En el marco de la conmemoración del Día del Bastón Blanco, Héctor Andrés Cabrera Aranda, vocero de la población con limitaciones visuales en Pitalito, denuncia las trampas urbanas en el espacio público, la falta de cultura ciudadana y la urgencia de un mayor compromiso gubernamental para garantizar la autonomía y los derechos de las personas con discapacidad.

La conmemoración del Día del Bastón Blanco trasciende la simple celebración; es un recordatorio de las luchas diarias y el reclamo de autonomía que exige la población con limitaciones físicas y visuales. En entornos urbanos, las problemáticas de movilidad se agudizan debido a una profunda indiferencia social ciudadana que convierte los andenes, vías y espacios públicos en escenarios hostiles y peligrosos.
A este panorama se suma el mínimo apoyo gubernamental, reflejado en la lentitud de los procesos administrativos y la carencia de herramientas educativas adaptadas. Para profundizar en esta realidad a partir del documento hablamos con el vocero de la comunidad con discapacidad visual en Pitalito, Héctor Andrés Cabrera Aranda, quien detalla las barreras que enfrentan día a día.


Gerardo Valencia Gutiérrez: Para iniciar, cuéntenos cuál es el verdadero significado que tiene para su comunidad la conmemoración del Día del Bastón Blanco que se realiza en Pitalito.
Héctor Andrés Cabrera Aranda: Esta es la primera conmemoración del Día del Bastón Blanco que se hace en Pitalito en este 2026, y la idea es continuar haciéndolo año tras año. El bastón blanco representa la autonomía y la independencia de las personas con ceguera y baja visión. Buscamos que las demás personas comprendan que tener una condición de discapacidad no nos hace incapaces de realizar las habilidades de la vida diaria. Es un compromiso con la ciudadanía para que sepan que podemos educarnos, trabajar y movilizarnos de forma independiente, solo que utilizando alternativas diferentes.
GVG: El espacio público y la movilidad peatonal representan un reto constante. ¿Cuáles son las denuncias más críticas frente a la invasión de las vías y las barreras arquitectónicas que ponen en riesgo su integridad?
HACA: Nos sentimos constantemente interrumpidos en los andenes. Hay invasión de motocicletas, carros y escombros. Además, se hurtan bastante las tapas de las alcantarillas y los registros del agua. Cada vez que hay un registro abierto, le pido el favor a mi esposa o a un conocido que tome una fotografía para subirla a las redes sociales, buscando que las empresas públicas se enteren de la situación. Esto es un riesgo mortal no solo para nosotros los discapacitados visuales, sino para madres con coches, adultos mayores o usuarios de sillas de ruedas.
A esto se suman los comerciantes que ponen letreros en forma de tijera en los andenes o sacan la mercancía a la calle en los remates, ocupando el espacio cuando ya tienen su local. Los letreros aéreos, que deberían estar a dos metros de altura para evitar roces en el rostro o el cuerpo, no cumplen la norma. Incluso las nuevas señalizaciones de tránsito en los paraderos de busetas están a una altura muy baja, aproximadamente a 1.70 metros, cuando deberían estar a dos metros. Estas son solo algunas de las barreras que interrumpen nuestra movilidad.
GVG: Más allá de las trampas en la infraestructura, existe una evidente necesidad de respaldo institucional. ¿Cuáles son esas problemáticas urgentes que requieren atención inmediata y apoyo del gobierno local?
HACA:: Por parte de la Secretaría de Salud, solicitamos apoyo para incentivar y agilizar las licitaciones orientadas a generar los certificados de discapacidad. Hay personas que llevan esperando entre seis meses y un año por este documento. Es un trámite vital, ya que muchos lo requieren para procesos de indemnización a víctimas o para vincularse a los apoyos en las instituciones educativas; al no tenerlo, sus procesos están detenidos.
A la Secretaría de Educación y al señor alcalde les solicitamos colaboración con materiales especializados, ya que estamos faltos de implementos como pizarras, regletas braille, ábacos, balones sonoros y computadores especializados. También es necesario continuar haciendo ejercicios de movilidad vial para generar conciencia en la ciudadanía y utilizar las emisoras para promover la accesibilidad en la comunidad.
GVG: A nivel personal y humano, enfrentarse a un entorno diseñado para videntes y a los prejuicios sociales debe ser un reto complejo. ¿Cómo describe la experiencia de percibir e interactuar con el mundo sin el sentido de la vista?
HACA:: Es una experiencia transformadora. En mi caso, perdí la vista a los quince años y la vida me cambió por completo. Pasar de escribir, mirar y llevar una vida cotidiana normal, a tener que aprender a leer en braille, movilizarme con bastón y escuchar el medio a través del resto de mis sentidos, se convierte en un reto enorme. Sin embargo, también es un fortalecimiento que nos da el cuerpo mediante la percepción háptica, que nos permite sentir a través de la piel todo lo que está a nuestro alrededor.
Las barreras más grandes que encontramos están en la sociedad, que aún piensa que la discapacidad es sinónimo de incapacidad. Una cosa es cómo me ven como persona con discapacidad, y otra muy distinta es lo que realmente soy y los talentos que tengo para aportarle a la sociedad.











Una respuesta
Es un buen artículo visibilizar esta situación de indiferencia latente no solo por la Administración municipal, sino además de los mismos particulares cuando construyen sus andenes que son mas rampas y escaleras que un acceso digno al espacio público sin que represente obstáculo alguno.