De estar al borde de la desaparición a sumar más de 400 talentos en formación, el levantamiento de pesas en el departamento del Huila experimenta una resurrección sin precedentes.
Con una nueva generación liderada por promesas de proyección internacional, el sur de Colombia se consolida como una cuna emergente para la halterofilia.
Hace apenas tres años, la práctica del levantamiento de pesas en el Huila era un panorama desolador; la disciplina prácticamente había desaparecido del radar competitivo. Sin embargo, el panorama actual cuenta una historia radicalmente distinta. En un fenómeno de crecimiento deportivo extraordinario, el departamento pasó de tener tan solo cinco atletas inscritos a principios de 2024, a consolidar una base de aproximadamente 400 pesistas en la actualidad.
Este resurgir quedó en evidencia durante la reciente convocatoria departamental realizada en el Centro de Rendimiento Deportivo en Neiva, donde se reunieron 38 de los mejores exponentes locales (12 mujeres y 26 hombres) en las categorías Intercolegiados, juvenil y mayores. Más allá de las cifras, el verdadero éxito de este proceso se refleja en el nivel competitivo que están alcanzando sus jóvenes figuras a nivel nacional.
El rostro de la nueva generación
El símbolo indiscutible de este renacer deportivo es Mariana Sofía Achury Bustos, una joven laboyana de 16 años cuya disciplina la ha llevado a ser convocada recientemente a la Selección Colombia Sub-17.
La historia de esta atleta es un testimonio de perseverancia. Su idilio con las pesas comenzó hace apenas dos años, casi por accidente, tras una transición desde el crossfit. Tras una invitación para participar en los Juegos Intercolegiados Departamentales de 2023, donde se alzó con la medalla de plata, Mariana encontró su verdadera vocación. Poco tiempo después, compitiendo en Armenia en una categoría superior a su edad (Sub-17 siendo aún Sub-15), logró un bronce que selló su compromiso con este deporte.
Hoy, la pesista de Pitalito registra marcas impresionantes que explican su llamado a la selección nacional: 74 kilogramos en arranque y 95 kilogramos en envión.
“Me siento muy feliz y orgullosa. Detrás de esta convocatoria hay mucho trabajo, disciplina y sacrificios. Desde que empecé tenía claro que quería llegar a la Selección Colombia… Mi sueño es llegar a unos Juegos Olímpicos, Dios mediante”, expresa la joven atleta, resumiendo el sentir de una generación que ha vuelto a creer en el deporte de alto rendimiento.
Respaldo y estímulos de alto nivel
Este salto cuantitativo y cualitativo no es producto del azar. Es el resultado de un engranaje enfocado en el acompañamiento integral del atleta. El proceso de preparación actual cuenta con el respaldo científico y técnico del Centro de Rendimiento Deportivo, que provee a los jóvenes de un equipo interdisciplinario vital: metodólogos, médicos, psicólogos y entrenadores especializados.
Además del apoyo técnico, el departamento ha estructurado uno de los planes de incentivos económicos más atractivos a nivel nacional para el deporte de alto rendimiento. Como motivación tangible, una medalla de oro en los próximos Juegos Nacionales y Paranacionales puede representar un estímulo superior a los 27 millones de pesos, una política que busca garantizar que los deportistas puedan dedicarse con exclusividad a perfeccionar su técnica y alcanzar la gloria deportiva.
La halterofilia huilense ha vuelto para quedarse. Con una liga recuperada, un trabajo articulado de base y atletas que ya visten los colores de la Selección Colombia, el levantamiento de pesas en la región levanta hoy su mayor logro: la esperanza intacta del sueño olímpico.








