Fotos: Gobernación del Huila
La reciente Feria de la Mujer Indígena “Tejiendo Sabiduría, Sembrando Vida”, realizada el 7 de mayo en la capital del departamento, demostró que la producción artesanal y medicinal de las mujeres de las comunidades originarias del Huila trasciende la mera oferta comercial para posicionarse como un acto de resistencia y preservación del patrimonio cultural inmaterial de la región.
El encuentro reunió a artesanas, sabedoras y productoras de municipios con fuerte arraigo territorial como Pitalito, San Agustín, Isnos, La Plata, Íquira, entre otros. La memoria de los pueblos originarios no reposa únicamente en los relatos orales; se materializa en los telares, en la botánica y en el fogón.
La muestra exhibió un rigor técnico y estético que demanda una lectura desde la experticia en arte ancestral: Cada producto textil, cada elemento de la medicina tradicional y cada propuesta de gastronomía autóctona expuesta en la feria es el resultado de un conocimiento milenario y de una trazabilidad cultural ininterrumpida.
Más allá de la estética, la calidad de los productos presentados radica en el uso consciente de las materias primas del territorio y en la maestría de técnicas que han sobrevivido a la homogenización cultural. Las mujeres indígenas operan aquí no solo como unidades productivas, sino como las principales custodias de una espiritualidad y una ciencia botánica y artesanal que el Huila debe reconocer como parte integral de su identidad patrimonial.

En el marco de la jornada, se documentó el estado actual del apoyo estatal a estas iniciativas. Adriana Marcela Valencia, en representación de la administración departamental, señaló que estos espacios permiten a las mujeres generar recursos a partir de las labores y productos derivados de su entorno, aportando a la sociedad mediante la visibilización de sus tradiciones.
Por su parte, Ana María Acosta Hernández, delegada del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, añadió que desde la Dirección de Estrategia, Desarrollo y Emprendimiento se adelanta un trabajo conjunto con la Consejería de Mujer y Familia del Consejo Regional Indígena del Huila (CRIHU) para hacer seguimiento y brindar fortalecimiento a las unidades productivas de las diferentes comunidades.
La principal conclusión de esta feria es que los saberes ancestrales no pueden depender exclusivamente de la intermitencia de los eventos feriales. Exigen un reconocimiento estructural de la mujer indígena como eje de la economía local y como la principal garante de que el acervo cultural del departamento, desde la tejeduría hasta la etnobotánica, no desaparezca frente a las dinámicas del consumo masivo. Conservar estos saberes es una obligación ineludible para la memoria viva de la región.








