lunes, mayo 11, 2026

Frase de Iván Cepeda sobre Antioquia fue sacada de contexto

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Iván Cepeda

El candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, encendió el debate político tras afirmar en Medellín que Antioquia fue la “cuna de la parapolítica y la narcoeconomía”. Sus polémicas declaraciones, consignadas en su programa de gobierno, desataron una fuerte ola de rechazo por parte de la derecha y de líderes regionales. Mientras sus adversarios lo acusan de estigmatizar al departamento, el presidente Gustavo Petro salió en su defensa, reviviendo la álgida discusión sobre el conflicto armado a pocos meses de las elecciones de 2026.

Las palabras que agitaron a Antioquia

El epicentro de esta tormenta política se remonta al pasado 12 de febrero de 2026, cuando Iván Cepeda se dirigió a sus simpatizantes en el icónico Parque Berrío de Medellín. En su intervención, el actual candidato oficialista hizo un agudo y controversial recuento sobre la violenta transformación que experimentó el departamento paisa a partir de la década de 1980.

El apartado que encendió las alarmas lleva por título ‘Medellín y Antioquia no regresarán al pasado’, y hace parte integral de su extenso programa de gobierno, un documento de más de 400 páginas titulado ‘El poder de la verdad’.

La frase exacta que desató la controversia nacional es contundente: “En palabras sintéticas, Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía, y del terrorismo de Estado”.

El texto va mucho más allá de una crítica general. En el mismo discurso, el candidato apunta directamente contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, ubicándolo en todo el centro de esa oscura realidad histórica y vinculándolo, junto a otros sectores terratenientes, directamente con “el narcotráfico y el paramilitarismo”.

La furia de los líderes regionales y la derecha

Las palabras de Cepeda cayeron como un balde de agua fría en diversos sectores conservadores, cristalizando rápidamente un sólido bloque de indignación. Desde el uribismo y las administraciones locales, el rechazo a lo que consideran una ofensa imperdonable ha sido tajante.

Figuras políticas y rivales directos en la carrera presidencial no tardaron en reaccionar. La candidata por el Centro Democrático, Paloma Valencia, fue una de las primeras en alzar la voz: “Decir lo que dijo Cepeda de Antioquia no solo insulta a los antioqueños, sino a los colombianos”. A este repudio se sumó el del abogado y candidato de derecha, Abelardo de la Espriella, quienes ven en este episodio una oportunidad para cohesionar a sus votantes en contra de los proyectos políticos de izquierda.

A la ola de críticas se unieron también las autoridades locales. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ha defendido en distintos espacios que Antioquia fue, de hecho, el muro de contención institucional contra la criminalidad, mientras que el gobernador Andrés Julián Rendón ha manifestado que este tipo de declaraciones nacen de un profundo desconocimiento e ignorancia sobre el dolor padecido por las víctimas del departamento.

La férrea defensa de Iván Cepeda

En medio de la lluvia de cuestionamientos, Iván Cepeda decidió no guardar silencio. El 15 de marzo emitió un contundente comunicado a través de sus redes sociales para desmentir la narrativa de sus contradictores. Su postura central es que sus palabras fueron malintencionadamente sacadas de contexto.

Para el candidato del Pacto Histórico, la circulación de fragmentos aislados de su discurso obedece a una estrategia sucia. Advirtió que se trata de una campaña difamatoria impulsada por la derecha, motivada principalmente por el nerviosismo ante el crecimiento y la demostración de fuerza de su colectividad en el territorio paisa.

“Como no pueden con nosotros en las encuestas, en la movilización y en las urnas, acuden a la mentira y la calumnia”, sentenció tajantemente en su documento de defensa. El senador también recordó que el pasado 6 de marzo ya había denunciado en su cuenta de X el inicio de este tipo de ataques sistemáticos.

En repetidas ocasiones, Cepeda ha pedido a los ciudadanos leer todo el documento para entender la referencia histórica. Según el candidato, su discurso es un reclamo genuino por la verdad y la justicia, cimentado en las denuncias históricas de defensores de derechos humanos, y no un ataque en contra de la identidad de la población antioqueña.

El espaldarazo del presidente Gustavo Petro

Lo curioso y sintomático de este choque es que, como ya es costumbre en los episodios más álgidos de la política nacional, el presidente Gustavo Petro decidió tomar partido en la controversia.

Aunque el jefe de Estado evitó mencionar el nombre específico de la polémica o del candidato en un principio, utilizó sus plataformas digitales para enviar un mensaje inequívoco sobre el tema. Petro aseguró que la élite de Antioquia suele enorgullecerse de un pueblo trabajador que, paradójica y trágicamente, fue masacrado por las armas de las autodefensas.

Para rematar su defensa indirecta, el mandatario afirmó que el paramilitarismo “llena el mapa antioqueño”, una declaración que terminó de alinear la narrativa del Ejecutivo con la visión histórica plasmada por su candidato oficialista.

El pulso por la memoria histórica rumbo a 2026

Este cruce de declaraciones demuestra que las próximas elecciones presidenciales no solo girarán en torno a propuestas económicas o de seguridad, sino que también representarán un profundo plebiscito sobre la narrativa del conflicto armado en Colombia.

Con Iván Cepeda fortalecido en varias encuestas de intención de voto para la primera vuelta de mayo de 2026, y la derecha articulando fuerzas, episodios como este agudizan la polarización. El electorado deberá decidir entre dos visiones diametralmente opuestas: una que exige revisar con lupa las responsabilidades históricas de figuras políticas tradicionales en el auge del paramilitarismo, y otra que defiende a ultranza la institucionalidad y la resiliencia de las regiones más afectadas por el flagelo de las drogas.

La contienda electoral apenas calienta motores, y la disputa por la verdad se perfila como uno de los campos de batalla discursivos más intensos de este año político.

El álgido choque por la interpretación de la historia de Antioquia deja claro que la campaña de 2026 será un terreno abonado para el debate sobre la memoria, la verdad y las heridas abiertas de Colombia. Mientras la polarización crece, será vital acudir a las fuentes primarias y exigir un debate de altura. Sigue conectado a los informes especiales de Enredijo para mantenerte al tanto de los giros más importantes en el camino a la Casa de Nariño.

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