de los módulos y, sobre todo, garantizar que la nueva infraestructura dialogue armónicamente con la vocación patrimonial y pacífica que La Valvanera le ha ofrecido a los laboyanos durante generaciones.








