lunes, junio 8, 2026

¿Por qué Iván Cepeda será el presidente de Colombia?

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¿Por qué Iván Cepeda será el presidente de Colombia?

Foto: Senado

Aunque las encuestas y las recientes alianzas de la derecha proyectan a Abelardo de la Espriella como el virtual ganador para este próximo 21 de junio, la historia reciente de Colombia demuestra que las matemáticas electorales suelen engañar. Hace cuatro años, el actual presidente Gustavo Petro revirtió un escenario idéntico frente a un rival que parecía invencible, dejando claro que, en una segunda vuelta presidencial, la movilización ciudadana y la narrativa de campaña pesan mucho más que los acuerdos de cúpula.

El espejismo de la derecha unida

El triunfalismo en la campaña de Abelardo de la Espriella se sostiene sobre una premisa puramente aritmética: sumar sus 10,3 millones de votos iniciales con el millón y medio de Paloma Valencia y los respaldos de Botero. Sin embargo, si algo nos ha enseñado la política nacional es que uno más uno rara vez es dos en las urnas.

Basta con mirar hacia el año 2022. Tras la primera vuelta, la suma matemática entre los votos de Rodolfo Hernández (casi 6 millones) y los de Federico “Fico” Gutiérrez (5 millones) le daban a la derecha una victoria que muchos daban por sentada en el papel. Se repetía el mismo mantra de hoy: “la elección ya está definida”. Pero la realidad demostró que el endoso de votos nunca es automático. Asumir que las bases conservadoras actuarán como rebaño inquebrantable es el primer gran error estratégico del que Cepeda puede sacar provecho.

Las encuestas de la segunda vuelta

Es cierto que firmas encuestadoras como AtlasIntel hoy le otorgan a De la Espriella un 50,3 % frente al 42,6 % de Iván Cepeda. No obstante, las encuestas fotografían emociones pasajeras, no dictan resultados inamovibles.

Hace exactamente cuatro años, los sondeos de Invamer mostraban un empate técnico e incluso ubicaban a Hernández por encima de Gustavo Petro de cara a la segunda vuelta. ¿Qué pasó? El líder progresista redefinió la narrativa de su candidatura en tres semanas, neutralizó el pánico y remontó la diferencia. Cepeda, partiendo con una base sumamente robusta de 9,6 millones de sufragios, solo necesita canalizar el voto útil de los indecisos y de las posturas ambiguas del centro para darle una vuelta de tuerca a estos pronósticos.

Despertar la emoción

Desde las toldas rivales se critica al candidato progresista por tener un perfil excesivamente racional y calculado. Se dice que habla para analistas y carece de la conexión visceral que desborda Abelardo. Sin embargo, la preparación rigurosa también puede emocionar si se sabe traducir en un mensaje que ofrezca certezas en tiempos de gran incertidumbre.

La tarea de Cepeda no consiste en imitar la efusividad de su contrincante, sino en replantear la contienda en términos de “seriedad y estabilidad institucional vs. populismo impredecible”. Para atraer a ese más de un millón de votantes que en la primera ronda se decantaron por Sergio Fajardo y a los miles que siguieron a Claudia López, necesita ir más allá de los tibios acuerdos burocráticos. Debe construir un relato de defensa de los derechos que inspire confianza, tal como lo logró la fórmula de Petro y Francia Márquez en 2022 para sumar apoyos de forma orgánica.

La llave maestra de la victoria

El verdadero botín electoral para este cierre de elecciones presidenciales no reside en los candidatos eliminados, sino en los ciudadanos que decidieron quedarse en casa. En 2022, la campaña del Pacto Histórico ganó al movilizar a más de 2,7 millones de votantes nuevos entre la primera y la segunda vuelta. Ese esfuerzo épico elevó la participación ciudadana al 58,17 %, logrando la abstención más baja registrada desde 1998.

El camino de Cepeda hacia la Casa de Nariño exige salir de la burbuja y detonar una participación masiva en bastiones demográficos clave: el Caribe, el Pacífico y las grandes capitales. Si su maquinaria logra sacudir la apatía y convencer a los abstencionistas de que el futuro del país está en riesgo, las cuentas alegres de la derecha sencillamente no alcanzarán.

Dar por sentenciada la Presidencia de Colombia a dos semanas de ir a las urnas es desconocer por completo la dinámica volátil y sorpresiva de nuestra política. Iván Cepeda tiene frente a sí un reto monumental, pero lejos de ser un imposible. El libreto para derrotar a un favorito matemático de la derecha ya se comprobó exitoso hace cuatro años; ahora, la pelota está en su cancha para ejecutarlo con precisión. Mantente conectado a las columnas y análisis de Enredijo para seguir desentrañando esta vibrante carrera electoral.

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